Bueno, bonito y falso

 

Con altos índices en desempleo e inflación se hace difícil decirle "no" a un producto que pareciera ser original, pero mucho más barato. Evitar la piratería se hace cada vez más difícil, pues su exterminio depende del consenso de muchos. Las empresas deben denunciar y los organismos públicos actuar en consecuencia. Y aun cuando el Seniat ha tomado la bandera antipirata, todavía hace falta mucha colaboración por parte del sector privado



Detrás de una mercancía falsa, buena, bonita y barata se desata una trágica y perniciosa cadena, que roza con otras actividades, como el contrabando, no menos dañinas que la piratería. Con este mal, empresas, industrias y comercios no sólo dejan de percibir dinero, sino que se ven afectadas –y seriamente– en el proceso de la creación y venta de sus marcas. El atropello contra los derechos de autor es irreversible, como también lo es contra los de la propiedad industrial, que engloba marcas y patentes.

Como medida brusca y de corto plazo, las firmas recurren a la reducción de empleo, que merma tanto como la recaudación de impuestos. Sólo por piratería, las pérdidas del Fisco superan los 78,7 millones de dólares. En incontables ocasiones, el talento intelectual decae debido a la frustración de los creadores por no sentirse protegidos.

Con los ojos puestos en este delito –el segundo en el mundo después del narcotráfico, que mueve unos 7,4 billones de bolívares–, desde hace dos años parte de la gestión del Servicio Nacional de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat) se ha enfocado en la lucha contra la piratería.

Según el titular del organismo, José Gregorio Vielma Mora, la inversión en actividades contra la piratería y la falsificación está entre 70 y 80 mil millones de bolívares al año.

Aunque mucho se ha logrado –las retenciones en aduanas aumentaron más de 1.600 por ciento, para ubicarse en 2006 en 312.780 entre piezas de calzado, textiles, accesorios y otros–, hay otros factores que influyen, como el marco jurídico y la conciencia social.

"Necesitamos contar con los maestros, profesores, escuelas, liceos, universidades para ejercer una campaña de moral y cultura", insiste el superintendente entrevistado por PRODUCTO. "No hemos tenido el mismo éxito en piratería como en recaudación de impuestos, porque no es de acción pública y no tenemos suficiente apoyo por parte del sector privado. Hay empresas que están dispuestas, pero otras no", comenta Vielma Mora, que explica que el Seniat debe esperar por la denuncia de los autores o licenciatarios para actuar.

Y si bien desde hace más de una década es mucho lo que se ha avanzado en materia legal para salvaguardar la propiedad intelectual, todavía falta camino por recorrer.

En 1955 se creó la Ley de Propiedad Industrial que protege marcas y patentes. Por la Ley de Derecho de Autor y Derechos Conexos (que resguarda a los sectores musical, cinematográfico, editorial e informático, entre otros) hubo que esperar hasta 1993. Tres años después se efectúa una reforma y posteriormente se crea una dirección nacional de resguardo de esta área, con la dirección de la abogada Magdaly Sánchez, que luego crea el recordado Comando Antipiratería (Comanpi).

Después se instauró una fiscalía para asuntos de propiedad intelectual, que hoy gestiona estos casos, pero que es insuficiente. Venezuela también se rige por tratados internacionales como el Convenio de Berna (1981), la Decisión 351 de la Comunidad Andina (1993) y el tratado de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual sobre Derecho de Autor (2004). Pero para ajustar todavía más la legislación con estos acuerdos e incorporar en una sola ley los delitos intelectuales y los de competencia desleal, y adecuar las penas, el Seniat contempla en la reforma de la Ley Orgánica de Aduanas una normativa para la protección de derechos de propiedad intelectual en el ámbito económico, mejor conocida como Ley Antipiratería.

"Las herramientas legales son buenas y están ahí, pero este proyecto será más eficaz para defender al licenciatario. El Seniat es solidario con los titulares de derecho, pero ellos deben ir al organismo, porque lo más importante es que los funcionarios aprendan a identificar qué es original y qué no", comenta Sánchez, consultora del despacho Hoet Peláez Castillo & Duque, especialista en propiedad intelectual.

No sólo conciencia

Con una desocupación laboral tan alta y una inflación de 17 por ciento (al cierre de 2006), es difícil decirle al ciudadano de bajos recursos que no infrinja la ley. Algunos acuden a la piratería como una forma de subsistencia. Otros adquieren copias por necesidad.

Por eso, para Manuel Rodríguez, abogado del despacho Antequera Parilli & Rodríguez, especialista en el tema, no se puede dejar el problema en manos de la conciencia de cada quien. Según el experto es importante ejercer el efecto coercitivo con sanciones, multas o penas.

"El índice de piratería en las corporaciones es prácticamente cero, porque si no están legales corren el riesgo de pagar multa por indemnización y la posibilidad de parar operaciones", explica Rodríguez, que agrega que "todo dependerá de la falta. Si alguien tiene cuatro torres de quemadoras no puede recibir la misma sanción de quien sólo vende unos 100 CD".

En aduana

La lucha contra las violaciones de propiedad industrial (falsificaciones de marcas y patentes) comienza en la aduana. Miles de funcionarios revisan la mercancía que llega al país. Mientras fiscalizan uno de los tantos contenedores –cada uno con capacidad para 7 mil pares de zapatos, por ejemplo–, está llegando otro. Además supervisan los almacenes.

Desde hace dos años Venezuela es ejemplo en materia de aduanas en Latinoamérica. En el mundo es Francia. "Tenemos un sistema de control superior al de Estados Unidos, no en tecnología, sino en lapsos de organización", asegura Rodríguez.

El método se asemeja al mecanismo de un semáforo. El color verde indica que la mercancía pasa sin revisión. El amarillo que se debe hacer una verificación documental, y el rojo que se deberán hacer escrutinios documental y físico (canal para productos que puedan ser reproducidos ilegalmente).

Y aunque este sistema da buenos resultados –en 2007 se han retenido 27.668 pares de zapatos, por un valor de 4,1 mil millones de bolívares y 70.976 confecciones textiles, estimadas en 2,8 millardos de bolívares–, pronto se incluirá un nuevo registro automatizado, que existe en otros países como Argentina y Colombia. Las marcas van a estar matriculadas y unos cinco días antes de que llegue la mercancía, el Seniat llamará al licenciatario o al abogado para avisarle sobre el distribuidor y darle el color del canal que corresponda.

"Lo importante es que el sector privado está participando y hay una providencia administrativa para derechos de propiedad intelectual en el tránsito e ingreso de mercadería", señala Rodríguez, que forma parte de la Subcomisión del Seniat contra Delitos de Propiedad Intelectual y preside el Grupo de Acción Nacional Antipiratería (GANA).

Asimismo, el organismo tiene una unidad de supervisión posterior que inspecciona –operativo en calle– que en establecimientos, mercados y tiendas no se esté vendiendo mercancía falsa. Además se enfoca en combatir casos de piratería que violan el derecho de autor, cuyo índice en 2006 fue de 84 por ciento. También realiza operativos de inteligencia para conseguir nichos donde se desarrollen actividades ilegales a mayor escala.

"Nosotros agarramos a un empleado o a un subempleado, que además suele estar mal pagado. O conseguimos un local a nombre de una empresa fantasma, pero hay que hallar al actor intelectual", afirma Vielma Mora.

En crisis

En Venezuela el sector con mayor índice de piratería es el cinematográfico, con 92 por ciento, que a pesar de que sus pérdidas no son las mayores, alcanzan 41,3 millones de dólares. Según el titular del Seniat, hasta en pen drives se traen las películas de Europa para grabarlas y venderlas.

"La mayor preocupación de un cineasta es el financiamiento y en segundo lugar la piratería. No las cuestiones técnicas o las locaciones, sino el dinero y la protección a su obra", indica Rodríguez.

Situación similar ocurre en la fonografía, sector cuyo índice de copias ilegales llega a 88 por ciento, con pérdidas de 50,6 millones de dólares. "Hace 20 años se vendían más de 20 millones de casetes y LP", agrega Rodríguez.

Por esta misma razón el talento de desarrolladores locales de informática se explota en otros países, pues la piratería también viola los derechos de autor de software. En este caso el índice es de 82 por ciento y las pérdidas de 124 millones de dólares. "No tener la seguridad de que no van a plagiar desvía el foco de atención, lo que crea frustración", dice el abogado al recordar que en el sector las pérdidas de empleo llegan a 21 mil.

También es preocupante la industria editorial, donde se calculan 16 mil empleos perdidos. En esta área se pierden 23 millones de dólares. "Las grandes cadenas de librerías aseguran que no ofrecen copias, pero hay otras que aparentan legalidad y tienen falsificaciones", recalca el experto.

Otro sector contaminado es el de televisión por cable, donde la creatividad del infractor se pone de manifiesto. Para ofrecer el servicio más económico, hay más de una trampa. "A veces violan hasta las tarjetas de Directv, en ocasiones el personal de la misma empresa", comenta. También venden el decodificador por un costo único y queda la señal fija. En estos casos hasta se facilita la forma de pago en cuotas.

Este es uno de los sectores en el cual el usuario muestra menos conciencia. En los condominios suelen hacer distribuciones por ductos o una sola toma que es multiplicada hasta seis veces. Aunque a la industria textil le afecta las falsificaciones desde el exterior, específicamente de China, en el país, sobre todo en Ureña, Barinas y en el centro de Valencia, se produce ropa pirata. Es el mismo caso que de los electrodomésticos: no hay manufactura nacional, pero sí ensamblaje tanto en línea blanca como marrón. También se ven muchas modalidades, desde usar los mismos motores y modificar las placas, hasta cambiar los remanufacturados por manufacturados.

En falsificaciones se ve mucha más variedad: desde zapatos deportivos –categoría en la que el Seniat ha tenido más éxito en retenciones–, hasta cauchos, frenos, luces o agujas de coser. Incluso en medicinas, categoría mucho más letal.

Que sí, que no

Aunque es difícil encontrar una empresa que no esté afectada, no todas colaboran. "Hay muchas que llamamos y no hacen la denuncia, incluso se ponen de acuerdo con el importador y lo autorizan para que la mercancía entre. Hemos tenido casos de este tipo sobre todo en calzado, textil, medicina o automotor. De otras siempre conseguimos disposición, como Nike, Skechers, Adidas o Hugo Boss", explica Vielma Mora.

Si bien el ejercicio de las autoridades cobra importancia contra este delito, la participación de las empresas es fundamental. "La piratería es responsabilidad compartida, el sector público no puede hacerlo solo, porque no reconoce lo falsificado y el sector privado tampoco, ya que no tiene la autoridad", agrega Sánchez.

Rodríguez, presidente de una de las asociaciones que agrupa más gremios contra la piratería, asegura que la colaboración de la empresa privada es relativa. "Hay muchos que por pagar impuestos consideran que el Estado debe protegerlos, pero la denuncia es necesaria", comenta.

Además de la acusación, también se puede asistir al organismo para que los funcionarios aprendan a reconocer la originalidad de los productos, sea en aduana o en operativos de calle. En procesos de inducción, titulares de Tommy Hilfilger, Timberland, Quiksilver y Reebok, entre otros, han ido a las aduanas para explicar las diferencias en sus presentaciones.

Así pues, si es difícil apostar a la conciencia del ciudadano para que la piratería no siga en aumento, pareciera que es más cuesta arriba con la empresa privada, pues parte de este sector no se ha percatado de la magnitud del problema. La razón pudiera ser la bonanza que arropa al país, que permite tanto el comercio legal como el ilegal.

Carjuan Cruz

DE ANUNCIOS

Dentro del sector público y privado, el Seniat es el único organismo que realiza campañas publicitaras contra la piratería, para lo cual invierte al año unos 10 mil millones de bolívares. Hasta el momento no ha solicitado los servicios de una agencia de publicidad. Un equipo in house se encarga de la creatividad.

En Venezuela el enfoque se orienta a la defensa del derecho de titulares, mientras que en otros países, como Brasil o México, van más a la concientización de la sociedad, que en naciones como Perú está mucho más comprometida con el problema. Tanto así, que es la misma gente la que produce material POP contra la piratería.



COPIAS DE FERIA

El año pasado se celebró en Caracas la primera edición de Expopiratería, feria organizada por el Seniat en la cual se demostró al público cómo reconocer un producto original de una copia. En ese momento, además de los representantes de los gremios, participaron Jengimiel, Intercable, Cantv, Bigott, La Electricidad de Caracas, Casiolandia, Levis, Carvajal, Tommy Hilfiger, Editorial Océano, Editorial Planeta, Santillana, Ediciones B, Sanford Fabel, Nike, Adidas, Puma, Reebok, Okley, Circuito FM Center, Cines Unidos, Rodven, Demarcas y Recordland. Aunque todos esperaban la de este año, al parecer la organización está en conversaciones para decidir si se hace anual o bianual. 



AL INSCRIBIRSE

La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) reflejó en su último informe un aumento en el número de solicitudes de patentes, lo que –según sus propios análisis– es reflejo del crecimiento económico en el mundo y del interés por parte de las empresas en utilizar el sistema de propiedad intelectual para proteger sus inversiones.

Desde 1985 hasta 2004 las peticiones en el ámbito internacional se han duplicado de 884.400 a 1,5 millones, un crecimiento de 4,7 por ciento, casi en paralelo con el incremento del PBI mundial, que se ubica para el mismo período en 5,6 por ciento.



UNIDOS

En Venezuela existe la Comisión Presidencial de Lucha contra el Fraude Aduanero, integrado inicialmente por los ministerios de la Secretaría de la Presidencia, de Finanzas, Industrias Ligeras y Comercio, por el Seniat, Fedecámaras, Conindustria y Consecomercio.  Entre los nuevos asistentes están: Ministerio Público, Resguardo Nacional, Vicepresidencia de la República, Ministerio de Relaciones Exteriores, de Agricultura y Tierras, Fedeindustria, Indecu, Ministerio de Relaciones Interiores, Servicio Autónomo de Sanidad Agropecuaria (SASA), Conacuid y el Comando Antidrogas.

Dentro de este gran comité se conformó la Subcomisión contra Delitos de Propiedad Intelectual, integrada por la Cámara Venezolana del Libro, la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela, la Asociación Fotomecánica de Venezuela, la Cámara Venezolana de Productores Fonográficos, la Cámara Venezolana de Televisión por Suscripción, el Instituto Venezolano de Representación Cinematográfica, la Asociación para el Fomento de las Transmisiones Legales de TV por Suscripción, Business Software Alliance BSA, la Asociación Venezolana de Intérpretes y Productores, la Asociación Nacional de Autores Cinematográficos y la Intendencia Nacional de Tributos Internos.

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