MERCADOS

 

 

Populares en espera

 

El nuevo registro automotor del Seniat y el cambio de nombre del programa gubernamental para la venta de vehículos populares no están evitando las listas de espera para quienes desean comprar un modelo exonerado de IVA

 

 

El año 2005, récord histórico en ventas en la industria automotriz (cerca de 230 mil unidades), no fue el tope: desde ya los expertos vaticinan un mercado que crecerá 9 por ciento, en el que rodarían unos 250 mil vehículos nuevos en las ya atestadas avenidas de Caracas y de las principales ciudades del país. Hoy la mayor demanda se concentra en modelos básicos sin aire acondicionado, que se venden en el Venezuela Móvil (programa que sustituye al del Vehículo Familiar), tendencia que preocupa a la industria porque su producción apenas representa 5 por ciento del total.

No es que el venezolano prefiera el vehículo sin aire acondicionado, sino que sin este componente su costo es mucho más accesible. Y fue precisamente exonerar de impuestos al aire acondicionado lo que le faltó al nuevo plan gubernamental, sobre todo si se toma en cuenta la necesidad de tenerlo no sólo por el clima, sino debido a la creciente inseguridad del país.

Después de que comenzó el nuevo plan para la venta de los llamados carros populares –que se colocan en el mercado sin el Impuesto al Valor Agregado (IVA)–, el superintendente nacional aduanero y tributario, José Vielma Mora, anunció la exención del impuesto a este componente. Sin embargo, Rafael Carías, vicepresidente de la Federación de Asociaciones de Distribuidores de Automotores y Maquinarias de Venezuela (Fadam) –que representa a los concesionarios del país–, asegura que la propuesta fue de ellos y que ni el Ministerio de Industrias Ligeras y Comercio, ni el Seniat apoyaron la sugerencia. Así, la distorsión entre la oferta y la demanda es cada vez mayor.

El reciente registro automotor del organismo tributario arroja un aproximado de la demanda de carros básicos, no obstante, se observa una enorme brecha entre quienes buscan adquirir un vehículo sin aire acondicionado y quienes lo compran con este componente, debido a la falta de oferta en el mercado.

Según cifras del Seniat, 22.909 personas compraron vehículos del Venezuela Móvil, pero sólo 2.202 lo adquirieron básico. Además, en teoría, este registro fue creado para eliminar las listas de espera de los concesionarios, pero hoy esta cartera procesa 39.834 solicitudes, de las cuales 7.135 esperan el carro sin aire acondicionado.

 

Espera registrada

Voceros del organismo insisten en que el registro acabó con las listas, después de una depuración del sistema en enero de este año, pero lo cierto es que el comprador todavía tiene que pasar por un proceso de uno, dos y hasta seis meses para poder comprar un Venemóvil. Carías defiende a los concesionarios, alegando que la larga espera es consecuencia de los índices de producción. "Las plantas fabrican más unidades con aire acondicionado, que son más rentables. De cada 100 venemóviles, sólo seis vienen sin aire", explica.

Lo cierto es que con este panorama, para adquirir un Chevrolet Aveo, de General Motors, después de inscribirse en el registro del Seniat, tocará esperar de tres a cuatro meses. Lo mismo ocurre cuando se trata de los modelos Ka o Fiesta de Ford Motors. Para comprar una camioneta Terios, de Toyota, el tiempo de espera es de hasta seis meses. Mitsubishi vende su modelo Signo en el programa, pero adquirirlo se tarda como mínimo dos meses. Por el momento, Hyundai no tiene carro familiar, el Accent no está en el mercado desde enero y el Getz –modelo que lo sustituirá– aún no llega al país. El Twingo, de Renault, tampoco está participando en el Venemóvil, pues –según sus concesionarios– no se está colocando este modelo sin aire acondicionado.

Para Luis Cárdenas, presidente de Cámara Venezolana de la Industria Automotriz (Cavenez), el problema con la oferta y la demanda se debe a las distorsiones que ocasionan los recompradores, a pesar de que, según la legislación del Venezuela Móvil, los carros populares pueden ser adquiridos por una persona natural, que sólo tiene derecho a una unidad al año (en el registro sólo se puede inscribir un concesionario, al momento de ingresar a otro, la solicitud es rechazada).

Para el Seniat, en cambio, las razones son otras. La principal: el acaparamiento de vehículos por parte de los ensambladores, una crítica que Cárdenas rechaza. "Retener los vehículos no tiene sentido, va contra los intereses de las empresas".

Según la Cámara, los automóviles pasan más tiempo en las plantas debido a las nuevas regulaciones del programa Venezuela Móvil. Recuerda que los vehículos no se pueden comercializar sin la providencia del Seniat, que sólo tiene seis meses de vigencia y para cuya renovación es necesario consignar datos de la empresa, de su representante y las proyecciones de venta. También se requieren otros permisos, basados en normas nacionales y mundiales de la industria, que son otorgados por diferentes ministerios.

"No ganan nada con tenerlos retenidos, estos carros no tienen grandes componentes de lujo, además tienen precios regulados", afirma.

Esta hipótesis es compartida por Carías, quien comenta que no es conveniente para los concesionarios mantener un vehículo en el establecimiento sin venderlo.

Cárdenas, quien cuestiona la utilidad de las restricciones en el registro del organismo recaudador, insiste en que en Venezuela todavía hay mucho espacio para seguir expandiendo el mercado, afirmación que contrasta con el pesado tráfico de las horas pico.

 

Lo que sube, baja

Tanto la Cámara Venezolana de la Industria Automotriz como la Federación de Asociaciones de Distribuidores de Automotores y Maquinarias aseguran que este año se venderían alrededor de 250 mil vehículos en Venezuela. Sin embargo, el historial de la industria refleja que el comportamiento de este mercado se caracteriza por subidas y bajadas. Entre enero y febrero se vendieron 41.625 vehículos, lo que representa 16,6 por ciento de la meta anual, así que en los próximos 10 meses deberán colocarse poco más de 208 mil autos. Pero para 2007, los pronósticos son menos alentadores. Las expectativas de Rafael Carías (de Fadam) para el año próximo vaticinan una posible caída, después de dos años de ventas récord para la industria, pues esta actividad –asegura– es sensible a crisis fiscales, económicas, cambiarias y políticas.

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