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Sello inconfundible
La historia de los logotipos en Venezuela está íntimamente vinculada con la evolución de la sociedad y, especialmente, al posicionamiento y credibilidad de las marcas
Los logotipos son distintivos gráficos que plasman la esencia de una marca. El diseñador John Moore los define como "experiencias multidisciplinarias que parten del dibujo" y que intentan representar el alma de un producto. Surgieron con la revolución industrial y, desde entonces, han recorrido un camino largo y cambiante. Muchos se han quedado en la travesía, pero muchos de ellos han dejado de pertenecer a los productos que representan para convertirse en iconos de la cultura venezolana. A lo largo de las décadas, estas representaciones gráficas han estado condicionadas a estéticas diferentes. Hoy, la tendencia se nutre de uno de los fines esenciales de las marcas: buscar más cercanía con su público meta, una mayor interacción con su entorno. Moore explica a PRODUCTO que el diseñador debe estar en capacidad de ser tan perceptivo como para guiar al cliente hacia lo que realmente busca, y hace hincapié en que uno de los peores errores que puede cometer un empresario es seleccionar el logo que más le gusta, pues muchas veces "la creatividad por sí sola no sirve" (ver PRODUCTO 260, tomo III, página 89).
Una miradaA finales del siglo XIX y principios del siglo XX, los logotipos de marcas y empresas se mostraban en el diseño de las etiquetas, como las de chocolates La India o la de la archiconocida Maizina Americana, de Alfonzo Rivas. En esta época las imágenes eran figurativas, y llenas de muchos detalles. Sus creadores eran anónimos, lo que evidencia que el realizador del emblema de una marca no tenía mayor importancia dentro de las empresas. Un dato curioso: los principales promotores del desarrollo de marcas para aquel entonces eran los panaderos, quienes solían etiquetar sus productos. Hacia los años 30 se da un cambio drástico, cuando se salta de lo "figurativo a la estilización y simplificación de las formas", explica Elina Pérez Urbaneja, curadora de la reciente exposición sobre la evolución de las marcas en Venezuela, en el Museo de la Estampa y el Diseño Carlos Cruz Diez (ver recuadro Un recorrido) En este período también se observa la influencia del movimiento Art Deco, corriente que se imponía en el mundo y que por vez primera puso al diseño gráfico venezolano a fluctuar en las corrientes extranjeras. Pertenece a esta etapa el logotipo de helados Efe (1929) y el de la revista Élite (1935). La imagen de Efe, había variado muy poco, hasta 2005, cuando la marca decidió darle un giro y rejuvenecer su emblema. Comienza la década de los años 40 y con ella la transición entre el anonimato y la reivindicación del diseñador como profesión, una tendencia que continúa a lo largo del decenio, hasta 1950, año en el que llegan al país dos profesionales considerados poco después como los precursores del diseño gráfico en Venezuela: Gerd Leufert y Nedo Mion Ferrario, ambos formados en importantes escuelas de Europa. Su principal aporte a la cultura del logo en Venezuela fue el uso de figuras geométricas. Otro hecho determinante para esa época es la apertura de agencias de publicidad, entre ellas JWT (en ese entonces, J. Walter Thompson) y Mc Cann Erickson, que crearon departamentos de diseño que se encargaban de difundir el concepto y la importancia de la imagen corporativa a sus clientes, entre otras actividades. A este período pertenecen los emblemas de Cervecería Caracas (distintivo actual del equipo de beisbol Leones del Caracas), de Pinturas Montana (1949) y de uno de los principales iconos de Venezuela: Chocolates Savoy (1958).
Grandes cambios El decenio de los 60 trae muchos cambios. En 1964 se funda la primera escuela de diseño en Caracas: el Instituto Neumann (hoy Prodiseño). Surgen entonces numerosos logotipos que hoy siguen vigentes, entre los que destacan el del Museo de Bellas Artes (1960), el de la Universidad Simón Bolívar (1969), ambos de Leufert, hechos con figuras reversibles que brindan sensación de tridimensionalidad. En los años 70 comienza el auge de los logotipos empresariales, pues la alta gerencia de las compañías buscaba el manejo y difusión de la identidad corporativa. Son ejemplo de esta tendencia el emblema de La Electricidad de Caracas (1973), el de Pdvsa (1975) y el de Pequiven (1975), todos de Jesús Emilio Franco; y el del Banco Occidental de Descuento (1978) de Roberto Urdaneta. Muchas de estas piezas gráficas llevan el sello de los primeros egresados de la escuela Neumann. "Sin embargo, hacía falta que esos artes finales fuesen lo suficientemente flexibles como para ser aplicados a diferentes soportes y formatos, como papelería, vallas, bordados, entre otros", explica Pérez Urbaneja.
La era digitalEn la década de los 80, con la computación, el diseño de los logotipos sufre uno de los virajes más radicales en su evolución, tanto en su etapa de producción como en el proceso de diseño, pues la tecnología trajo consigo gran número de herramientas y elementos que terminaron por enriquecer el diseño gráfico y el temperamento de los emblemas. "Lo que más resalta en esta época es el elemento técnico, porque para este período se estrena la tecnología digital en la producción gráfica. Comienza a observarse entonces mayor profundidad, nuevas texturas y gradaciones de colores", acota Pérez Urbaneja. Ya no sólo se requieren habilidades artísticas, sino entrenamiento para el manejo de equipos y software. En esta fase se distingue el trabajo de Antonio Q., Fonotalento (1982) y Rori Publicidad (1985); Cinesa (1987) de John Moore, y Censo 90 (1989) de William Chávez. Una década más tarde destaca el trabajo de imagen de la diseñadora Gabriela Neri para Banesco (1992). "Marcó un hito, pues deja atrás la tradicional banca monocromática" explica la especialista. "Por otra parte significa una aplicación total de la imagen de la marca, porque sus colores estuvieron en fachadas, en la decoración interior de las agencias, en los uniformes de los empleados y hasta en la papelería". El caso de la imagen de Banesco, cuyo logo fue modificado en 2002 (ver imagen), es interesante, pues su transformación atendió a la realidad que atravesaba el sector bancario para ese período: el auge de fusiones. El cambio gráfico, a cargo de Neri, jugó un papel determinante en esta transición. En 2001 se fusionó el Banco Unión y Caja Familia en una empresa que se llamó Unibanca. A esta unión, le siguió la fusión definitiva entre Unibanca y Banesco. Otro diseñador que se destacó durante estos años fue John Moore (uno de sus logos más conocidos es el de Yumi Yumi), quien trabajaba con figuras dobles con juegos de perspectivas, a pesar de tener trazos lineales.
Laura Vargas
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