La Tierra está que arde

 

El planeta se calienta y, para muchos, uno de los problemas más graves de la humanidad es provocado precisamente por el hombre desde que comenzó su carrera por el desarrollo, en la era de la Revolución Industrial



Olas de calor extremo en Rusia y casi toda Europa, nevadas en plena Sudáfrica y América del Sur, constantes inundaciones en Asia y temporadas de frío polar en la zona del Mediterráneo son parte de los cambios de clima que se vienen sintiendo este año en todo el mundo. El monte Kilimanjaro y los glaciares de Pirineos, los Alpes y el Himalaya se derriten; fragmentos de hielo se desprenden cada vez con más frecuencia de los polos y el nivel del mar sigue aumentando. No es el Apocalipsis, aunque muchos lo comparan con el texto de San Juan. Es el calentamiento global, que viene con los cambios abruptos en el clima que incluso ya comienzan a transformar la faz de la Tierra.

Por décadas, la actividad industrial de los países desarrollados, especialmente por la quema de combustibles fósiles en industrias, transporte y hogares, generó la emisión de gases que impiden que el calor se disipe en la atmósfera. La contaminación por los incendios, la desaparición de bosques y el avance de la erosión y de los desiertos también han contribuido a que la Tierra absorba más radiación solar, que se queda atrapada entre la superficie y esos gases -bióxido de carbono (CO2) y metano (CH4), principalmente-, conocidos como de efecto invernadero.

Investigadores del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) -grupo de creado en 1988 por el Programa de la ONU para el Medio Ambiente y la Organización Meteorológica Mundial- pronostican que 2007 será un infierno, más caluroso incluso que 1998, el año con las más altas temperaturas registradas hasta hoy (seguido de 2002, 2003, 2001 y 1997).

El calentamiento global podría provocar un aumento de entre 1,4 y 5,8 grados centígrados de las temperaturas globales, lo que ocasionaría el deshielo de los polos y mayor aumento del nivel de los océanos (entre 11 y 88 centímetros) que afectaría a zonas costeras desde Nueva York a Tokio.  Los científicos hablan además de la reducción de nieve, y que el retroceso de los glaciares también ha afectado el nivel del mar, que ha subido unos 0,5 milímetros al año entre 1961 y 2003, y unos 0,8 milímetros entre 1993 y 2003.

Los cambios meteorológicos se notan también en animales y plantas, que ya comenzaron a desplazarse a latitudes más frías. El mundo ha sufrido cambios en la floración y en procesos migratorios. El informe del IPCC de este año, el último que difunde el grupo de científicos de la ONU, señala que el incremento de situaciones extremas –como sequías y olas de calor_ "pueden ser atribuidas al cambio climático antropogénico", producido por la acción del hombre. Evidencias cada vez mayores sugieren que definitivamente la mano humana tocó al clima.

Y este es uno de los puntos más importantes del documento. Luego de analizar los estudios de los últimos seis años, los expertos ratifican que las actividades del hombre son, sin duda, una de las principales causas del cambio climático, pues son los gases de efecto invernadero que se producen al quemar carbón, petróleo o gas, los que están haciendo que la Tierra se caliente.

Otro informe presentado por el primer ministro británico, Tony Blair, advierte que el calentamiento global puede costar al mundo más que la Primera o la Segunda Guerra Mundial, o disparar una crisis como la de la Gran Depresión de 1930. El documento estima que el costo de no hacer nada será de 7 billones de dólares.

Por menos calor

Así que considerado un problema global, en 1998 se firmó en Japón el protocolo de Kyoto, un instrumento que obliga a los países industrializados a reducir las emisiones de gases invernadero al menos 5 por ciento por debajo de los niveles de 1990 entre 2008 a 2012 (ver Por un mundo con menos gases, pág 56).

Quedaron por fuera las naciones asiáticas, como China, India y Vietnam, lo que para muchos hace del pacto un instrumento ineficiente pues, en conjunto, sobrepasan las emisiones de CO2 vertidas a la atmósfera por Estados Unidos que, para 1990, era el principal emisor de CO2 del mundo, con 36 por ciento.

Así, los dos últimos presidentes norteamericanos Bill Clinton y George Bush, no sólo comenzaron a cuestionar el Protocolo, sino que se negaron a ratificarlo. Para Bush, "el segundo mayor emisor de gases de efecto de invernadero del mundo es China. Sin embargo, se liberó de cualquier responsabilidad respecto al Protocolo de Kyoto. El calentamiento global es un desafío que requiere 100 por ciento de esfuerzo de nuestra parte, pero también del resto del mundo".

China tiene grandes reservas de carbón, el antiguo combustible de la Revolución Industrial, cuya quema produce más CO2 que el gas o el petróleo. Según nuevos cálculos de la Agencia Internacional de Energía (IEA), las emisiones de CO2 de China sobrepasarán las de Estados Unidos en 2009.

Los que la cuestionan el Protocolo aseguran también que el vapor de agua es un gas invernadero mucho más común que el dióxido de carbono, y causa entre 60 y 70 por ciento del efecto. No obstante, la atención se concentra en el CO2, cuyas emisiones son más fáciles de combatir. En el interin, hay quienes se preguntan si realmente se puede creer en los modelos climáticos, que ofrecen resultados a veces diametralmente opuestos.

En Latinoamérica

"El incremento en la intensidad y frecuencia de huracanes en el Caribe, los cambios en los patrones de precipitaciones, el aumento de los niveles de las riberas en Argentina y Brasil, y la reducción de los glaciares en la Patagonia y los Andes, son fenómenos que indican el impacto que el calentamiento global podría tener en la región", reza parte del informe El Cambio Climático en América Latina y el Caribe.

Según el texto, se estima que el huracán Mitch, en 1998, dejó cerca de 1,2 millones de personas muertos y desaparecidos, y pérdidas cercanas a los 8.5 mil millones de dólares.  Otros desastres naturales como el huracán George, en República Dominicana (septiembre de 1998), dejó cerca de 235 muertos y casi 300 mil personas afectadas. En 2004, Charley provocó daños estimados en más de 18.500 millones de dólares. Iván a su paso golpeó a Barbados, Trinidad y Tobago, San Vicente y las Granadinas, Granada, Jamaica, Cuba y Estados Unidos, dejó más de 100 muertos y unos 15 mil hogares destruidos.

Y a pesar de que ha sufrido los embates del cambio climático, a la población de América Latina le corresponde apenas entre 8 y 9  por ciento del total mundial de las emisiones de los gases invernadero. Latinoamérica, que concentra entre 10 y 12 por ciento de las reservas mundiales de petróleo, cerca de 6% de las de gas y 1,6 por ciento de las de carbón, produce 4,3 por ciento de las emisiones de bióxido de carbono por procesos industriales, y 48,3 por ciento de las emisiones causadas por cambio del uso de suelo. Las emisiones de metano derivadas de las actividades humanas representan 9,3 por ciento del total del mundo.

A futuro

A partir de 2009, las altas temperaturas serán una constante, al menos en la mitad de la próxima década, pronostica a su vez el Centro Hadley de Predicción e Investigación Climática de Exeter (Reino Unido). Sin embargo, este grupo insiste en que no basta con fijarse únicamente en la radiación solar, los aerosoles atmosféricos o los gases de efecto invernadero sino que hay que poner la lupa en los cambios naturales que se producen dentro del sistema climático, como las fluctuaciones de los océanos y la atmósfera. Uno de los ejemplos que citan es el fenómeno conocido como "El Niño", que se reproduce cíclicamente a causa de la fluctuación en la circulación de los océanos y las anomalías en el calor que albergan.

Lo cierto es de la mano del hombre o por cambios naturales, el planeta se calienta y, para muchos, es y será por mucho tiempo uno de los problemas más graves para la humanidad.



AÑO ACALORADO

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) señala que las temperaturas en la superficie global en enero y abril fueron posiblemente las más cálidas desde que comenzaron los registros en 1880, más de 1,0 grado Celsius sobre el promedio. En concreto, fueron 1,89 grados Celsius más altas en enero y 1,37 en abril en relación al promedio habitual en esos meses.



EN EL CARIBE

En términos generales, poco más de 70 por ciento de las emisiones de GEI en ALC provienen de Brasil, México, Venezuela y Argentina, y si se consideran las emisiones de Colombia y Perú, el porcentaje llega a 83 por ciento.

Los países más vulnerables a los fenómenos meteorológicos son los que tienen costas en la cuenca del Caribe, el noreste brasileño, las costas desérticas de Perú y Chile, las zonas áridas de Argentina, y la región Andina.



CRONOLOGÍA

1896. El científico sueco Svante Arrhenius (1859-1927) proclama que los combustibles fósiles podrían acelerar el calentamiento de la tierra. Junto a Thomas Chamberlin calculó que las actividades humanas podrían provocar el aumento de la temperatura por la adición de dióxido de carbono a la atmósfera. 

1940. Se comprobó que el aumento del dióxido de carbono en la atmósfera provoca una mayor absorción de radiación Infrarrojo. También que el vapor de agua absorbe radiaciones diferentes que el dióxido de carbono.

1955. Se concluye que la adición de dióxido de carbono a la atmosfera capta la radiación Infrarroja que se perdería al la atmosfera externa y al espacio, provocando un sobrecalentamiento de la tierra.

Años 60. Charles Keeling usaba la tecnología más avanzada para producir curvas de concentración de CO2 atmosférico en la Antártica y Mauna Loa. Las curvas muestran una tendencia de disminución de las temperaturas registradas entre 1940 a  1970.

1980. La curva de temperatura media global comienza a aumentar. Las ONG medioambientales comienzan a establecer la necesidad de protección global del medio ambiente para prevenir un calentamiento  de la tierra.

1988. Se reconoce que el clima es más caliente que antes de 1880. Se asume la teoría del efecto invernadero y se estableció el Panel Intergubernamental sobre el cambio climático (IPCC) para predecir el impacto de sus gases. Más de 2500 científicos de más de 60 países  informan sobre el cambio climático mediante informes en 1992 y 1996, y en 2001.

Años 90. Los científicos comienzan a cuestionar nuevamente la teoría de efecto invernadero. Se cree que las mediciones no eran correctas y que se omitían los datos sobre el papel de los océanos. Los periodos de enfriamiento no se explicaban con estos datos sobre el calentamiento y los satélites muestran récord de temperaturas diferentes de las establecidas en un principio. Comienza a dar importancia a la idea de que el los modelos de calentamiento global han sido sobreestimados en relación a la tendencia de los últimos 100 años.

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