Frecuencias bidireccionales

 

Nelson Belfort , presidente del circuito CNB, apoya con ejemplos su certeza de que la tecnología es el factor más importante en un medio de comunicación, especialmente cuando se trata de saber qué piensa el público



Nelson Belfort Istúriz tiene ondas hertzianas en la sangre. Su abuelo materno fue Antonio José Istúriz, un personaje histórico, pionero de la radio venezolana, a quien le decían "el Catire". Fue locutor, accionista y finalmente dueño de Ondas Porteñas en Puerto La Cruz, así como de Radio Cultura y Tropical en Caracas. En los días de Radio Cultura, Nelson Belfort Yibirín (padre del hoy presidente de CNB) se casa con Raiza, la hija de Istúriz. Poseía una sólida formación técnica (era ingeniero eléctrico de la UCV, con maestría del Instituto Politécnico de Brooklyn, Nueva York), muy útil para la radio, por lo cual Istúriz lo recluta para sus proyectos.

Ambos adelantan una transformación técnica y de conceptos. Es cuando nace YVKE Mundial, dedicada a entretenimiento y noticias. Tras la muerte de Istúriz en 1976, Belfort Yibrín queda al frente de Mundial, hasta que la familia decide vender.

Luego, a principios de los 90 comienza con otro circuito, denominado Sistema Súper Radio, que se transformaría, poco después, en el Circuito Nacional Belfort (CNB), con programación musical basada en salsa brava. Pero Belfort Yibirín fallecería inesperadamente el 21 de septiembre del año 2000, en un accidente automovilístico mientras iba a su emisora Tachirense 94.5, por lo que su hijo (quien estaba trabajando desde 1999 en la empresa) toma las riendas del negocio que por nombre tiene su apellido.

Pero el circuito ya había dado su vuelco: con la llegada del milenio (el 1º de enero del año 2000) cambió radicalmente la música caribeña por el pop/rock en español. "Decidimos robustecer lo musical. Es difícil crecer peleando con los grandes en su mismo terreno", recuerda Belfort Istúriz. Por eso, al crear el circuito, la directiva decide otorgar personalidad local a todas las filiales, para establecer liderazgos en cada plaza. "Montar operaciones paralelas en cada ciudad fue sumamente difícil, pero los avances tecnológicos ayudaron".

Al mismo tiempo, la compañía se abocó a montar su programación nacional, vía satélite. La bandera fue el espacio informativo vespertino Magazine CNB, que, como todos saben, originó el ahora célebre Aló Ciudadano, transmitido simultáneamente por Globovisión y la radio. Lo que pocos conocen, en todo caso, es que en ese espacio la protagonista fue la tecnología: "Una central telefónica única con un máster de 15 líneas que selecciona las llamadas para no repetir oyentes".

Otro hito tecnológico fue conseguir que todas las operadoras de telefonía celular pudieran enviar mensajes de texto al programa. "Eso nos costó una barbaridad, aunque nadie lo sabe y hoy se estandarizó entre todas". Esto, a fin de cuentas, demuestra cuán importante resulta para CNB la comunicación bidireccional. "Si no recojo lo que piensan los demás, nunca me podré mover en la dirección adecuada".

Pero el fanatismo por la tecnología no se queda ahí: Belfort espera con entusiasmo la radio satelital, así como las AM y FM digitales. "Habrá más capacidad de comunicación y mejor sonido". En CNB han pensado incluso en la posibilidad de una AM en Caracas.

Radio urbana

"Nuestra segmentación va por ciudades, nuestro estilo es urbano", dice. Por eso asegura que su meta no se divide en ABCD: quiere llegar a todos los segmentos, aunque algunos lo consideren un desperdicio. "A mí también me gustaría tener una emisora con audiencia A+, pero estamos en un medio con dos particularidades: es gratis y masivo".

Cree que esta segmentación es más aspiracional que realmente socioeconómica. Afirma también que "CNB tiene más oyentes A+ que cualquier emisora que pretenda especializarse en el segmento".

En cuanto a las mediciones, Belfort lamenta que los desacuerdos sobre el tema afecten a la industria. "No quiero pelearle presupuesto a una emisora hermana, prefiero que ambas se lo peleemos a otro medio, a la prensa, a la televisión". Piensa que la trampa del rating es que "deja un solo ganador y 49 perdedores".

No siente que CNB encaje en las clasificaciones tradicionales. "No somos netamente populares o informativos. Entonces, ¿dónde nos colocan?" Piensa que no puede hacer cambios de programación, aunque afirma que los números de esas mediciones lo favorecen.

"Aquí deberá llegar un ‘caballero blanco’ a poner orden. Alguien externo a la industria, pero vinculado con ella, como ANDA o Fevap". También siente esperanzas ante tecnologías, ya en uso, que permiten verificar que emisora se está escuchando.

PNI sí, política no

Sobre la producción nacional independiente, Belfort afirma: "Siempre ha estado y la aplaudimos". Lo malo –ataja– es que se convierta en un instrumento político para controlar la programación, o presione para que se le dé trabajo a todo el mundo.

"Es negativa la norma. El mismo ente regulador del Gobierno no nos puede controlar la programación. No pueden ser ellos quienes clasifiquen, por ejemplo, la música. Es muy malo que un vocero gubernamental haya dicho que las cinco horas y media de producción independiente son un decomiso".

Belfort propone ferias de PNI ahorrar esfuerzos a ambas partes, "pero el Gobierno decide asignarlos por sorteo. Eso no se lo hacen a nadie, ni siquiera con la comida. Un mejor producto no se hace con intervenciones: lo forma el verdadero mercado y la competencia".

Carlos Roa

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