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Informe Especial |
Una copa de negocios
La Copa América moviliza un gasto de 900 millones de dólares, una cifra inédita para el fútbol en Venezuela El traje largo del negocio del fútbol finalmente se cose en Venezuela. Dentro de un mes se echará a rodar el balón en nueve estadios del país para celebrar el torneo de balompié más antiguo del planeta: la Copa América. Una competencia que le dejará al país el sabor de entrar en el panteón de los que han sido sede, así como mejoras en la infraestructura de las ciudades donde se va a jugar. Ya todo el aparataje se ha llevado adelante y, según Nicolás Leoz, presidente de la Confederación Suramericana de Fútbol (Conmebol), desde el Gobierno se ha invertido un total de 900 millones de dólares para la cita. La Copa viene de jugarse en Perú (2004) y Colombia (2001), dos países donde ha dejado una estela de gritos de gol, grandes movimientos económicos y números verdes en los libros de contabilidad de los comités organizadores. Lima reportó ganancias récord en comparación con otros destinos que llevaron adelante el evento. La copa en Perú logró ganancias superiores a 1,8 millones de dólares, tras un gasto de 13 millones de dólares, principalmente en infraestructura deportiva. Se ubicó, en lo que se refiere a ganancias, por encima de la de 2001 en Colombia (1,07 millones de dólares), la de 1997 en Bolivia (800 mil) y la de 1995 en Uruguay (993 mil), entre las más próximas. Entre los patrocinantes oficiales de la cita peruana destacaron Ambev Perú, Empresas Polar, Telmex, Cementos Dolteca, Corona, Volkswagen de Brasil, LG, Mastercard, Pepsi y Petrobras. Ellos aportaron el grueso de los 787.672 dólares que ingresaron por el rubro de publicidad. Los estadios, además, se mantuvieron a plena capacidad en la nación de los Incas. El promedio de todo el torneo llegó a situarse en 71 por ciento, cifra que generó sólo por este concepto 4,7 millones de dólares, según el informe de la máxima autoridad del Comité Organizador, Arturo Woodman. Cuatro años antes, en el país cafetero, el éxtasis fue total, ya que además se llevaron el trofeo de campeón. Esto a pesar de que las federaciones de Argentina y Canadá decidieron no asistir, alegando razones de seguridad, y que Brasil acudió con un equipo de reservistas. Pero eso no fue impedimento para que el negocio le dejara al país ganancias por más de millón de dólares, que no está a la par de otros sectores importantes como el comercio del café y el turismo, pero que, sin duda, fue un empujón para sentirse con la capacidad de organizar este tipo de eventos. De hecho, el presidente colombiano, Álvaro Uribe, y un grupo de empresarios de ese país impulsaron la idea de competir por la organización del Mundial de Fútbol 2010 en esas tierras, pero finalmente pararon el juego en ese sentido. En VenezuelaLuego de que el presidente Hugo Chávez pidiera que Venezuela fuese sede de la Copa, se inició un proceso que tiene ahora como jugadores principales a un selecto grupo de empresas. La operadora mundial en tarjetas de crédito, Mastercard, y el gigante surcoreano LG fungen como Patrocinadores Global Platino. Luego, Telefónica de España (accionista mayoritario en Venezuela de Movistar) y Pdvsa se ubican en la categoría de Patrocinadores Global Oro, y Empresas Polar, con Maltín, su marca bandera para eventos deportivos, es el Patrocinador Nacional. En el caso de Mastercard el vínculo viene en sucesión luego de estar presente en la cita de Perú y en el Mundial Alemania 2006. Para la fabricante de equipos digitales y electrodomésticos estar en la justa que comienza el 26 de junio es la confirmación de su vinculación con el fútbol latinoamericano para potenciar su imagen entre la inmensa legión de seguidores de este deporte en el continente. En realidad todos tienen la misma importancia dentro del cuadro de mentores económicos del torneo. Con la inclusión de este tipo de patrocinio se persigue el mismo modelo del Mundial de Fútbol: un pool de empresas incluida Pdvsa, que se ha dedicado a invertir fuerte en el negocio del deporte en el último lustro cuyos nombres aparecen asociados a la Copa América en Venezuela a cambio de privilegios en las zonas publicitarias de cada partido y espacios en las transmisiones televisivas. El secretario general del Comité Organizador, Eduardo Álvarez, destaca que la inversión en la contienda "ha sido un elemento motivador para la construcción y las mejoras de aeropuertos, posadas, hoteles y vías de comunicación en cada una de las ciudades que albergan a las selecciones. "Hay que destacar que no sólo se están estimando para ver un juego de fútbol, sino como un proyecto de recuperación de todas nuestras ciudades". "Estamos dando lo mejor de todo el pueblo de Venezuela, que tradicionalmente ha sido un solemne receptor de visitantes deportivos", agregó quien también es presidente del Comité Olímpico Venezolano y ministro de Deportes.
Una goleada Si en la reunión precedente, Perú 2004, los organizadores obtuvieron un rédito de casi 2 millones de dólares, esta vez la intención es superar esa cifra. Sin embargo, desde el Comité Organizador son reticentes a difundir esos deseos. Tal vez un buen resultado de la selección Vinotinto, la única de las que están afiliadas a la Conmebol que no ha clasificado a un Mundial de Mayores, sirva para mantener contentos a todos los encargados del fútbol nacional. "Trabajamos para hacer de esta Copa América un impulso fuerte al fútbol venezolano", señala Rafael Esquivel, presidente de la Federación Venezolana de Fútbol, quien a tres años de librar una batalla en los tribunales para mantenerse al mando del balompié organizado, se prepara para una cita con la historia, pues será el primer directivo nacional en ser anfitrión del torneo. Pero, sentimentalismos aparte, los números son los números. Se calcula que la inversión nacional ha sido una de las más altas de las últimas cinco Copas que se han realizado. "Es lógico. Este es un país con una estructura endeble para este deporte. Esto servirá de empuje y ayudará tanto a la práctica del fútbol como a los equipos. La intención es que todos ganemos", afirma Álvarez. Los mecanismos publicitarios serán los tradicionales para este tipo de citas deportivas. La televisión ratifica su papel de "medio estrella" y alrededor de ella girará la mayor parte de los negocios. La brasileña Traffic, con más de 15 años manejando este negocio en América, es la dueña de la señal, además del merchandising del torneo. Según el presidente de la compañía, Julio Mariz, la Copa América 2007 moverá unos 500 millones de dólares solamente por publicidad en transmisiones de radio, TV, vallas y material de mercadeo. Los encargados del gigante comunicacional esperan que el evento sea visto en 170 países, con una audiencia potencial de 800 millones de personas por la participación de la selección de Estados Unidos. Traffic Sports espera que unos 3.500 periodistas cubran las incidencias del torneo y que una cifra cercana a 4 millones de personas sea el acumulado total de espectadores de los partidos de la justa continental. Copa América 2007 será el primer evento deportivo basado en América Latina que será transmitido en su totalidad en alta definición (HD), a pesar de que este tipo de transmisiones ya han sido probadas en Europa, Asia y Estados Unidos.
Eustaquio Wilson
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