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Gasolina, negocio a pérdida
El precio de la gasolina de 91 y 95 octanos sigue regulado a 70 y 97 bolívares, respectivamente, pero cada litro producido cuesta en promedio 80 bolívares. Los subsidios a las estaciones de servicio y los transportistas acrecientan las pérdidas de la petrolera en esa categoría de producto
Petróleos de Venezuela (Pdvsa) mantiene regulado el precio de la gasolina de 91 y 95 octanos a 70 y 97 bolívares. Una ilusión financieramente insostenible, pues el único proveedor de la industria absorbe una pérdida de 63 bolívares por cada litro vendido en el país.La situación no es precisamente un secreto. Incluso estadísticas de la petrolera estatal indican que los costos de producción que ascienden a 80 bolívares promedio por litro y los subsidios a los transportistas y expendedores de combustible que aumentaron en mayo para superar una crisis de abastecimiento repercuten negativamente en las arcas de la compañía. Expertos en la industria, como José Suárez-Núñez, consideran que la distorsión en el mercado es evidente. "En el país existe la falsa creencia de que un aumento en el precio del combustible genera una crisis de gobernabilidad. Pero, en el último gobierno de Rafael Caldera el precio de la gasolina subió ocho veces y el ex presidente pudo terminar su mandato. La clave es que fueron ajustes graduales", recuerda. Las circunstancias se unen para mantener el precio de la gasolina más bajo que en Arabia Saudí. Además, no se prevé un cambio en el panorama en los próximos meses. Rafael Ramírez, ministro de Energía y Petróleo y presidente de Pdvsa, advirtió en mayo que la empresa aumentaría los márgenes de ganancia de transportistas y expendedores de combustible, pero que los consumidores finales no sentirían repercusión alguna. La medida llegó después de dos años de solicitudes por parte del sector, el cual aseguraba estar contra la pared ante los aumentos de salarios concedidos en ese período y a los mayores gastos operativos derivados de la inflación. La exigencia desatendida generó una crisis de abastecimiento, pues vender y distribuir gasolina había dejado de ser un negocio. De hecho, algunas multinacionales como Shell abandonaron este mercado para concentrar sus esfuerzos en la venta de lubricantes, una categoría que, según Alessandra Trinchero, especialista de mercadeo B2B de Shell Venezuela, es más rentable y muestra un mayor potencial de crecimiento. La crisis se recrudeció y, cuando la gasolina empezó a escasear en las estaciones de servicio de Caracas, Ramírez anunció el incremento de los márgenes para las 1.550 estaciones de servicio y 1.200 camiones, distribuidos en 440 empresas que operan en Venezuela. La solución oficial fue incrementar el precio del combustible en las zonas fronterizas para prevenir el contrabando. Parte de la estrategia planteada consiste en incrementar los márgenes de ganancia de los transportistas y las estaciones de servicio mediante un sistema de subsidios que se aplicará con escalas (ver recuadro Por escalas). Según Ramírez, la medida ubicó el subsidio en 29 bolívares por litro para las bombas de gasolina y 8,50 bolívares por litro-kilómetro recorrido para los transportistas. La expectativa vinculada a los ajustes es racionalizar los beneficios de la industria y superar la crisis financiera del sector. Los mayoristas de combustible son los únicos que quedaron al margen de los beneficios anunciados, y no se trata de un hecho fortuito. Ramírez considera que son un eslabón innecesario en la cadena que debería tender a desaparecer de manera progresiva. En su lugar, la propuesta de la organización es consolidar la figura de cooperativas enfocadas en la distribución de gasolina. Se podría decir que Pdvsa cerró el grifo de la inversión para incentivar el consumo. Suárez-Núñez explica que en la corporación no existe ningún interés en aumentar el consumo de gasolina, pues se pierden 63 bolívares por cada litro comercializado. El posicionamiento de la gasolina sin plomo se logró en el mercado doméstico. Aun así, la decisión de los subsidios complació a representantes del sector, como Leonardo Morandin, presidente de la Federación Nacional de Expendedores de Energía, quien manifestó su satisfacción por el aumento de los márgenes de ganancia en la venta de gasolina, aunque la demanda era un ajuste de 15 bolívares por litro. Según Morandin, el margen de comercialización dado por el Gobierno de 6,51 bolívares, "más que de una solución definitiva, se trata de un paso adelante en la fijación de los márgenes justos que beneficiarán a todas las estaciones de servicio". El anuncio puso fin a la declaración de emergencia hecha por Alejandro Pérez, presidente de Feventraph, quien advirtió sobre la descapitalización de las empresas transportistas. Los márgenes de comercialización se mantenían en 5,50 bolívares promedio por litro-kilómetro, cantidad cuyo aumento reclamaban desde 2002. Las empresas deben adquirir vehículos importados (con costos sobre los 300 millones de bolívares). También están obligados a cambiar los cauchos cada tres meses y a tener las unidades en óptimas condiciones, exigencias derivadas del riesgo propio del combustible que transportan.
David Torres
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