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Macronegocio de Microcréditos
Los pequeños empresarios son hoy un target atractivo para la banca, pues las tasas de interés para financiar sus proyectos no fueron reguladas por el Gobierno
La falta de empleo formal y el boom de las cooperativas que impulsa el gobierno de Venezuela han contribuido, según los expertos, al auge de los microcréditos, una cartera hoy obligatoria para la banca privada que, a finales de junio de 2006 había colocado ya 1,8 mil millones de bolívares. Si bien las entidades bancarias locales deben por ley destinar 3 por ciento de su gaveta crediticia a préstamos para pequeños empresarios y cooperativas, el Banco Central de Venezuela (BCV) no reguló sus tasas de interés, condición que permite a las instituciones "jugar" con este elemento para atraer clientes y obtener rentabilidad, a pesar de las restricciones. Los recaudos que se exigen coinciden la mayoría de los voceros de las entidades siguen siendo los mismos que en los años en los que la cartera no era obligatoria. Hasta el año pasado, el Banco Industrial de Venezuela (BIV) y el Banco de Desarrollo (Bandes) mantuvieron una tasa de 12 por ciento para microcréditos, gracias a un acuerdo entre las dos instituciones. No obstante, el BIV subió ahora los intereses a 14 por ciento y, al corte del primer semestre de 2006, liquidó poco más de 49 mil millones de bolívares. Banfoandes, que mantiene la tasa a 12 por ciento, otorgó al cierre del pasado mes de junio 28,9 millardos de bolívares, con un índice de morosidad que ronda el 1,4 por ciento. Según Nery Córdova, vicepresidente del área de crédito del BIV, "la institución supera ampliamente el mínimo establecido por la ley; tanto, que los microcréditos representan 22 por ciento del total de nuestra cartera crediticia, lo que nos coloca en el quinto lugar del ranking de la categoría". Para Córdova, cada vez hay más personas que se atreven a pedir microcréditos. "De hecho, los clientes que lo hacen por primera vez representan hoy 58 por ciento de los solicitantes", afirma la ejecutiva, que asegura que el banco ha otorgado entre 10 y 40 millones de bolívares a pequeños empresarios, y entre 20 y 300 millones a diferentes cooperativas. En el primer semestre de 2006, la morosidad de sus clientes se ubicó en 8 por ciento, cuando el año pasado cerró en 16 por ciento. A finales de 2005, recuerda Córdova, el índice total de la gaveta del BIV estaba en 38 por ciento y seis meses después bajó a 9 por ciento. "Cambiamos las estrategias y estamos haciendo operativos de cobranza, los funcionarios han salido a la calle, y esta estrategia ha sido muy efectiva", apunta. Desde 2003, el banco Industrial ha otorgado 10.113 préstamos a microempresas y unos 400 a cooperativas (Córdova dice que si se desglosa de esta forma, es la primera institución en otorgar préstamos a estas últimas organizaciones). Hasta junio de este año, se habían entregado 200 millardos de bolívares en esta cartera. El BIV no invierte en publicidad para estas alternativas de financiamiento, pero acaba de imprimir folletos informativos para sus clientes. Negocio atractivo Agustín Antón, vicepresidente ejecutivo de banca al pormenor del Banco Provincial, indica que su institución es líder en este sector, pues colocó 233 millardos de bolívares hasta finales del mes de junio de 2006. "Tenemos no sólo oficinas, sino gente en la calle buscando nuevos clientes, pues consideramos que los microcréditos son una fuente para incluir en el sistema a clientes no bancarizados o a los que se mantienen con pocos productos". El vicepresidente de redes comerciales del Banco Venezolano de Crédito, Cristóbal Quintero, coincide con Antón y asegura que es un sector "interesante que tiende a crecer". La ventaja "es que este crédito permite que los bancos tengan una estrategia de colocación. Es un negocio tan bueno como cualquier otro cuando tienes margen para trabajar las tasas, evalúas tu riesgo y puedes tener ganancias. Es un sector interesante, que tiende a crecer", agrega. Por su parte, el Banco Mercantil decidió focalizar esta gaveta en personas que ya tienen un trabajo fijo del cual dependen sus ingresos. José Ramón Llovera, gerente de microempresa, indica que cerca de 90 por ciento de sus clientes trabaja desde su casa y que la cantidad otorgada a pequeños empresarios puede llegar hasta 200 millones de bolívares. Las tasas de interés para este producto van de 18 a 28 por ciento, dependiendo de la actividad y la zona donde opera la empresa, entre otros factores. Llovera explica que todavía el banco no ha otorgado créditos a cooperativas, pero que recientemente, luego de publicar un anuncio en la prensa, la entidad ha recibido numerosas llamadas de interesados. "El banco se convierte en un aliado del negocio. Hay gente que ha pedido varios créditos y algunos ya han prescindido de su casa como centro de operaciones para inaugurar sedes en centros comerciales".
VR
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