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MERCADOS
Abastecimiento en escasez En el mercado venezolano algunos rubros ya se están vendiendo de manera racionada porque su suministro no es suficiente para cubrir la demanda Con favorables condiciones climáticas, grandes reservas petroleras, crecimiento económico sostenido y un gobierno que dice abogar por la producción nacional, durante los últimos años Venezuela viene sufriendo situaciones de escasez en algunos rubros. Para los organismos oficiales, sólo se trata de acaparamiento y especulación. Sea cual sea la razón, lo que sí es un hecho es que el abastecimiento en varios de los alimentos incuso de la cesta básica no ha sido suficiente para satisfacer la demanda. Productos como azúcar, caraotas y, meses atrás, el café, entre muchos otros, se han llegado a vender racionadamente en puntos de venta, uno o dos kilogramos por persona máximo, cuando se consiguen. Paradójicamente, con precios regulados, el IPC de los alimentos ha estado por encima de la inflación desde 2004, cuando se situó en 17,1 por ciento y el costo de los alimentos en más de 19 por ciento, relación que se ha mantenido hasta ahora. Según los mismos productores, la principal causa de la escasez, hoy visible en algunos rubros, es la ausencia de un diálogo entre el sector oficial y el privado para sincerar los costos de producción y la cadena de comercialización. Más allá de eso, las medidas se basan en subastas para adquirir grandes cantidades de alimento, algunas veces importados, otras nacionales, que son distribuidas en operativos de comercio informales donde suelen agotarse muy rápido. La idea que plantea el Estado es continuar con la medida periódicamente. "El problema no es de abastecimiento bajo, hay suficiente abastecimiento para responderle a la población. Con las subastas podremos ofrecer mejores precios", explica el titular de la cartera de Alimentación, Rafael Oropeza. Es precisamente esto lo que está haciendo el despacho para sopesar la falta en los anaqueles de algunos rubros de la cesta básica. De la primera subasta de arroz ya adquirió 70 millones de kilos que, según el ministro, abastecerá por nueve meses. Es al mismo sistema se aplica con la carne, de la que el Gobierno compró 30 millones de kilogramos, del pollo otros 5 millones y de la azúcar otros 100 millones de kilos. Y, aunque el funcionario asegura que sólo la carne es importada de Brasil y Argentina, no hay duda de que las importaciones han crecido en los últimos años. De hecho, en 2006 el Gobierno importó 2.800 millones de dólares, según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas, es decir, casi 700 millones más que en 2005. Esta tendencia en la balanza comercial es para muchos analistas uno de los peores enemigos del desarrollo endógeno anunciando el Ejecutivo, pues con una estructura de costos en desajuste y con tanta competencia internacional, a los productores locales se les pone cada vez más difícil su labor. Sin embargo, esta no es la causa real de la situación para el Ministerio de Industrias Ligeras y Comercio. Según su titular, María Cristina Iglesias, la verdadera razón es “el acaparamiento y la especulación”. Mientras tanto, son cada vez más los rubros que no se consiguen no sólo en supermercados, sino en los mercados municipales, abastos y hasta en la misma red de alimentos Mercal, que en el último año disminuyó la cantidad de gente beneficiada en 4 mil personas. Por hacer En esta disyuntiva de precios no sólo la carne, el pollo y el azúcar han mermado su presencia, también las caraotas, las sardinas y los huevos se les ve una vez sí y otra no. Las margarinas y aceites no han dejado de presentar problemas, sin contar con los lácteos, pues a la situación de la leche en polvo, que ya lleva más de dos años, se les ha unido la líquida y los quesos. Más allá de las medidas a corto plazo, que se traducen en operativos informales de venta, Oropeza asegura que se están dando soluciones a futuro: la creación de la nueva ley contra el acaparamiento, bajas tasas bancarias para productores y el proyecto de la próxima red de frigoríficos industriales, entre otras. Pero para el ex ministro de Agricultura y Cría, y ex presidente de Fedeagro, Hiram Gaviria, la realidad es otra. Según el experto, son más de 23 alimentos que presentan desabastecimiento, básicamente por la violación de dos artículos de la Constitución: el 305, que sostiene que la seguridad alimentaria debe conseguirse privilegiando la producción interna, y el 301, que prohíbe ofrecer mejores beneficios a productores extranjeros. "La epidemia de las importaciones y los precios congelados por debajo de los costos de producción llevan a la destrucción del aparato productor. Es una práctica neoliberal favorecer las importaciones en detrimento de la producción nacional", afirma Gaviria. Y más Si bien es el Gobierno el que tiene la última palabra, todos los sectores afectados de esa larga cadena de comercialización productor, distribuidor y punto de venta desean soluciones, y para ello están dispuestos a dialogar. "¿Cómo puedes sustituir la carne o el pollo? Para el detallista no es fácil. Si no hay azúcar, qué ofreces; igual pasa con las caraotas", comenta el representante de esta agrupación, aunque aclara que en su opinión lo que se está viviendo no se trata de escasez en materias primas, sino de un abastecimiento limitado. Carjuan Cruz
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