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El presidente del Grupo 1BC está seguro de que la revolución llegó para quedarse (la tecnológica, claro está) y es la punta de lanza de los cambios globales |
ENTREVISTA
La guerra asimétrica de Marcel
Contrario a lo que se podría pensar de aquel mordaz entrevistador que por muchos años condujo el programa Primer Plano, Marcel Granier se muestra reservado y, por momentos, hasta enigmático. Piensa siempre unos segundos antes de dar cada respuesta, como si midiera sus palabras. Y en muchas de sus reflexiones hay casi tantas referencias a la historia (uno de sus tópicos preferidos) como críticas al Gobierno, del cual ya se sabe es un ferviente adversario. Es abogado de la Universidad Católica Andrés Bello y cursó un posgrado en economía en Inglaterra, pero desde los 10 años dice estar ligado a la comunicación: "Ya escribía periódicos y revistas en el colegio y la universidad". Ha hecho casi toda su carrera dentro del grupo 1BC, cuyo nombre deriva de "1 Broadcasting Caracas", la primera radio comercial de Venezuela, fundada por William Henry Phelps en 1930. Hoy el conglomerado comprende la televisora RCTV, las emisoras Radio Caracas Radio y 92.9 FM, así como la disquera Sonográfica fusionada con la tienda de música Recordland y la Academia de Cine y Televisión. Un balón firmado por Pelé evidencia su entusiasmo por el fútbol, herencia del colegio San Ignacio de Loyola. Pero no es la única de sus pasiones personales que, discretamente, se exhiben en su oficina del quinto piso de la sede de 1BC, ubicada en Quinta Crespo. Varios retratos familiares tomados por él mismo (algunos a color, otros en blanco y negro, todos cuidadosamente enmarcados), ponen de manifiesto uno de sus hobbies preferidos: la fotografía. Un pasatiempo que aprendió en sus primeros tiempos dentro de la empresa, con el cual tiene una deuda: "Aún no me he puesto al día con la fotografía digital". Confesión que se convierte en paradoja y Granier está consciente ya que él mismo es un convencido de que "la revolución tecnológica está cambiando al mundo a toda velocidad y hay que estar al día". La sentencia da pie a su más reciente iniciativa: convertir el departamento informativo del canal en el Centro Nacional de Noticias, una sala con estudios múltiples y tecnología de punta que se estrenó recientemente.
¿Por qué abrir el Centro Nacional de Noticias justo ahora, cuando la coyuntura del país implica una menor cobertura de información, especialmente en medios televisivos? Radio Caracas tiene 75 años. Si la empresa se fijara únicamente en la coyuntura, nunca habría podido progresar. Pasó por golpes militares y dictaduras como la del general (Juan Vicente) Gómez. Y ahora nos toca esta dictadura Castro militarista. Siempre hay que pensar a largo plazo.
¿Cuánto se invirtió en este proyecto? Unos 25 millardos. Lo digo en bolívares porque Cadivi no nos autorizó ni un dólar.
¿Está entre sus planes abrir un canal de noticias? Sí, pero es una posibilidad que en este momento está muy limitada, ya que el Gobierno no quiere permitirlo. Se ve que hay una política deliberada que limita cada vez más la posibilidad de transmitir información. Entonces no quieren autorizar ni canales de noticias, ni sistemas de microondas. Más bien están tratando de restringir las transmisiones satelitales y ya tienen un proyecto de ley en ese sentido.
Si lo hace, competiría con Globovisión. ¿El mercado venezolano da para dos canales de información? Hay muchas maneras de cubrir. Globovisión también tiene programación que no necesariamente es noticiosa. También hay entretenimiento, opinión y deportes. Hay mucho campo y una de las cosas que estamos viendo en TV es una segmentación cada vez mayor. Por otra parte, no podemos pensar exclusivamente en el mercado venezolano. Aquí entran centenares de señales de otros países que buscan la manera de ser viables. De esa misma manera Venezuela tiene posibilidades de exportar muchas cosas en materia de televisión.
En 1981 el grupo 1BC compró El Diario de Caracas, que en 1994 terminó cerrando, con problemas económicos y sin poder cumplir sus fines. ¿Qué moraleja dejó esa experiencia? El Diario cerró el día que nosotros consideramos que no era viable económicamente. No quedó ni una sola cuenta pendiente, pero nosotros sentimos que no daba los rendimientos que los accionistas esperan de sus inversiones. La moraleja es que en el mundo moderno cuando un negocio no puede dar ganancias, termina desapareciendo.
¿También desaparecieron las ganas de tener un medio impreso? No. Si hubiera una oportunidad de hacerlo rentablemente, lo consideraríamos.
¿Cómo le nace el ser entrevistador y cuál fue el objetivo de crear un programa como Primer plano? La idea me la dieron Carlos (Rangel) y Sofía (Ímber) en un momento en el que la estación no tenía programas de opinión propios.
¿Y por qué ya no está al aire? En este momento, porque no tengo tiempo. El ser director de RCTV y presidente ejecutivo de 1BC son trabajos a tiempo completo.
Considerando que durante la gestión del ex presidente Jaime Lusinchi el programa salió del aire por presiones políticas, ¿cómo compararía el Gobierno actual con los de la llamada IV República? En regímenes anteriores, cuando había denuncias de corrupción se investigaban, aquí se tapan. Las Fuerzas Armadas no eran un partido político armado, como lo son ahora. Tienen bandera política, desempeñan simultáneamente cargos civiles y militares, honran a traidores asesinos como Fidel Castro, que trató de invadir a Venezuela tres veces. Eso no ocurría antes. Entonces me parece muy injusto hacer la comparación con los gobiernos anteriores. Pueden haber sido malos, pero nunca llegaron a estos extremos de corrupción, negligencia y dependencia de un país extranjero. Además, es muy distinto el acoso permanente, político, económico, legal, judicial que hay hoy en día, a una amenaza sin sentido que te podía hacer un funcionario público antes. Detrás de todo esto hay una manera de pensar y de actuar muy peligrosa.
¿Usted cree que los ataques vandálicos que en un momento sufrieron RCTV y otros medios pueden volver a ocurrir? Uno siente que el Gobierno está desmoronándose, colapsando. No tienen como atender necesidades básicas, como la salud, la electricidad, las carreteras, la basura. En esas circunstancias lo que uno se imagina es que la retaliación política y las restricciones a la libertad van a aumentar. Entonces yo creo que sí, que puede haber nuevos ataques.
¿Ha pensado en incursionar directamente en la carrera política? La política me parece algo interesante, pero hay gente que tiene vocación para eso y gente que no. Mi vocación está en esta empresa, donde he pasado casi toda mi vida. Pero espero que esa juventud que ha tenido la desgracia de sufrir todas estas restricciones en sus espacios y en sus oportunidades, se motive a participar. Venezuela necesita una renovación en materia política. Creo que uno de los varios causantes del deterioro ha sido la falta de relevo en los grandes partidos.
¿Cuáles son los retos gerenciales en la llamada V República? No quisiera circunscribir el ámbito del mundo que uno ve a lo que es esta cosa que llaman "la V República". Independientemente de lo que aquí esté pasando, el mundo está cambiando con todo lo que es la revolución tecnológica. Pero a ese cambio, en Venezuela se suma el del urbanismo. Cuando se descubre el petróleo, en Venezuela las ciudades y pueblos "grandes" sumaban unas 700 mil personas. Hoy en día viven más de 22 millones de personas. Ciudades como Caracas, Valencia, Barquisimeto o Maracaibo se tuvieron que adaptar, improvisadamente, a ese crecimiento. Luego hay un tercer problema: los políticos venezolanos no terminan de entender que el comunismo fracasó.
Usted se refiere a todos los partidos, no sólo los del Gobierno. Claro. ¿Cuál es el gran problema de partidos como AD, Copei, MAS, MEP, MIR, PCV? Que todos tienen una semilla marxista muy importante. Y eso murió, se acabó. La tragedia de lo que está ocurriendo en Venezuela pasa por el desconcierto que provocó la confluencia de todos esos fenómenos: la revolución tecnológica, la urbanización y la globalización. Y la respuesta, hasta el momento, ha sido regresar a dos grandes fracasos: el comunismo, el gran fracaso político de la humanidad, y el caudillismo, que es lo peor del siglo XIX venezolano. Entonces nos hemos plegado a la única momia comunista del mundo, Fidel Castro, con un caudillo como (José Tomás) Boves o (Ezequiel) Zamora. Tenemos elementos de fascismo, de comunismo y de caudillismo con un discurso muy populista que no es nuevo. Lo empezaron en Europa (Benito) Mussolini y (Adolfo) Hitler; lo siguieron, en América Latina, Getulio Vargas y Juan Domingo Perón. Después vino Velasco Alvarado y ahora Chávez. Y regresará a Europa, donde ya se vuelven a ver elementos de populismo.
Ya viene la preventa con una Ley de Contenidos que, al final, limita las bonificaciones. ¿Se espera un aumento en las tarifas? Un reajuste, no necesariamente un aumento. Depende de lo que uno esté en capacidad de dar. Uno no cobra lo que quiere sino lo que el cliente está dispuesto a pagar en función de lo que uno ofrece. Por eso nosotros hemos hecho un gran esfuerzo en estar atentos a lo que nuestros clientes quieren y estamos en capacidad de ofrecer grandes audiencias. Hemos demostrado que seguimos haciendo TV aquí y que nuestros valores de producción han mejorado.
Como una persona que ha viajado mucho y que conoce del negocio televisivo en otros mercados, ¿cree que en Venezuela se está haciendo la TV que el país necesita? En este momento existen grandes limitaciones a la televisión. Si nos comparáramos con Brasil, vemos que es muy distinto. O’ Globo, para producir las mismas horas que nosotros, tiene un ingreso diez veces mayor y, por ejemplo, tiene acceso libre a divisas, no como aquí, que está restringido, a pesar de que la constitución lo garantiza. O sea, Brasil tiene un ambiente de negocios favorable y está empeñado en que sus empresas crezcan y se desarrollen, sean más prósperas y generen más empleo. Aquí, en cambio, hay un ambiente de negocios muy adverso, que penaliza y dificulta la inversión, la creación de empleo y el desarrollo del personal. Si en Venezuela se diesen las condiciones que plantea la constitución, de libertad y de garantías a la propiedad, yo estoy seguro que se podría hacer algo muchísimo mejor. Ahora, a pesar de las restricciones, la TV venezolana continúa siendo una de las mejores, si no la mejor, entre los países hispanoparlantes.
¿Qué opina de Telesur desde el punto de vista conceptual, técnico y de contenidos? Como ciudadano, no como persona vinculada a la televisión, lo que he visto me parece patético. Es un esfuerzo de adoctrinamiento muy pobre, al cual le auguro muy poco éxito. De hecho, se ve. Las reacciones de los extranjeros que trajeron fueron muy adversas: todos se quejaron de la falta de pluralismo, del racismo y del sectarismo que había. Tanto, que creo que esa fue la razón fundamental por la que el Presidente destituyó al ministro de Comunicación.
Por cierto que el ex ministro Izarra es de "la escuela" de RCTV. ¿Qué cree que le haya quedado de su paso por el canal? Seguramente algo bueno.
Ernesto Lotitto Martínez
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Unidad de Nuevos Medios del Grupo Editorial PRODUCTO y la redacción de la revista PRODUCTO. Gerente de Nuevos Medios: Alcides León Comercialización (212) 993.56.33 mcastillo@gep.com.ve |