Soy venezolano y no me voy

 

Marca ícono SIDOR

Marca forjada en acero

Las altas y bajas de Sidor pasan por épocas de rentabilidad, tiempos de pérdidas y conflictos laborales. Pero Guayana, hierro y la Siderúrgica del Orinoco son prácticamente sinónimos



Dos cosas vienen a la mente cuando se escucha Ciudad Guayana: organización y Sidor, esa empresa que nació, creció y vive entre los guayaneses, incluso antes de la fundación de la ciudad y de la primera colada de hierro fundido en 1962. Y es que la relación entre este mineral –y su principal producto: el acero– y la región se viene forjando desde hace tiempo.

Ya mucho ha pasado desde que unos monjes capuchinos produjeron (en 1743) hierro fundido con materia prima extraída en El Pao, en el corazón del estado Bolívar. Pero no fue sino hasta 1926, cuando se confirmó la existencia de grandes yacimientos en esa zona, para luego, en 1947, descubrir una de las mayores acumulaciones del mundo de este mineral, en el Cerro La Parida, rebautizado como Cerro Bolívar. Desde entonces, el acero y Guayana comenzaron a ser sinónimos.

Lo que partió como un experimento de los capuchinos, se oficializa cuando el general Marcos Pérez Jiménez decide, en 1953, construir una planta siderúrgica, a cargo de la firma italiana Innocenti. El proyecto fue heredado por los gobiernos democráticos. En 1960 el Estado empieza a darle forma a la planta, con capacidad inicial para 900 mil toneladas.

En paralelo, se había gestado un proyecto ligado a la industria del acero: Puerto Ordaz. Con urbanistas, ingenieros y arquitectos de Estados Unidos, Venezuela y Francia, se diseñó una ciudad para 10 millones de personas, dividida con puentes y grandes avenidas, cuyos primeros trabajadores eran de Sidor.

Pero en aquel entonces, la industria siderúrgica era administrada por la CVG, creada por decreto del ex presidente Rómulo Betancourt. En 1962 se celebró la primera colada de acero. Casi tres años después se crea la Siderúrgica del Orinoco (Sidor), como filial de la CVG, para administrar el negocio de la manufactura del acero.

Con el tiempo, el holding fue creciendo y se creó una plataforma para la extracción, traslado y manufactura de otros minerales, como el oro, bauxita y diamante. Se crearon entonces Bauxiven, Interalúmina, Minerven, Venalum, Alcasa, Proforca, pero el guayanés seguía teniendo corazón de acero.

Más que el petróleo

Para 1974, Sidor era una empresa rentable. La producción de 700 mil toneladas de acero en láminas en caliente, bobinas (caliente y en frío), hojalata y hoja cromada superaba los 250 millones de bolívares. Los altos precios internacionales del petróleo hicieron que el gobierno de Carlos Andrés Pérez nacionalizara la industria del hierro, hecho que se cristaliza en enero de 1975, en un acto en el Cerro Bolívar.

Paralelamente, se inicia el Programa de Ampliación 1974-1979 (Plan IV), no sólo para ampliar la capacidad de producción, sino para cambiar los procesos internos de manufactura del hierro.

El Plan serviría para convertir a Sidor en la planta de Reducción Directa (RD) más grande del mundo, con capacidad para 3,8 millones de toneladas anuales, pero la apuesta costó cara. En 1981 Sidor comenzó a arrojar pérdidas financieras de 500 millones de dólares y 200 millones en operaciones. Además, los programas de modernización implicaron una deuda con bancos extranjeros de más de 3.720 millones de dólares (16 mil millones de bolívares).

Sin embargo, en Guayana no importaba si Sidor era o no rentable, la empresa era la columna vertebral de la fuerza laboral, con plantilla de más de 12 mil puestos de trabajo directos y casi 25 mil indirectos.

Para el Gobierno, su cierre no era una opción. Así que en 1996, el ministro presidente del Fondo de Inversiones de Venezuela, Alberto Poletto, anunció la venta de 60 por ciento de Sidor a capital privado, 20 por ciento se repartiría entre los trabajadores y el restante 20 se lo quedaría la CVG. La venta se concretó en el segundo semestre de 1996 y el consorcio Techint, de capital italiano, argentino, brasileño y mexicano, se hizo con el porcentaje.

Hoy se conoce como Ternium, uno de los grupos de acero más importante de América y agrupa las siderúrgicas Hylsamex (México), Siderar (Argentina) y Sidor.

Así las cosas, que produzca más de 4 millones de toneladas de acero al año no es importante para el guayanés. Lo importante es que todos en la zona tienen al menos un familiar o amigo que trabaja o depende de la empresa. Y aunque su nombre oficial sea Ternium, el guayanés no se distancia de su logo con el colador de acero, ni de sus iniciales.

José Antonio Acevedo Méndez



Amenaza de renacionalización

Pasaron cuatro años hasta que la privatización y posterior reestructuración de Sidor la sacaron del período de pérdidas financieras. Sin embargo, hoy Ternium Sidor, como se llama oficialmente, podría ser renacionalizada, luego de que el presidente Chávez criticara el supuesto "monopolio" que tiene con constructoras de tubos de acero centrifugados que utiliza Pdvsa, obligando a la petrolera a adquirirlos en China.

El año pasado sólo en Venezuela, Sidor despachó 1.076,4 millones de dólares en acero, 65 por ciento de su producción total.

Para 2007 la siderúrgica reportó un crecimiento en ventas locales de 18 por ciento, al colocar 607 mil toneladas en los primeros tres meses del año.

El grupo Ternium reportó ventas netas por 6.569 millones de dólares, monto del que Sidor aportó 25,2 por ciento, es decir, unos 1.656 millones de dólares, de los cuales 65 por ciento fue absorbido por el mercado doméstico.



Un conflicto de 50 millones

La historia de Sidor ha estado llena de conflictos laborales, pero hay uno que resalta entre todos los demás. A finales de 2000 el sindicato más poderoso de la siderúrgica, Sutiss, inició un conflicto por reivindicaciones salariales y reajuste en los bonos anuales de los trabajadores, que incluía una negociación del contrato colectivo. Las partes no se entendieron, por lo que en abril de 2001 el sindicato llamó a una huelga que duró poco más de 30 días. La empresa reportó más de 50 millones de dólares en pérdidas antes de la resolución del conflicto.

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