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Apuesta por el medio millón
Por segundo año al hilo, las ventas de vehículos en Venezuela alcanzan récords insospechados. ¿Se repetirá por tercer año? ¿Será bueno o no? Los primeros registros oficiales de ventas de automotores en Venezuela se remontan a 1960, cuando se estudiaba poner en práctica en el país una política de importaciones para animar a las diferentes marcas a establecer operaciones fabriles, garantizándole a cambio su permanencia en este mercado. Entonces fueron vendidos unos 30 mil automotores en el territorio nacional. El crecimiento acelerado que experimentó el país durante esa década y la siguiente llevó a la industria a un boom extraordinario: casi 200 mil vehículos ensamblados y vendidos en 1978, cuando la población se había duplicado y el censo arrojaba 11 millones de almas.
En ese lapso ocurrieron muchas cosas, fuera y dentro de nuestras fronteras, pero 1989 cerró con apenas 36 mil unidades vendidas. Luego ocurrirían muchas cosas más pero, con todo y que la población ya superaba los 23 millones de habitantes, 2003 cerró con apenas 63 mil ventas. Tres años después el mercado marca una cifra récord de 343 mil unidades vendidas que superaba el anterior, de 213 mil. Desde entonces las cifras no han hecho sino crecer a un ritmo que nadie dentro o fuera de la industria automotriz local podía imaginar. Las ventas de 2005 hicieron que algunos presagiaran que en 2006 por primera vez el país podía rozar la mítica cifra de 300 mil autos vendidos y, sin embargo, la realidad superó cualquier fantasía. A finales de año la impresión general era que el mercado sufriría una leve baja debido al tema post electoral que le impediría superar de nuevo la marca de las 300 mil unidades. Sin embargo, de nuevo las expectativas superan todo cálculo y de mantenerse el actual ritmo, el mercado automotor venezolano cerrará 2007 con una cifra de vehículos vendidos que se acercará más a los 500 mil, que a los 400 mil.
Números con significado Los cálculos interanuales, a partir de las cifras de ventas de agosto de 2006 a agosto de 2007 según la Cámara Automotriz Venezolana Cavenez, sitúan el mercado en unas 440 mil unidades aproximadamente. El acumulado enero-agosto ya supera las 302 mil unidades vendidas entre autos de pasajeros y comerciales. Considerando que el período septiembre-diciembre de cada año es tradicionalmente el mejor de la industria y que este año los expertos vaticinan ventas superiores a 50 mil unidades mensuales, la cifra mejorará. Otra proyección está en las cifras oficiales que señalan un aumento de 52% sobre el año pasado en vehículos de pasajeros (en comerciales hablamos de hasta 25%, si bien hay marcas como Mercedes-Freightliner que han crecido hasta 120%), y si en una simple operación aritmética añadimos eso a las 343 mil unidades del año pasado, veremos por qué hay quien aventura ya lo que hace apenas un año parecía fantasía: 500 mil unidades vendidas. Por años los grandes ejecutivos de la industria nacional han venido repitiendo que a poco que las condiciones sean favorables, nuestro mercado se colocaba más o menos en esos números que hoy lucen extraordinarios y que había suficiente infraestructura para alcanzarlos con facilidad. En el fondo, fría y superficialmente hablando, las ventas de este año no harán más que mantener la misma relación existente en 1978. Así que si desde entonces la población se ha duplicado, también debería hacerlo la cantidad de autos vendidos, ya que a grandes rasgos la composición socioeconómica del país mantiene los mismos números relativos, aunque obviamente las cifras absolutas han aumentado. ¿Cómo es que ahora, cuando se venden más carros que nunca, el ensamblaje local no crece en la misma medida? Más que por una falta de deseo de la industria local, las causas están en las pocas facilidades que la industria recibe para armar autos en el país y emplear en ellos una gran parte de componentes también hechos acá. El romántico axioma de "querer es poder" aquí se estrella con la problemática particular que plantean aduanas, aranceles, costos de manejo de inventarios y unos cuantos más, incluyendo el tema laboral. Todos, pero especialmente este último, han generado bastantes contratiempos, pues en la búsqueda de reivindicaciones (sindicales, tributarias, legales, etcétera), lo único que se logra al presionar a las fábricas es hacer cada vez más difícil y menos rentable la operación de ensamble local al punto de diluirla más y más. En otras palabras, para que la operación de ensamblaje local de autos y de fabricación de piezas prospere, es necesaria la fertilidad que brinde el ambiente y hoy esas condiciones no están dadas. Lo anterior nos lleva a verificar el reparto entre unidades ensambladas en el país e importadas: en 1978 la importación estaba seriamente restringida y prácticamente todos los vehículos se armaban acá, incorporando un agregado de partes hechas en el país de aproximadamente 30%. Hoy el balance entre unidades nacionales e importadas se coloca en 70-30, favorable a los foráneos, lo cual significaría que una expectativa razonable sería hablar de unas 140 mil unidades armadas hasta fin de año, bastante menos que lo logrado en 1978 o 1979, que siguen teniendo los récords en ese sentido. En 2003, el auto más vendido del país pertenecía a los segmentos básicos y popular. Sólo los vehículos pertenecientes al programa Carro Familiar 2000 abarcaron casi la mitad de la fabricación local. Entonces el balance entre foráneos y locales estaba en un más saludable 60-40. Hoy el Optra lidera las ventas (22 mil unidades hasta agosto) y rompe una tendencia que había venido sucediéndose todo este siglo: hasta hace un lustro el mercado nacional fue fiel al carro subcompacto (entre 4 y 4,5 m de largo) y segmento medio, con estandartes como Corolla, Astra o Lancer. Luego la preferencia se movió hacia abajo y los favoritos serían los Corsa (top seller ininterrumpido entre 1999 y 2005), Fiesta, Accent y recientemente Aveo. Ocurrió incluso el año pasado, cuando el mercado batió récord, pero en 2007 las cifras no sólo son superiores, sino que el mercado pareciera absorber autos de segmentos, más altos que a los tradicionales. Uno de los segmentos que ha experimentado las variaciones más marcadas es el de utilitarios o SUV. En 2002 ocupaba aproximadamente 15% del mercado. En 2003 y 2004 esa penetración se redujo a niveles casi residuales, pero desde entonces aumenta en forma sostenida. Hoy abarca la quinta parte del mercado nacional (eso sin sumar los "todocamino") e incluye los modelos más aspiracionales para el comprador. Una muestra de la relevancia alcanzada por el mercado de utilitarios la tenemos en que Fundauto, la Fundación para el Desarrollo del Periodismo Automotor, órgano colegiado que desde 2002 se ocupa de galardonar el Carro del Año en Venezuela, consideraba a los SUV o utilitarios como vehículos de pasajeros, pero en 2005 abrió un certamen para ellos: el SUV del Año
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