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Con "y" de YouTube

De cómo "Yasuri" se hizo famosa, o una ventana hacia al futuro de los medios



Cuando Google anunció hace tan sólo un par de meses que iba a comprar el portal de videos Youtube por 1.650 millones de dólares, más de uno habrá pensado que la cifra era exorbitante. Aun hoy, muchos se preguntan qué vio Google en la página para dar tanto dinero a sus directores y fundadores, Chad Hurley y Steve Chen, ex empleados de la empresa de pagos Paypal, quienes todavía no cumplen los 30 años.

La respuesta se veía, fácilmente, en cualquier lugar de trabajo hace unos seis meses, cuando muchos cibernautas venezolanos, ni bien llegaban a su oficina y se encontraban en el e-mail o el messenger con un enlace enviado por algún amigo. Al hacer clic y entrar a la página, aparecía un videoclip protagonizado por una señorita que, en una zona poco iluminada (más bien tenebrosa), cantaba al ritmo de reggaeton: "Mi nombre es Yasuri, Yasuri Yamileth; te metes conmigo, te saco la Gillete; te dejo una ‘y’ que no es de ye-ye, si no de Yasuri, Yasuri Yamileth". Era horrible, vulgar, de mal gusto... ¡Era genial!

Lo de la tal "Yasuri" era tan risible (casi rozaba en lo cruel), que se regó como pólvora. Saltó de las oficinas a casas y cibercafés: prácticamente no había computadora que no fuera parte del fenómeno. Y todo gracias a Youtube.

No tardó Yasuri en encontrar imitaciones y parodias hechas en video y colocadas (¡oh, sorpresa!) también en Youtube, por usuarios, que –por pecar de ociosos– terminan en creativos.

Semanas después del boom (y con cientos de burlas publicadas), se develó el misterio: Yasuri no era Yasuri. La muchacha que aparece en el video es una total desconocida y la que hace la voz resultó ser Katherine Severino, una modelo y productora radial panameña que había grabado la canción a modo de chiste. Y se hizo más famosa, porque el mundo finalmente pudo comprender que se trataba de una broma. Bueno, quizá no en el mundo, pero sí en Venezuela, donde la canción llegó a sonar con insistencia en las discotecas locales y donde Severino incluso vino invitada, junto con sus amigos (los que colaboraron en la producción del video), por uno de los medios de comunicación más importantes del país (RCTV), ganándose repentinamente el estatus de "celebridad".

En ese caso parece resumirse, entonces, la misma esencia del valor del portal. Lo que Hurley y Chen habían inventado era simplemente una manera rápida y sencilla de intercambiar material audiovisual: Youtube reproduce el video apenas el usuario entra en el link. Un adiós radical a las interfases lentas como el Realplayer, el Quicktime o el mismo Windows Media Player que, además de que funcionan "separadas" del navegador de internet, se toman varios minutos en bajar la información. Youtube, en cambio, utiliza la plataforma Flash, formato más ligero y con menor definición, al cual se transforman automáticamente los videos que ingresan los usuarios. Un pequeño sacrificio de calidad por velocidad.

Tecnicismos aparte, es en ese "pequeño sacrificio" donde radica la importancia del medio. En la llamada "era de la información", en un mundo copado por internet, foros, información online y noticias al minuto, la exigencia del usuario es perder cada vez menos tiempo.

Por eso el hoy multimillonario sitio es –quizá sin querer– una herramienta poderosísima de marketing viral. Que lo diga "Yasuri", cuyo video original recibió más de medio millón de visitas en tan sólo semanas. O la actriz Jessica Lee Rose (la "Yasuri gringa"), que durante varios meses conmovió al público estadounidense en el papel de Bree (mejor conocida como LonelyGirl15), una joven que, a través de sus periódicos videos, contaba sobre su vida y su relación sentimental con un muchacho de nombre Daniel… hasta que, tres meses después, se hiciera público que era una trama inventada por un grupo de empleados de la CAA, importante agencia hollywodense de talentos (que representa a artistas como Brad Pitt, Natalie Portman o Nicolas Cage). ¡Qué decepción! Igual, la historia de LonelyGirl, aunque ya no cuenta con parte del público (sobretodo con la audiencia que se sintió engañada), sigue en la página, mientras Rose está por sacar su propia película y ya fue protagonista de la portada de la edición de diciembre de la revista Wired.

Velocidad creativa

En la fórmula del éxito convergen, entonces, velocidad (en la tecnología) y creatividad (por parte de los usuarios). A eso se le añade también el material que se divulga a través de la página y que no necesariamente es "casero", como videos musicales, extractos de programas televisivos o cuñas publicitarias, lo que le da al sitio web un carácter verdaderamente masivo: el público lo engrosan aquellos que buscan sus shows favoritos de la infancia o el último gol de Ronaldinho, o el comercial ganador del gran Prix en el festival de Cannes.

Así, cadenas televisivas como NBC y CBS, aunque al principio pidieron retirar varios clips por conflictos de derechos de autor, poco después entendieron que podían sacar provecho y llegaron a acuerdos con Youtube para la publicación de su material. De hecho, CBS en un comunicado reciente asegura que la audiencia de sus dos shows nocturnos, David Letterman y The Late Late Show, ha aumentado en 5 y 7 por ciento, respectivamente, desde que se firmó el convenio. Por eso no extraña que Warner Music, Universal Music Group y Sony BMG hayan hecho lo propio. A eso se suma el hecho de que el control para publicar videos es mínimo (cuando salen del aire es a petición de los dueños de los derechos).

El queso en la tostada

No obstante, todavía muchos dirán "todo eso está muy bien, pero ¿dónde están los 1,65 millardos de dólares que dicen vale la página?" Pregunta más que válida, si se tiene en cuenta que el modelo de negocio de la empresa todavía no está claro: aún no da ganancias (se fundó hace menos de dos años, en febrero de 2005) y la publicidad que puede vender es a través de los tradicionales banners web, muy económicos desde la crisis de las puntocom en 2000.

Sucede que, a principios de 2006, Google –nada menos– lanzó su propia página de videos (Google Video) y hasta ahora ha pasado sin pena ni gloria. Los expertos en computación insisten en que, a diferencia de Youtube, la interfaz es menos amigable, más lenta (de nuevo el tema de la velocidad) y no está pensada como una comunidad web. Los expertos en mercadeo, en cambio, aseguran que "Youtube sólo hay uno", porque ya es masivo: son más de 50 millones de usuarios registrados en menos de dos años. "Si no puedes contra ellos, cómpralos", parece haber sido el razonamiento de Google que, para adquirir el portal estaba compitiendo con monstruos de la talla de Microsoft, Yahoo, Viacom y NewsCorp.

Esto, aunado al hecho de que la empresa que comenzó como un algoritmo de búsqueda en la web y ahora es una de las desarrolladoras de software más prolíficas del mundo, no ha detenido su crecimiento (el año pasado tuvo ingresos por el orden de los 7.140 millones de dólares), todo englobado en un ambicioso proyecto llamado Google City, dentro del cual la compra de Youtube pareciera representar un eslabón más.

En todo caso, la interrogante del momento se centra sobre el futuro de Youtube. ¿Será mayor el control –y la consecuente restricción de videos– por derechos de autor? ¿Cómo se comercializará la página? ¿Se venderán cuñas que luego serán colocadas en videos? Todas preguntas que sin duda determinarán el flujo del público, que es, a fin de cuentas, el alma de este sitio, que la revista Time no dudó en coronar como "el invento del año 2006".

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