Economía de Mercado 1830 - 2007?
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Detrás de la reconversión
La reconversión monetaria se anuncia como un proceso que fortificará el bolívar y normalizará los precios, pero pareciera que en realidad sólo se aplica por simplificación de aspectos técnicos Varias devaluaciones del bolívar y altos índices de inflación marcaron el final de la llamada cuarta República y el principio de la quinta. El crecimiento que muestra la economía desde hace cuatro años, empujado básicamente por los precios del petróleo, ha ayudado a que la moneda se mantenga en 2.150 bolívares por dólar desde 2005, pero la presión sobre el paralelo no se logra controlar (al cierre de esta nota superaba los 6 mil bolívares). Ahora se anuncia el proceso de reconversión monetaria como una medida que valorizará el bolívar y normalizará los precios, aunque pareciera que en realidad sólo está dirigida a simplificar aspectos técnicos y crear un efecto psicológico en la población. De hecho, la campaña divulgativa del Banco Central de Venezuela (BCV) anuncia que la medida "fortalecerá la economía nacional y la moneda", pero de la misma manera informa que se trata de una conversión en la que, si bien cambia la denominación del bolívar, todo continuará con el mismo valor --según dice, incluyendo el tipo de cambio, que estará en 2.150 bolívares actuales o 2,15 bolívares fuertes. Casi 60 años laborando en el BCV y 13 años ejercidos como director elegido en el gobierno de Rafael Caldera y reelegido en el del presidente Hugo Chávez le dan a Domingo Maza Zavala el dominio y la facultad necesaria para hablar sobre esta nueva medida. Este economista y periodista recuerda a PRODUCTO que hace muchos años, en 1937, el país llegó a contar con un bolívar realmente fuerte: su valor era de 3,3 por dólar. Desde entonces hasta ahora mucha agua ha corrido. Y luego de ver cada uno de los sucesos que influyeron en que la moneda se devaluara cada vez más, Maza Zavala se atreve a asegurar que el éxito de la reconversión monetaria depende, entre otras cosas, de que se aplique como parte de un programa de ajuste económico. ¿La reconversión monetaria está dirigida a simplificar aspectos técnicos o a combatir la inflación? La medida sola, es decir, quitarle tres ceros a la moneda y a los billetes, no va a resolver el problema de la inflación. Los factores de las alzas de precios van arraigados tanto a la economía real como al mercado, y si no se combaten, el proceso inflacionario continuará. La población, que espera por lo menos una estabilización de los precios, se frustrará, y eso será un elemento negativo para el éxito de la reconversión, el cual debería ser parte de un programa de ajuste. Antes de aplicarla para efecto práctico de cálculos, es necesario primero buscar la estabilidad económica.
¿Era indispensable o fundamental la aplicación de la reconversión monetaria? Desde luego que no es necesaria como tal, sería necesaria si junto con la medida instrumental de la eliminación de tres ceros a la moneda se emprendiera un conjunto de políticas, medidas y fórmulas eficaces para combatir la inflación, y no concebirla aisladamente como una simple operación aritmética. Ningún país ha emprendido un proceso de reconversión o reforma monetaria como medida aislada, sino como parte de un proceso o programa de reestructuración de la economía.
¿El proceso de reconversión monetaria fortalecerá o no la moneda? Se confía en el efecto psicológico de la reconversión porque la propuesta del bolívar fuerte dice que representará más poder adquisitivo que el actual, pero para eso se requiere que la anteceda un conjunto de medidas. En 1937 teníamos un bolívar fuerte, estaba en 3,3 bolívares por dólar. Tan fuerte era, que otros países lo utilizaban para hacer negocios. Todo lo que después ha pasado cambió el panorama; desboque del gasto público, recurrencia a la deuda pública, cambio de políticas estatales con cada gobierno, falta de continuidad. Todo eso trajo como consecuencia su depreciación consecuente y varias devaluaciones.
¿Qué cree que está pasando realmente en la calle? A pesar de la campaña divulgativa persistente del BCV, que proseguirá el resto del año, todavía existen en amplios sectores de la población dudas, inquietudes, contradicciones, desconcierto con respecto a la naturaleza y las consecuencias de la reconversión. Es natural que suscite confusiones en la población, hasta que ésta se adapte al nuevo cono monetario. Billetes y monedas seguirán circulando hasta que se absorba todo lo que está en la calle de bolívares actuales. Durante los primeros seis meses la gente se irá acostumbrando. También hay dudas en cuanto al efecto de los precios expresados en las dos denominaciones. El redondeo podría traer como consecuencia una elevación de los precios. En los establecimientos, al colocar las listas correspondientes a los precios en bolívares fuertes, han aprovechado para aumentar en previsión de que ocurra cualquier cosa en el proceso de reconversión. También podría ocurrir que una vez que la reconversión esté en curso, en medio de la confusión y del desconcierto, los comerciantes aumenten.
¿Qué debería hacer el Gobierno al respecto? Tengo entendido que el Gobierno prepara para este mes de noviembre el anuncio de un conjunto de nuevas medidas en la lucha contra la inflación, tanto de carácter monetario y financiero, como de carácter fiscal. Ojalá sea cierto. Sin un apoyo efectivo de las políticas públicas y otras medidas no se obtendrá éxito en la lucha contra la inflación con la simple reconversión. En otros países donde se ha aplicado la medida de ajuste monetario se procedió a una congelación de precios como medida precautelativa. En esos casos, no se permite que el mercado fije precios, sino que por un tiempo, mientras el proceso se asimila, se practica una congelación general de precios, con control total, no parcial. Por supuesto, con carácter temporal. Las regulaciones que hasta ahora se han establecido aquí son parciales sobre áreas del mercado, y en gran medida han sido violadas o quebrantadas por los intermediarios, que se aprovechan de la escasez de ciertos artículos de consumo general.
Pero, ¿el desabastecimiento no es consecuencia de esas mismas regulaciones? No es consecuencia del control. Cuando éste se utiliza tiene que haber una capacidad de fiscalización por parte del Gobierno para que la medida sea efectiva, si no es quebrantada por los intermediarios. Además, una regulación tiene que resultar de un consenso, de un acuerdo entre productores, comerciantes, consumidores, trabajadores y el propio Gobierno, con base en un cálculo efectivo de costos de producción y de importación. Es necesario un acuerdo de las partes que concurren al mercado. En el pasado, la regulación se aproximaba mucho a buenos resultados, era un compromiso, no una imposición. Ahora, cuando ésta se da por imposición del Gobierno, sin tomar en cuenta la realidad de los costos y de los demás gastos del mercadeo, se corre el riesgo de que haya un quebrantamiento de esa regulación.
¿Es eso lo que pasa en el mercado venezolano? En el caso venezolano, donde las imperfecciones del mercado son muy notables y persistentes, es fácil que el Gobierno imponga una regulación y que en la práctica no se cumpla porque cuando no hay regulación los comerciantes se guían por lo que el mercado señala, pero cuando hay regulación, prefieren evitar esos productos. En este momento también hay escasez porque no es fácil importar alimentos; cada país procura satisfacer sus propias necesidades antes que exportar, y sólo se exportan los excedentes. El abastecimiento es necesario, hay que tomar providencias para que sea oportuno y suficiente, y la única forma de asegurarlo es mediante el estímulo a la producción interna. La importación debe ser un apoyo. Hoy tenemos divisas, pero mañana no sabemos. Se deben tomar medidas antiinflacionarios. Por ejemplo, el gasto público es un factor de crecimiento, pero al mismo tiempo es un factor inflacionario; con misiones y subsidios se aumenta la liquidez y el poder adquisitivo a quien no tenía, entre otros elementos. ¿Cómo cuadran estas medidas en la nueva economía socialista que dice el Gobierno que implantará? Aún la economía venezolana opera como una economía de mercado en su modelo. Se tendría que hacer una total reestructuración. El auténtico socialismo viene por consenso, no por autoritarismo, y no a cuentagotas. Decían Marx y Lenin que al día siguiente de implementar el socialismo en un país, el Estado debería desaparecer, no expandirse. Todo funcionaría por elevación de la conciencia social, eso que llaman "hombre nuevo".
Y bajo ese esquema, ¿cómo quedarían las reservas nacionales, cuáles son sus verdaderas funciones actualmente? En ningún país las reservas pueden pasar a la Hacienda. Éstas garantizan los pagos internacionales del país, como cuando ocurre un quebrantamiento del negocio petrolero, por ejemplo. Crean confianza en la gente sobre la moneda nacional. Son una contención para la emisión de monedas. Si se eliminara todo esto, el BCV podría emitir lo que quiera. Habría entonces una inundación de billetes y se desataría una hiperinflación. El Gobierno pediría mil millones de dólares sin trámites ni papeleo. Es sólo papel.
¿Se justificaría una devaluación en este momento? Una devaluación traería beneficios a la economía, pero no se justifica. Hay más de 60 millardos de dólares en manos del sector público. Tenemos asegurado un alto flujo petrolero por varios años. Lo que hay que hacer es crear confianza en el país, con políticas consistentes por parte del Gobierno. Si no, el clima de inflación y la presión del dólar continuarán.
¿Como debería controlarse entonces el dólar paralelo? Una forma sería emitir certificados en dólares del BCV en taquilla. Sería una compra transparente. Con el control de cambio es inevitable que se genere un mercado paralelo. La gente busca refugiarse en el dólar paralelo. Carjuan Cruz
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