NEGOCIOS

  

Capacidad copada

 

Venezuela cuenta con unas 130 mil habitaciones hoteleras, insuficientes para satisfacer la demanda en temporada alta



Para la recién celebrada Copa América 2007 –uno de los eventos deportivos más importantes que se han llevado a cabo en Venezuela, que movilizaron unas 40 mil personas– se dispuso de unas 4 mil nuevas habitaciones hoteleras, cifra muy inferior a la proyectada por el Ministerio de Turismo el año pasado, cuando se anunciaba que con motivo de dicho evento se construirían 14 mil.

Ricardo Cusanno, presidente de la Federación Nacional de Hoteles de Venezuela (Fenahoven), estima que en el país hay unos 4 mil hoteles y un total de 130 mil habitaciones. Sin embargo, se estima que existe un déficit de 20 por ciento en la oferta de alojamiento en el país.

La inversión en nuevas construcciones y remodelación de hoteles con motivo de la Copa América alcanzó 90 mil millones de bolívares. "Había muy poco tiempo para organizar un evento de tal magnitud. Se crearon demasiados estadios, algunos para llevar a cabo apenas un juego, y en lugares sin infraestructura adecuada para el alojamiento. Eso hace difícil recuperar la gran inversión", opina Cusanno.

En alza y en baja

El presidente de Fenahoven reconoce que la ocupación hotelera en el país ha venido creciendo desde 2003. "El crecimiento no es sólo por la llegada de turistas, sino por el movimiento vinculado a la política y los negocios". Se estima que entre 30 y 40 por ciento de la ocupación hotelera viene por "turismo político".

Explica que las misiones creadas por el Gobierno han traído gente a la capital y generado movimientos en el interior, principalmente de cubanos, a quienes se ha alojado en diversos hoteles del país.

De acuerdo con indicadores de Fenahoven en 2006, la ocupación hotelera promedio fue de 78,9 por ciento, referencia que desciende levemente en el primer trimestre de 2007, con 76 por ciento (se calcula que al superar 40 por ciento ya comienza a haber rentabilidad en el negocio). Al cierre de esta edición, se prevé que esta temporada vacacional copará por completo la capacidad hotelera.

El año pasado Venezuela recibió unos 640 mil turistas extranjeros, una cifra baja si se toma en cuenta la gran cantidad de atractivos turísticos que existen en el país. Si se remonta a épocas pasadas –desde mediados de los ochenta hasta principio de los noventa–, se recibían más de un millón de turistas al año, a pesar de que la infraestructura turística era mucho más escasa en el país. Cusanno expone el caso de Margarita, donde en los años 80 no había sino unos 10 hoteles grandes, donde hoy existen más de 60, además de posadas, para un total de 14 mil habitaciones.

En Venezuela siguen siendo iconos del turismo destinos como Margarita, Mérida, la Gran Sabana, Anzoátegui, Falcón (principalmente lugares de playa). "Los promotores tienen miedo de indicar a Venezuela como destino turístico por la inseguridad, los secuestros, los buhoneros, la basura. Hace falta tomar conciencia y mantener planes a largo plazo, tener una continuidad en materia turística", dice el presidente de Fenahoven.

Marcas del mundo

A pesar de que Venezuela cuenta con un gran potencial turístico, son pocas las cadenas hoteleras internacionales que se encuentran en territorio nacional. El grupo Meliá –que antes operó varios hoteles en el país–, hoy apenas tiene el Gran Meliá Caracas. Igual sucede con la cadena Intercontinental, que en la actualidad apenas maneja el Intercontinental Tamanaco en Caracas.

El mismo caso se aplica al Hilton, que ya no maneja la operación del hotel en Caracas (hoy en manos del Estado) y apenas conserva los de Margarita y Barquisimeto. El Four Seasons cerró sus puertas y en su lugar abrió Caracas Palace, con inversionistas locales.

Son contadas las cadenas mundiales que actualmente operan en Venezuela. Las principales son J.W. Marriot, aunque la infraestructura no le es propia; Embassy Suites, que se maneja como condominio y que se encargará de operar el hotel que se construye en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía; Crown Plaza, que opera el antiguo Maruma en Maracaibo; Best Western, que es una franquicia. Sin embargo, nuevos grupos internacionales han visualizado potencial en Venezuela y la posibilidad de recibir tanto a turistas como a huéspedes de negocios. Entre ellos está el Grupo Pestana, de origen portugués, que tiene en proyecto la construcción de un hotel en Caracas (312 habitaciones), con una inversión de más de 50 mil millones de bolívares. Otro es el Grupo español Hesperia, que ya tiene dos hoteles y comenzó la construcción de otro más (ver recuadro De gran envergadura).

Proyectos locales

La inversión local se ha focalizado en el negocio de la hotelería, especialmente por las atractivas tasas de financiamiento para proyectos turísticos. "Sólo en Barquisimeto se desarrollan doce proyectos", anuncia Cusanno. En esa ciudad se inauguró este año el hotel Trinitarias Suites, con una inversión superior a 30 mil millones de bolívares.

El grupo Cohen –que se inició en el negocio con el hotel Lido, aunque los centros comerciales siguen siendo su fuerte– maneja ya diversos proyectos en este ramo. El más reciente se inauguró en San Cristóbal.

Igualmente sucede con el Grupo Fernández, que tiene una cadena de hoteles Aladdin (incluso acaba de internacionalizar esta marca, ver PRODUCTO aniversario, tomo I, pág. 28) y hace poco más de un año inauguró el hotel boutique The Hotel, el primero de una anunciada expansión a otras ciudades del interior de Venezuela.

La cadena Eurobuilding –con cinco hoteles en el país– también tiene planes de expansión, aunque se orientan al exterior. Otro proyecto que se maneja es la creación de un hotel llamado Rotary Club en Caracas, de cuatro estrellas y unas 120 habitaciones. En Venezuela la organización Rotary Club tiene unos 1.800 miembros, mientras que en el mundo son más de 1,2 millones, en más de 32 mil clubes.

"Para atraer la inversión, el Estado debe brindar seguridad jurídica", sentencia Cusanno. Lo cierto es que la gran mayoría de los proyectos sufren retrasos y, según indica el presidente de Fenahoven, éstos serán mayores y las obras implicarán mayores costos en caso de que el Estado centralice la actividad turística.



De gran envergadura

El Grupo Hesperia –que tiene 10 años en Venezuela y 56 hoteles en el mundo– opera dos complejos en Margarita. Uno es Isla Margarita, un hotel cinco estrellas con 295 habitaciones y 17 suites, con spa y campo de golf en sus instalaciones, y en el que se han invertido recientemente 6 millones de dólares en remodelaciones. El otro es Playa El Agua, un hotel cuatro estrellas con 355 habitaciones, en el que el grupo invirtió 14 millones de dólares en ampliaciones.

Sin embargo, Hesperia construye en este momento el que será su mayor proyecto: World Trade Center. Estará ubicado en la ciudad de Valencia y, además de hotel con capacidad para 350 habitaciones, tendrá una torre de oficinas y un centro de convenciones para 2 mil personas. Se estudia la posibilidad de incluir un casino.

La inversión para el desarrollo de este complejo asciende a unos 90 millones de dólares y se estima que su construcción finalizará en 2009, según indica Jorge Vilanova, director general de Hoteles Hesperia para Venezuela. También reveló que Caracas es una asignatura pendiente para la operación de un hotel del grupo.



Política peligrosa

El presidente de Fenahoven expresa preocupación por el hecho de que "el Estado se ha vuelto hotelero, compitiendo con el sector privado". El Ministerio de Turismo, a través de Venetur, pasó a manejar diversos hoteles, entre ellos: Hotel del Lago (en Maracaibo, con 368 habitaciones); Intercontinental Guayana (ahora llamado Guayana); Intercontinental Valencia (llamado Tacarigua Intercontinental Valencia); Meliá y Macuto Sheraton (en La Guaira, aún en planes de reanudar operaciones. El segundo de ellos se llamará Guaicamacuto); Meliá Puerto La Cruz (llamado Gran Hotel Puerto La Cruz).

El hotel Caracas Hilton, en el cual se ha invertido unos 7 millones de dólares, ahora será manejado por el Centro Simón Bolívar (adscrito al Ministerio de Infraestructura) bajo el nombre de Alba Caracas.

La última adquisición que suma el Estado a su lista es el hotel Humboldt, que pasará a sus manos luego de la ya anunciada nacionalización, que incluye las instalaciones del teleférico de Caracas. El valor de este hotel –de acuerdo con la ya extinta Comisión Liquidadora de la Corporación de Turismo de Venezuela– es de 9,4 millardos de bolívares. La nueva estrategia es otorgar el manejo a cooperativas.

"El Estado no debería manejar hoteles, sino preocuparse por brindar seguridad en el país, tener un transporte público eficiente, interesarse por los problemas prioritarios de infraestructura y servicios", acota Cusanno.

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