Perfil 0 a 6 años

Baby-marketing

Hasta los seis años, los niños son un target inagotable para crear lealtad de marca. Eternamente expuestos a los medios, son autoridades en el conocimiento tecnológico y una fuerte influencia en la decisión de compra

Carlitos puede contar su edad con los dedos de su mano derecha. Aún no va al colegio, pero pasa las mañanas en el maternal y las tardes en compañía de dibujos animados, por lo que su castellano es de acentos foráneos y de verbos conjugados en futuro. Su mamá trabaja fuera de casa y su padre abandonó el hogar hace un año. Cuando papá lo visita, sabe exactamente qué juguetes pedirle. Su cuarto es un museo de muñecos que imitan a los de la caja electrónica que rara vez utiliza, pues no es muy dado a jugar con amigos. Por lo menos, Bob Esponja lo espera sobre su cama, mientras sus padres le compran los gustos que la televisión le vende.
Carlitos es uno de tantos venezolanos menores a seis años. La psicóloga infantil Heika Laurens revela que muchos pequeños en esas edades imitan la forma de hablar de los personajes de las comiquitas, lo que evidencia que pasan demasiado tiempo frente al televisor. "Largas jornadas de trabajo fuera de casa alejan a los padres de sus hijos y, como consecuencia, ellos buscan la compañía de los medios de comunicación".
En general, la vida de estos pequeños es solitaria y ese entorno "les dificulta las habilidades sociales, la comunicación con el mundo que los rodea y les hace carecer de habilidades para tomar decisiones, pues la TV no permite interacción".
En un esfuerzo por crear lealtad de marca, numerosos publicistas enfocan sus campañas a los pequeños antes de que aprendan a hablar o caminar. A los seis meses de edad, el ser humano ya puede formarse una idea de los logos y mascotas de las corporaciones y, de acuerdo con investigaciones de la industria publicitaria, los infantes están en capacidad de pedir marcas en cuanto aprenden a hablar. Actualmente, existe un gran porcentaje de niños menores a dos años que posee televisión en su cuarto, lo que significa que sus padres les permiten estar cada vez más expuestos a los mensajes publicitarios.
Laurens explica que no es tan cierto que niños tan pequeños sepan reconocer con exactitud una marca de otra, por lo menos en lo que a juguetes se refiere, pues en este mercado priman más bien los colores y los tamaños: "Prefieren juguetes grandes con alto atractivo estético y muchos colores". A partir de los 12 meses --explica la especialista-- ya pueden reconocer colores, hasta entonces sólo entienden con claridad los tonos rojos, blancos y negros. Laurens advierte que no es bueno llenar de juguetes los cuartos infantiles, pues los acostumbra a pedir cada vez más cosas y hacerlos inconformes.

Net de aprendices
Para la experta, internet es un buen elemento para la educación infantil si los padres aprenden a canalizar su uso. Según especialistas internacionales, el tiempo en la computadora debe ser vigilado por los mayores, quienes deben preguntar a sus hijos sobre los lugares que visitan y brindarles oportunidades para que siempre intenten cosas nuevas con el computador, haciendo hincapié en softwares que desarrollen su creatividad. Así, el PC, más que un obstáculo, se convierte en una ayuda para su desarrollo. Cuando se trata de juegos de video en computadora o TV, los especialistas advierten sobre la necesidad de que los niños los intercalen con otros pasatiempos, como horas de deportes al aire libre.
Las conclusiones de una encuesta hecha en Argentina, Perú, Chile, México, Colombia y Venezuela por MidShare para Cartoon Network (Los niños y su estilo de vida) señalan que los más pequeños acceden a internet a través de las páginas de sus canales favoritos, los de comiquitas. Laurens aplaude el uso de la Red en el desarrollo preescolar, pues fortalece la capacidad de tomar decisiones, que se pierde con la sobreexposición a la televisión. Sin embargo, insiste en que hay que tener cuidado, pues a partir de los nueve años --cuando son aún muy impresionables-- los niños tienen acceso a páginas de alto contenido sexual.

Michelle Roche

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MAS ALLA DEL MERCADEO
Para muchos investigadores, la generación contemporánea de infantes coincide en todas partes del mundo con un perfil: están muy expuestos a medios y con alto nivel de industrialización, por lo que terminan siendo consumidores bastante desarrollados. Más que los atributos de los productos, llama su atención la estética de los anuncios. En este target, los avisos trascienden lo narrativo para convertirse en piezas de entretenimiento, donde la referencia directa a la marca no es tan importante. Visto así, las agencias publicitarias tienen un reto: reinventarse, para hacer de la marca una forma de diversión.


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LUJO NEONATO
En los países más desarrollados, donde los padres esperan tener más de 30 años y una situación económica estable para tener hijos, se impone la moda de las marcas de lujo para productos infantiles. Louis Vuitton, Gucci, Prada, Versace y Dolce & Gabanna, entre otros, tienen extensiones para seducir a los más pequeños. Aunque estas líneas representan un porcentaje mínimo de las ventas de marcas prestigiosas, es un buen ejercicio para crear un efecto halo, pues aprovechan que los preescolares son capaces de discernir marcas para definir sus preferencias. En 2001, Dolce & Gabanna sacó su primera línea prèt-a-porter infantil y juvenil (D&G Junior) y Versace imita su estética de estrellas de rock en prendas casuales y deportivas para niños entre cuatro y catorce años. Prada, Coach, Longchamp y Louis Vuitton no abandonan a las madres y ofrecen pañaleras premium, cuyo rango de precios varía entre 670 y 1.120 dólares.


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