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Licores contra viento y marea
La industria licorera se ha mantenido creciendo en 2007 a pesar de los constantes cambios de legislación y la escasez de algunos insumos que afectan a la producción nacional. Las importadoras grandes han recibido divisas para importar productos, no así las más pequeñas En el año 2007 la industria licorera ha afrontado más sorpresas por medidas gubernamentales que en cualquier otro momento en los últimos 5 años: desde la restricción en las ventas de bebidas alcohólicas en Semana Santa, hasta leyes y decretos presidenciales como la reciente reforma a la Ley de Impuesto Sobre Alcohol y Especies Alcohólicas.Pero la demanda constate de los venezolanos mantiene a esta industria siguiendo una fuerte tendencia de innovación e introducción de nuevos productos, creativas estrategias de promoción y publicidad, y una creciente cantidad de programas de consumo responsable.
Venezuela continúa entre los grandes mercados para el whisky. Según las últimas cifras del gobierno escocés, nuestro país importó aproximadamente 218 millones de dólares de whisky en 2006, convirtiéndolo en el quinto mercado para ese producto en el mundo. La importación de vino creció 36 por ciento entre 2005 y 2006, pasando los 15 millones de kilos brutos traídos al país al cierre del año pasado, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas. En consecuencia, la tributación del sector se ha mantenido alta, como demuestra el que el Seniat ya haya superado su meta de recaudación interna para licores en 106 por ciento. Con el decreto con fuerza de ley de reforma de la Ley de Impuesto sobre Alcohol y Especies Alcohólicas, la tributación aumentó para estos productos, lo que significará una mayor contribución del sector al fisco nacional en el último trimestre de este año y todo 2008. Adicionalmente, para los importadores pequeños y medianos, conseguir divisas oficiales para importar productos de la Unión Europea es un trabajo arduo. Por lo tanto, el incremento del precio de la divisa en el mercado informal mantiene en constante ajuste el precio de bebidas del viejo continente. Los pequeños y medianos importadores con los que PRODUCTO conversó para este informe especial admitieron que la falta de divisas de Cadivi para la Unión Europea hace a los licores de esa zona cada vez menos competitivos con respecto a los del cono sur, por lo que resulta necesario un continuo ajuste de precios, a fin de reponer el inventario. Esto está llevando a las casas con menor asignación de divisas a planificar un aumento en su producción nacional, como es el caso de Celiveca y Glasgow. La primera importa el 50 por ciento de sus marcas, pero el porcentaje de botellas criollas podría subir considerablemente en los próximos años, dice Daniel Yllarramendy, gerente nacional de ventas de Celiveca. Sin embargo, la poca capacidad de las fábricas locales y escasez de algunos productos mantienen estrechos los márgenes de ampliación de la producción de licores en Venezuela. La dificultad para conseguir azúcar en algunos momentos del año ha afectado también a la producción nacional de licores. "Tenemos que cuidar la calidad del producto, por eso trabajamos sólo con azúcar refinada. La escasez nos lleva a producir menos cantidad, pero manteniendo la calidad de la marca", cuenta Yllarramendy. El problema del azúcar resulta más crítico para empresas nacionales que exportan el producto, como es el caso de Breeze Ice, el producto bandera de Distribuidora Glasgow y el segundo "ready to drink" (listo para tomar) del mercado. Este producto, del cual se espera vender 400 mil para 2007, se está exportando ya a Argentina, Colombia, México, Panamá y Estados Unidos. El whisky se ha visto afectado también por una escasez mundial de malta. Algunos importadores de botellas de precio medio explican que esto ha afectado particularmente a estos productos, dado que la malta se está destinando a las marcas más costosas, resultando en escasez de algunos de los productos más accesibles. La importación de nuevos productos también se ve crecientemente afectada por los largos períodos de tramitación de permisos de sanidad, lo que significa que muchas veces los importadores que adquieren la licencia de una marca extranjera pueden tardar meses o incluso más de un año para poder comercializarla en el país.
Nuevas leyes, trago amargo Las leyes y decretos en vigencia este año también han tenido repercusiones en el negocio. A mediados de marzo fue sancionada en Gaceta Oficial la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, la cual pena la "violencia mediática". Según esta ley, "se entenderá por violencia mediática el uso y abuso por parte de los medios de difusión del cuerpo de las mujeres, adolescentes o niñas". Esto ha llevado a marcas como Breeze Ice a cambiar sus vallas con modelos en vestimenta sensual por la imagen de la botella por sí sola. La ley que promete más cambios, tanto en tributación como en la distribución de los productos, es el decreto con fuerza de ley de reforma de la Ley de Impuesto sobre Alcohol y Especies Alcohólicas. Según esta normativa publicada en Gaceta Oficial a inicios de octubre, el Ministerio del Poder Popular para el Interior y Justicia podrá dictar los lineamientos para el otorgamiento de licencias para el expendio de licores por las alcaldías. Adicionalmente, el gobierno municipal no podrá otorgar permisos sin la "previa opinión favorable y vinculante" del consejo comunal respectivo. Por otra parte, las empresas distribuidoras de licor en el país deberán notificar al final de cada mes al Ministerio del Interior y Justicia las rutas que serán cubiertas por los diferentes distribuidores a escala nacional, detallando cantidad y tipo de bebidas por área geográfica, "a fin de adoptar medidas de prevención y control policial".
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