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Huellas  extranjeras

En sus primeros años y hasta su nacionalización, Pdvsa estuvo en manos extranjeras.

Hoy la situación no es diferente: los conocidos excedentes de la renta petrolera son ofrecidos a otros países en nombre de la solidaridad  bolivariana



Su nombre debe ser entendido como un sinónimo de progreso social, pues maneja el principal recurso que alimenta la actividad económica del país: el petróleo. Debería representar prosperidad económica para el Estado venezolano y, a su vez, para todos los venezolanos, sin discriminación. De ser una compañía manejada por manos extranjeras, Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima (Pdvsa), pasó a ser una compañía estatal, la más rentable del país, debido a que genera los mayores ingresos a la nación. Tanto así, que el Gobierno proyecta para este año, ingresos fiscales petroleros por 22.325 millones de dólares (48 billones de bolívares, provenientes de 19 billones del Impuesto sobre la Renta, 26,2 billones en regalías y 2,8 billones por dividendos de Pdvsa).

Ahora bien, desde el día cuando el presidente Hugo Chávez despidió –por televisión y pito en mano– a la alta directiva que la manejaba, Pdvsa cambió y mucho. Y a pesar de su merma en la producción, sigue siendo la principal corporación del país, que como dicen los expertos, no hay compañía más rentable que una petrolera bien manejada, y no hay segunda empresa más rentable que una petrolera mal manejada.

Pdvsa es hoy roja rojita, como lo señaló su presidente y ministro de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez. Y si bien, más que en manos del Estado, es el proyecto político de Chávez, 28 por ciento de los encuestados quisiera trabajar en ella, según un estudio de Quantum Research.

Si en algún momento de la historia las concesiones petroleras a empresa extranjeras –hoy amenazadas– representaban un obstáculo para la explotación directa de los recursos que corresponden al pueblo, las acciones de Pdvsa, en el actual Gobierno, no han sido muy diferentes: los tan populares excedentes de la renta petrolera son entregados a otros países en calidad de préstamos o de ayudas humanitarias, en el marco de una propuesta solidaria global.

Un poco de historia

Entre 1917 y 1935 la explotación y evolución de la industria estuvo en manos extranjeras, sobre todo de firmas norteamericanas, holandesas, belgas, francesas y españolas.

Una de las más importantes era el grupo Royal Dutch, dirigida por Hendrik Deterding y conformada por compañías que, en 1918, abarcaban más de 30 millones de hectáreas y produjeron más de 50 mil toneladas de crudo. Para esa época, el Estado comenzó a tomar conciencia del potencial petrolero y el 22 de junio de 1923, el general Juan Vicente Gómez decide crear la Compañía Venezolana de Petróleo. Algunos autores (como Luis Vallenilla, 1986) escriben que esta empresa funcionaba como un intermediario entre el Gobierno (que suministraba concesiones) y compañías extranjeras (que las recibían).

Hasta ese momento, la industria dependía de ese sistema de concesiones. Pero con el paso de los años, la caída de los regímenes dictatoriales y la apertura a la democracia, se da un cambio radical en la forma de llevar el negocio. La filosofía naciente definía los lineamientos de una nueva política con altas cargas nacionalistas, orientada a otorgar más concesiones. Esas iniciativas fueron promovidas por Juan Pablo Pérez Alfonso, una de las figuras más importantes de la historia petrolera venezolana, debido a su participación como ministro de Minas e Hidrocarburos y como fundador de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), en 1960.

El pilar fundamental de esta forma de entender el negocio se materializó todavía más con la creación de la Corporación Venezolana del Petróleo (Corpoven), en abril de 1960. A diferencia de la empresa precedente, fue estructurada bajo la figura de instituto autónomo, con personalidad jurídica y con patrimonio independiente del Fisco.

Se encargaba de todas las fases de la industria: exploración, explotación, manufactura, refinación, transporte y comercialización de crudo. Y para 1970 había aportado 1 por ciento del petróleo producido en el país, un promedio de más de 46 mil barriles diarios. El Ejecutivo le había asignado 715 mil hectáreas.

Todo este movimiento estuvo apoyado por leyes como Reversión Petrolera (1971), Reserva al Estado de la Industria del Gas Natural (1971), de Bienes Afectos a Reversión en las Concesiones de Hidrocarburos y del Mercado Interno de los Hidrocarburos (1973).

Más adelante, para los comicios de diciembre de 1973, Carlos Andrés Pérez, candidato por AD, utiliza como bandera la nacionalización de la industria. En agosto de 1975, con la promulgación de la Ley de la Nacionalización, es creada Pdvsa.

IGM



En cifras

Según Rafael Ramírez, presidente de Pdvsa y ministro de Energía, por gestión propia y empresas mixtas, Venezuela tendrá un nivel de producción para 2007 de casi 3 millones de barriles de petróleo. Por asociaciones en la Faja, 621 barriles diarios, mientras que por producción de líquido de gas natural 172 mil barriles, para un total de producción de petróleo y líquido de gas natural de 3,6 millones de barriles diarios.

Las exportaciones en divisas se calculan en 2,9 millones de barriles diarios. El consumo en el mercado interno de líquido es de 562 mil barriles y el volumen de consumo interno de gas es de 1,9 millones de pies cúbicos al día.



Roja rojita

Hoy, Pdvsa desarrolla y ejecuta planes sociales del Gobierno Bolivariano. Para muchos sólo se trata de su caja chica. Financia las misiones oficiales, proyecto por el cual su directiva arguye estar distribuyendo al pueblo la renta petrolera. De hecho, entre 2004 y 2005, Pdvsa invirtió en las misiones Ribas, Sucre, Barrio Adentro, Identidad, Vuelvan Caras y Guaicaipuro 1.946.

500 millones de bolívares, y en la creación y mantenimiento de núcleos de desarrollo endógeno 76.500 millones.

Los ingresos que ha logrado en los últimos años –los más altos de la historia, gracias al aumento de los precios internacionales– le han servido también al Gobierno para financiar proyectos en el extranjero, como el Gasoducto del Sur. Buena parte, además, se ofrece a otros países –créditos o ayuda humanitaria– bajo el argumento de la solidaridad de gobierno socialista.

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