Tiempo para nuevos jugadores

 

Entre las optimistas proyecciones de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional, no sólo está una asistencia a los estadios de más de 400 mil personas, sino también un posible aumento en el número de los equipos que participan en la pelota criolla



La rentabilidad del negocio del beisbol no es para dudar. Además del boom ocasionado por la hemorrágica llegada de jugadores venezolanos a las Grandes Ligas, nuevos horizontes se abren a los jerarcas de la pelota nacional. Y eso no es más que la búsqueda de socios diferentes para ingresar en una industria que prevé trepar hasta los 16 millones de dólares en su andamiaje operativo.

Son ocho las franquicias que dan vida al circuito que se juega de octubre a enero, que cuentan con el apoyo de la empresa privada (con Polar a la cabeza) y la puesta en pantalla de al menos 50 por ciento de los encuentros de la ronda regular y que garantizan la transmisión de todos los choques de la semifinal y final.

Es que el mercado está más que asegurado. Además de superar en 400 mil personas la proyección de asistentes a los estadios con respecto a la temporada pasada, la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP) identificó entre sus números un incremento de la asistencia en familia a los juegos de pelota.

"Ya la pelota dejó de ser un espectáculo para hombres mayores y solos. En Venezuela tenemos el mejor promedio de mujeres y niños que acuden a los parques en toda el área del Caribe", aseveró Ramón Guillermo Aveledo, presidente del circuito rentado criollo.

Este envión, sumado a la cantidad de materia prima disponible (según los registros de las organizaciones de las Grandes Ligas hoy en día hay alrededor de 1.000 jugadores nacidos en el país firmados entre todos los niveles) y a la segura presencia de anunciantes por la plusvalía que le da a sus marcas estar asociadas a este espectáculo, coloca las bases para pensar en la expansión del circuito a 10 equipos.

"Primero que nada, tiene que existir el compromiso de entender que este es un negocio exigente", ataja Domingo Álvarez, gerente general de la LVBP. "Las solicitudes que recibimos son sometidas a una aguda revisión y las discutimos con los gerentes de cada novena", agrega.

Sin embargo, los jerarcas venezolanos están abiertos a la idea. Este año recibieron las solicitudes de dos nuevas franquicias, en las ciudades de Puerto Ordaz y San Cristóbal, para ensanchar la liga a 10 equipos.

La solicitud de los andinos es la que ha llegado con un aparente mayor empuje. Luego de la inauguración del estadio Metropolitano de la capital del estado Táchira, con un gasto de 1.500 millones de bolívares, un grupo empresarial encabezado por Nelson Arellano y Otto Lenín Parada presentó la propuesta, que tuvo su semilla en la formación de la recién comenzada Liga Tropical.

"Estamos dispuestos a que haya beisbol profesional en este rincón del país y sabemos que es una tarea dura, pero hay mucho ánimo para hacerla", expresó Parada cuando el equipo estaba naciendo.

Juego de hombres

¿Cuáles son los pasos para que el deseo de participar en el torneo sea una realidad? Las respuestas las da el mismo Álvarez, un avezado conocedor de los vaivenes que ocasiona tener un equipo de pelota. "La expansión siempre es un tema difícil. Venezuela es un país con poca densidad de población y entonces para que se sostenga el juego con afluencia de gente es necesario que sea en ciudades de al menos 1 millón de habitantes", suelta el ejecutivo.

La primera condición es resuelta por los dos ofertantes, provenientes de dos urbes alejadas de la más rica región centro-norte-costera venezolana, pero con influencia económica decisiva en su ámbito geográfico.

La segunda cuestión de importancia es la mano que da la empresa privada para sostener el proyecto. Se sabe que la opción guayanesa cuenta con un conglomerado de industriales del sur, bancarios y de transporte aéreo, mientras que los de los Andes cuentan con gente del sector comercio. Y el último aspecto es lograr cautivar al público regional, para que de allí nazca el nombre de una marca que identifique al club. Quizá este aspecto es el más importante.

Frente a la boyante realidad del circuito criollo, Aveledo no rehúye el tema. "Creemos que es algo importante. Si llegara a suceder que se concrete la aparición de dos nuevos conjuntos, seríamos los únicos en hacerlo. Un reto importante sin duda, pero que hay que mirarlo con cuidado", indicó.

Pero independientemente del avance o no a un incremento de clubes aspirantes a ser los causantes de gritos de alegría por un jonrón, existe la realidad verificada para el intercambio empresarial de patrocinio por refuerzo a sus marcas.

Polar, el cuarto bate empresarial en este rubro desde hace más de 30 años, sigue manteniendo su fórmula de ser parte del roster. "Creemos que el beisbol es uno de los negocios seguros del país. Siempre hemos estado ahí, hemos conquistado muchas cosas en todo este tiempo. Y Polar estará unido a la pasión del venezolano", asegura Carlos Martínez, gerente de mercadeo deportivo de la empresa, cada vez que le preguntan.

Eustoquio Wilson

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