Soy venezolano y no me voy

 

Marca ícono Harina PAN

Marca de nacimiento

La arepa es "el pan de los venezolanos". Si bien es disfrutada a toda hora, 54 por ciento de su consumo se da a la hora del desayuno. Harina Pan, la marca más criolla, según un estudio de mercado, es líder de las harinas precocidas, con 72 por ciento de participación



Empresas Polar, con su marca Harina Pan, no sólo estrenó la categoría de harina de maíz precocida en Venezuela, sino que internacionalizó un plato criollo, vendido y disfrutado en gran cantidad de puntos de Miami por familias venezolanas que no pueden desprenderse de la tradición de comerse una arepa.

Y es tanto el impacto de su nombre, que en el estudio de Quantum Research figura, y de lejos, como la marca más venezolana que existe, con 37 por ciento. Además, casi 70 por ciento de los encuestados asegura que no podría vivir sin ella, más de 85 por ciento que nunca renunciaría a ella, y 81 por ciento la considera vital. Ya son 47 años los que tiene construyendo historia. Y el slogan de su más reciente comercial habla incluso de lo que nadie puede negar, Harina Pan es una "marca de nacimiento" en un país donde la arepa es el pan.

Parte de la historia

Harina Pan apareció en el mercado venezolano el 10 de diciembre de 1960, y hoy es apreciada en todos los rincones del país. No en balde cinco generaciones han sido testigo de su crecimiento.

Lorenzo Mendoza Fleury y su hijo Juan Lorenzo Mendoza Quintero eran dueños de Remavenca, industria que se dedicaba a la producción de hojuelas de maíz para elaborar cerveza. Querían rescatar las recetas tradicionales a base de mazorca, y comenzaron a pensar si podían lograrlo con las láminas que producían.

Carlos Roubicek y Marko Markoff, dos dirigentes que dedicaron su vida a Empresas Polar, influyeron en el nacimiento de la harina precocida. Roubicek se reunió en varias oportunidades con fabricantes independientes de arepas para intercambiar ideas acerca del nuevo producto. Luego pensó que era posible mezclar maíz molido y hojuelas húmedas, para así obtener como resultado la Harina Pan, idea que consideró como un golpe de suerte.

La inversión inicial en maquinarias fue de 50 mil bolívares. En ese entonces la firma compró un molino de martillo. Luego apostó a la rapidez y a la modernidad, e invirtió 300 mil bolívares en un sistema que envasaba y sellaba 50 paquetes de harina en apenas un minuto. El éxito se vio desde el principio. Remavenca vendió 50 mil kilos de Harina Pan durante el primer mes de su lanzamiento, y para finales de ese año ya se colocaba un millón de kilos mensuales.

El mercado

Si bien el producto se vendía, muchos venezolanos se mostraban reticentes porque no creían que con esa nueva receta se podía obtener una arepa similar a las que se elaboraban con maíz pilado. Pero Polar quería ser líder de la categoría, así que Mendoza Fleury nombró a Magda Rodríguez para encabezar el equipo de mercadeo y publicidad del producto, que trabajaría enfocado en la sensibilización social.

Desde la planta de Remavenca Rodríguez planificó una estrategia para ofrecer degustaciones públicas por todo el país. Mendoza, entretanto, manejaba personalmente las estrategias publicitarias, basadas en la premisa de que su invención rescataba las tradiciones del maíz, que habían pasado a un segundo plano por el crecimiento desenfrenado de la economía.

Así, se organizaron 24 salones de cocina distribuidos por todo el país, con 400 cocineras que tenían como misión dar a conocer el uso de la harina precocida y enseñar a preparar la mezcla. Paralelamente se hacían demostraciones en eventos sociales y fiestas.

En el ínterin, Cedesa, la agencia in house de Empresas Polar, diseñó las estrategias creativas. Los comerciales de televisión tenían dos visiones: ser educativos, pero a la vez, motivar el consumo. En varios de ellos se utilizaron lemas como "el milagro de la Harina Pan", "la familia mesa" y "se acabó la piladera".

Sin duda, este último fue el slogan con el que se logró un espacio entre los productos de consumo masivo. En otras campañas se sintetizaban las ventajas del producto, entre ellas, y la más importante, el ahorro de tiempo. Finalmente se realizaron promociones en las que participaron personajes públicos de la época, como Yolanda Moreno y sus Danzas Venezuela, Cecilia Martínez y otros.

En vista de que efectivamente se estaba recuperando el consumo de la arepa y afianzando la marca Harina Pan, sus dueños decidieron llamar P.A.N. (Productos Alimenticios Nacionales) a la unidad de la corporación que producía alimentos.

Cristóbal Loscher


Puntos de venta

Es indiscutible la cantidad de retos que Empresas Polar tuvo que afrontar para colocar en el mercado local a la que hoy es una de sus marcas banderas: Harina Pan. La distribución fue uno de ellos. Hasta el año 1964, la comercialización de la harina precocida fue realizada por un equipo distribuidores independientes, que personalmente visitaban a los comerciantes en los puntos de venta más importantes de la ciudad. En ese tiempo se generó una alta demanda, por lo que Remavenca tuvo que crear una compañía, Promasa, que se encargó de su comercialización.



Imagen intacta

Harina PAN, símbolo del país, rescató a finales de los años 50 la tradición de la arepa, alimento en ese entonces en extinción.

Polar, con su marca, no sólo abrió la categoría de harinas de maíz precocidas, sino que mantuvo su liderazgo hasta hoy.

Su imagen, salvo un remozamiento hecho hace unos años a la "negrita" que junto a la mazorca forman parte de los iconos de su empaque, se ha mantenido prácticamente intacta.

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