Soy venezolano y no me voy

 

Marca ícono Santa Teresa

Con olor a licor

Alberto C. Vollmer representa la quinta generación de la familia que administra la Hacienda Santa Teresa, que les pertenece desde 1885



Durante su infancia, le fue común corretear por los árboles y cañaverales de la hacienda Santa Teresa, entre vapores de destilaciones centenarias que, al ser embotelladas, guardan no sólo el sustento familiar, sino gran parte de la historia de Venezuela.

Alberto C. Vollmer recuerda haber probado el ron en su tierna infancia, cerca de los 3 años, cuando su padre le ofrecía el meñique, ligeramente mojado en su copa, y aunque la vida lo llevó a amar la ingeniería civil y recién graduado a comprometerse en sistemas de construcción alternativos para zonas marginales, el llamado de su padre para que se incorporara a la empresa en 1996, cambió para siempre su vida y lo centró en la actividad ronera.

Hasta entonces, no pensó que sería él, justamente, el encargado de llevar sobre sus hombros no sólo el diario trajinar de la empresa, sino la tarea de salvarla de su eminente quiebra, en la década de los 90. Lo logró con creces. La marca Santa Teresa comercializa casi 6 millones de dólares para el mercado exterior y alrededor de 110 millardos de bolívares en el mercado interno.

A pesar de que en 1991 se vendían 6 millones de cajas de ron al año y hoy apenas 1,5 millones de cajas, Vollmer señala que este es el mejor momento, cuando existe mayor cantidad de desafíos y cuando la empresa ha sido plenamente reflotada.

Para l991, la junta directiva de entonces calificaba de "cuero seco" a Santa Teresa, que se pisa por un lado y se alza por otro, en clara alusión a la fuerte crisis financiera que atravesó.

Es por ello que no le asustan los pronósticos económicos, ni los problemas políticos. "En los últimos 200 años que Santa Teresa ha estado en Venezuela, ha coexistido con momentos de desafío durante todas las décadas; evidentemente uno se hace tan grande como el compromiso que se tiene por delante. Ahora vemos una gran oportunidad de quedarnos en Venezuela".

Este es un momento estelar para su empresa, pues, según refiere, la categoría del ron de Venezuela se está haciendo cada día más grande y conocida, se abren cada vez mayores oportunidades de invadir el mercado del resto del mundo y es el tiempo para hacerlo. Ahora están concentrados en mejorar la calidad del producto, los empaques y junto con la categoría, poder construir mayores canales de distribución nacional e internacional.

Para ello, dedica 11 por ciento de las ventas internas a la publicidad en el mercado nacional, a pesar de las restricciones legales sobre los anuncios de licores, y 20 por ciento de las ventas de exportación para su promoción fronteras afuera.

Dice ser líder en volumen (aunque Cacique es líder del mercado). También se atribuye la ventaja en la construcción de diversas categorías: "Empezamos con reservas privadas, empaques nuevos, abriendo segmentos nuevos".

Hasta ahora el portafolio de la empresa está compuesto por Gran Reserva, Arakú, Orange, Santa Teresa 1796 y Bodega Privada, que satisfacen los gustos de todos los consumidores, incluso aquellos más exigentes (superpremium).

Según Vollmer, la empresa familiar que dirige (de ciento por ciento capital nacional) es la cuna del ron en Venezuela, uno de los principales productos de exportación que tiene el país o, como cariñosamente lo define: "Un pequeño rincón de patria que le permite a los venezolanos entrar en contacto con su pasado; aquí se ha conservado la tradición, la herencia histórica y se ha integrado la modernidad, exportación y responsabilidad social. Sostenemos hoy el mismo compromiso de hace 200 años y que pensamos proyectar al menos por otros 200 años más en el futuro".



Bolívar visitó Santa Teresa

Detrás de esas hileras de inmensos Chaguaramos que se cruzan y pueden ser observadas por quienes transitan por los valles de Aragua, se esconde la fábrica donde se destilan los productos de la hacienda Santa Teresa. Desde esos terrenos, el 14 de marzo de 1818 el Libertador Simón Bolívar dictó la proclama en la que ratificaba la abolición de la esclavitud. También sus tierras fueron regadas con la sangre patriota y la realista durante la batalla de El Consejo, donde el general José Francisco Bermúdez enfrentó al español brigadier-general Correa.

Siendo propietario de las tierras don Martín de Tovar y Ponte, para el año 1796 ya en la hacienda Santa Teresa se cultivaba la caña de azúcar para hacer aguardiente.

Los vaivenes independentistas y las miserias de la guerra hicieron estragos durante muchos años en esos fértiles terrenos, y es en 1885 cuando Gustavo Vollmer Rivas, tatarabuelo del actual presidente de la empresa, adquiere esos terrenos. Poco después comienza a modernizar los procesos de destilado para hacer el que hoy se aprecia como el "mejor ron de Venezuela".



Lluvia de premios

Arakú y Gran Reserva, dos de las marcas de Ron Santa Teresa, fueron premiadas con la Gran Medalla de Oro y Medalla de Plata, respectivamente, en la edición 2007 del Concurso Internacional de Espirituosos en Alemania (InternationalerSpirituosen Wettbewerb).

Esta competencia está calificada como una de las más importantes a escala mundial y pretende afianzar la posición de los destilados, dándoles un nuevo impulso en el mercado internacional, según informa Luis Van der Velde, que maneja los nuevos mercados de exportación de Santa Teresa Internacional, empresa que se encarga del mercadeo y comercialización de las marcas Santa Teresa en el mundo.

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