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Soy venezolano y no me voy
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Cuándo escribir Desde que estudiaba Letras, Alberto Barrera Tyszka se planteó vivir de la escritura, y lo logró. Bien sea como guionista de televisión o como autor de novelas, su pluma está activa. Hoy es uno de los autores contemporáneos más reconocidos del país
Alberto Barrera Tyszka pertenece a una generación cuya gran obsesión era vivir de la escritura, no importaba si era en publicidad o periodismo, tampoco si era haciendo guiones para televisión, la meta era hacer de la escritura su oficio. Tras probar en una agencia de publicidad cuyo ambiente le pareció "salvaje" y en prensa, logra su primer trabajo como escritor en RCTV en 1989 y, finalmente, empieza a vivir de su pluma. Casi 20 años después, sigue tejiendo tramas en la pantalla chica. Actualmente es el responsable de Aunque mal paguen, telenovela estelar de Venevisión.
Es común pensar que la literatura está reñida con la telenovela. ¿Fue difícil para un hombre de letras adaptarse a este trabajo? No. Quería ser escritor desde los 14 años, escribía poemas, leía un libro de Horacio Quiroga y quería escribir cuentos como él. Después me puse a estudiar Letras, pero nunca me interesó mucho la academia. Los escritores trabajaban en otras cosas y escribían en sus ratos libres, yo quería vivir de escribir y la televisión tiene la ventaja de que varios intelectuales abrieron camino. En RCTV tuve la oportunidad de trabajar con Salvador Garmendia.
¿Qué tan libre se puede ser escribiendo una telenovela? Bastante, pero es difícil para quienes producimos ficción la relación con la Ley Resorte, porque no hay demasiadas claridades ni definiciones, todo es muy discrecional. Eso tiene que ver con tratar todo el tema, no sólo lo social, también lo amoroso, lo sexual. Eso es una limitación que antes no teníamos. En 1995 Barrera Tyszka recibió una oferta para trabajar con una productora en México. Se trataba de la novela Nada personal, exitosa dentro y fuera del país, en parte porque tocaba temas actuales y recreaba personajes de la vida rea. Continuó haciendo guiones para TV Azteca por siete años, pero estar con sus dos hijas que vivían en Venezuela lo hizo regresar; "no quería seguir perdiéndome eso". En paralelo escribe la novela También el corazón es un descuido, el libro de cuentos Edición de lujo y los poemarios Coyote de ventanas y Tal vez el frío. Junto con su esposa, Cristina Marcano, edita en 2006 Hugo Chávez sin uniforme, biografía documentada sobre el Presidente. Es el único proyecto en el cual ha trabajado junto con su esposa. ¿Por qué escribir un libro sobre un personaje como Hugo Chávez? Es algo muy diferente a lo que venía haciendo. Ese libro en realidad nace de la idea de un editor mexicano. Yo estaba menos animado que Cristina, pero ella es la periodista y sí le interesaba. La ventaja del libro por eso es importante decir que fue un encargo de México es que siempre pensamos en un lector que no fuera venezolano, partimos de la idea de tratar de comprenderlo nosotros y explicar a Chávez, a alguien que no estuviese metido en la polarización más absoluta, como era en la que andábamos en esos años.
¿Se plantearon en algún momento entrevistar al propio Chávez? Sí se planteó, y pedimos la entrevista, pero no nos la dieron. La pedimos desde México a través de la editorial. Seguimos todos los caminos regulares. Quizá fue bueno, porque Chávez habla bastante y los libros que he visto que incluyen entrevistas de él son muy elogiosos. El año pasado publicó lo que bien se podría denominar todo un suceso literario: La enfermedad, la historia de un médico a cuyo padre le quedan pocos días de vida. Primero fue galardonada con el Premio Herralde de Novela en España, luego en China ganó el premio otorgado por la Editorial Popular de Literatura de Pekín a la mejor novela en español, por lo que pronto será traducida al mandarín. Todo esto se traduce en cuatro ediciones del libro que, a casi un año de su publicación, se mantiene entre los más vendidos. Barrera Tyszka logró que los venezolanos leyeran a un venezolano. "La experiencia de la enfermedad me conmueve, me toca, creo que nos toca a todos y no la queremos ver. A veces pienso que se sataniza; me impresiona mucho cómo en la sociedad, en esta especie de épica de la salud, en la que todo el mundo tiene que correr y comer brócoli, parece que el que está enfermo es por su culpa".
Actualmente se publica más material hecho en Venezuela. ¿A qué cree que se deba? Ahora hay una especie de boom que tiene que ver con muchas cosas, incluso con el control de cambio. Hay un nuevo vigor. Hay mucha gente escribiendo y buscando lectores; quizá eso antes no pasaba. Ahora el escritor está realmente pensando dónde están los lectores, cómo los atrapo, cómo los seduzco y que no me suelten; eso es súper saludable.
¿Y sus próximos proyectos? No lo sé todavía. Ahora estoy con esta novela de Venevisión, pero a veces quisiera descansar de la televisión y trabajar en otras cosas. Estoy pensando qué voy a hacer.
¿Consideraría irse del país nuevamente? Podría ser. Todavía mantengo muchísima relación laboral con México. Por otro lado, siento que la vida aquí es muy difícil en la medida que estemos secuestrados por la política. De repente se nos ha estrechado, y parece que lo político nos domina a todos. Pareciera que los venezolanos nacimos para defender o para atacar una revolución y la vida no puede ser eso. Esta idea de la política invasiva, dominando todos los espacios, metiéndote un susto diario, hace difícil el vivir aquí. Creo que hay una sociedad supermediatizada y no es culpa sólo de los medios; Chávez es un hombre hipermediatizado. Entonces, esa sensación de que tenemos que estar pegados a la radio o al televisor porque estamos a punto de conocer el final de la historia, me hace pensar qué clase de vida vivimos. MZ
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