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El Valle Arriba Athletic Club que apuesta a las corporaciones como uno de sus principales nichos de mercado prevé que en 2007 habrá colocado todos sus títulos de propiedad
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Negocios
Salud corporativa
Oscar Haack tiene un año en la gerencia general del Valle Arriba Athletic Club, coordinando la construcción de la infraestructura que promete ser la diferencia entre los centros de recreación en Venezuela. "Nuestra idea no es parecernos a ninguna otra asociación, sino ser superiores, y para eso era necesario convertirnos en club y ofrecer exclusividad al socio que es dueño de un modelo excepcional". Así, con una inversión que supera los 30 millardos de bolívares, el antiguo Valle Arriba Athletic Center evolucionó, dejó atrás las afiliaciones temporales y ofrece al usuario ser dueño de una parte del centro que asentado en una de las urbanizaciones más exclusivas de Caracas se está moviendo con fuerza en el mercado corporativo. Según Haack, grandes empresas como Kraft o Procter&Gamble tienen paquetes accionarios para sus ejecutivos. "En el Valle Arriba Athletic Club manejamos el concepto de bienestar integral recreación y bienestar físico y el concepto de salud corporativa muy común en Norteamérica, donde las compañías se preocupan por la integridad de sus ejecutivos, alegando que es más beneficioso que el directivo disfrute de una acción de un club y pueda mantenerse en forma, que tener una persona con exceso de peso, infartado o enfermo", resalta el gerente. Y no es que haya sido mala la idea original de Alberto Mestre y otros deportistas, quienes percibieron que existía un vacío en el mercado de un centro que reuniera diversas disciplinas, por lo que crearon en los años 90 el Valle Arriba Athletic Center. Sino que luego de observar que había mucho espacio sin aprovechar, un grupo de inversionistas vio potencial de negocio en la evolución a club, tendencia marcada en Estados Unidos y Colombia. Así nace el Valle Arriba Athletic Club, relata Ada Almeida, gerente de mercadeo. "Por ahora mantenemos los dos modelos de negocios, sobre todo porque los afiliados al gimnasio son nuestros principales potenciales socios", asegura Almeida. Con este escenario, el Valle Arriba se convierte en una opción única en Venezuela, pues ataca a un segmento que se duplica entre el target que va a clubes y a los usuarios de gimnasios poco especializados. "Somos una alternativa de club urbano para los vecinos de Baruta, El Hatillo y, en general, para quienes viven cerca de Valle Arriba, una urbanización de 15 mil familias, nuestro segmento primario. Son ellos ese 60 por ciento que aspiramos a captar", agrega.
Planes de mercado Con esa visión tan clara del socio potencial, las estrategias publicitarias se diseñan in house y se complementan con planes de mercadeo directo. La primera opción son los usuarios afiliados al gimnasio y, según Haack, 34 por ciento de las acciones vendidas hasta ahora ha ido a parar justamente a ese grupo. Las estrategias para captar nuevos socios incluyen también beneficios para quienes decidan incorporar a su círculo de amigos en la adquisición de acciones, a través de la promoción Trae un amigo. Haack explica que "si un socio trae un amigo gana premios, que van desde un iPod a motos BMW y la rifa final de un carro. Para nosotros es muy importante ir armando un club social que sea un club de amigos". En 2005, el presupuesto de mercadeo fue de 600 millones de bolívares, 30 por ciento menos de lo estimado para el próximo año. Almeida destaca que las cifras conservadoras se ajustan a la estrategia diseñada para 2006, cuando piensa invertir en medios alternativos. "Voy a atacar a mi público donde esté: en farmacias, supermercados y en esos puntos donde sé que mi comunidad asiste porque se preocupa por su salud, porque maneja la idea de verse y sentirse bien, estar saludable y prepararse para la vejez". Haack y Almeida insisten en que VAAC no tiene competencia en su segmento. "Podemos tenerla en cuanto a la calidad de instalaciones y servicios con el Caracas Country Club o La Lagunita Country Club, sin embargo, nuestro precio referencial de acciones es de 15 mil dólares, mientras que en estos clubes las acciones valen 50 mil o 60 mil dólares, sin contar que los traspasos son altísimos", explica Almeida. "Una de nuestras mayores ventajas es que no cobramos el traspaso cuando la acción se compra corporativamente. Por ejemplo, la empresa le asigna a un ejecutivo una de sus acciones del club y luego de que esa persona lleve un año con la acción, se exonera el costo del traspaso a la empresa", explica Haack. Son 2.595 acciones las que se han ofertado, de las cuales, poco más de la mitad han sido adquiridas desde 2000, cuando comenzaron los trabajos de ampliación de las estructuras y el cambio de concepto hacia club. Haack afirma que para 2007 se habrán colocado todos los títulos de propiedad.
Alicia La Rotta Morán
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