Economía de Mercado 1830 - 2007?
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Entre leyes y decretos
Cuando se emprende una reconversión a escala nacional, nadie ni nada escapa a tal magnitud. Justificada o no, los comerciantes ya no la cuestionan tanto, sino que se enfocan en su puesta al día para no quedarse en el camino y evitar sanciones La reconversión monetaria va más allá de un simple proceso de división entre mil. Hay muchos elementos inherentes o asociados al proceso que impactan a los negocios.En la Gaceta Oficial Nº 38.638, del 6 de marzo de este año, se establecen las disposiciones generales, transitorias y finales de las bases de la operatividad de la reconversión.
En particular el artículo 1 explica cómo se va a expresar la nueva moneda y aclara que habrá un período que será de "bolívar fuerte" para pasar a llamarse, luego de una transición que definirá el Banco Central de Venezuela (BCV), "bolívar" a secas. "Si se observa la Gaceta, llama la atención que en este decreto-ley no aparece exposición de motivo alguno sobre la reconversión, el porqué de la misma o sus "considerandos". Se especifican ciertos elementos, pero la ley per sé no es clara, lo que ha originado resoluciones posteriores", señala Omer Useche, abogado y socio de Espiñeira, Sheldon y Asociados. Resoluciones posteriores En un principio, la ley del 6 de marzo establecía que las administraciones de las empresas debían adecuarse a los nuevos procesos y aplicaciones en materia de facturas, órdenes de servicio y otros elementos del proceso del negocio. Todo debía ser expresado en Bs.F al 1º de octubre, pero esa obligatoriedad cambió el 22 de junio con una resolución, a partir de la cual solamente las tarifas debían ser expresadas en la nueva moneda, no las facturas ni presupuestos. "El Gobierno tuvo que simplificar las exigencias, porque la reconversión tiene gran impacto, incluso más allá de lo previsto. Es muy difícil lograr, por ejemplo, que los cajeros automáticos y los puntos de venta emitan tickets en bolívares fuerte en tan poco tiempo", explica Useche. Efectivamente, aún con ánimo de colaborar, los bancos no podían cumplir con los plazos que inicialmente establecía la ley debido a la complejidad de sus sistemas tecnológicos, y muchos laboratorios farmacéuticos no podían colocar los dos precios porque no contaban con el manejo de la coma. "Los sistemas no son fáciles de corregir y los bancos han tenido que invertir como mínimo 1 o 2 millones de dólares en la adaptación; en casos más complejos por la dimensión y cantidad de sedes, el monto sobrepasa los 15 millones de dólares", reafirma Useche. La resolución del 22 de junio no sólo tuvo que cambiar la exigencia sobre las facturas y presupuestos ante los impedimentos reales que se constataron en la práctica, sino que corrigió otra parte de la letra de la ley que dice: "Los estados financieros correspondientes a los ejercicios concluidos al 1º de enero de 2008 y cuya aprobación se hace a posteriori de esa fecha, deben ser expresados en la moneda nueva"; con la resolución, esos estados financieros pueden ser expresados sólo en bolívares actuales. Algunos especialistas advierten que, desde el punto de vista legal, una resolución no puede corregir una ley. Sin embargo, en los hechos, esto es lo que está ocurriendo.
No tan sencillo Para algunos pequeños comercios, atendidos por sus propios dueños y con limitado flujo de caja, el cambio monetario significa una mera simplificación de ceros, carteles corregidos a mano en las vidrieras y unos pocos ajustes más. Sin embargo, para la gran mayoría, la reconversión impacta en la administración, en las planillas, en los sistemas informáticos, en las horas de entrenamiento al personal, en el tiempo de educación al usuario, en el reforzamiento de medidas de prevención ante posibles fraudes y errores, y en la contratación de asesores. El hito de la reconversión, su prueba de fuego, será el 1º de enero y días posteriores. En los procesos del negocio hay que aceptar ambas monedas, por lo que las empresas deberán contar con dos maneras de reportar. Useche da cuenta de ello: "Los bancos están elaborando planillas con los códigos de las nuevas monedas. Hay modificación en los procesos de recepción, en los cierres y en los sistemas para reflejar la data y sus movimientos". Otro problema latente es el de los cheques. Para evitar cualquier equivocación o confusión, son muchas las empresas que han decidido colocar caducidad al 31 de diciembre en los mismos, y no faltan los particulares que procurarán no emitirlos en esas fechas de transición de año, a fin de reducir el riesgo. Cuando salió la ley de reconversión, la mayoría de las empresas ya había definido su presupuesto de 2007 sin prever el costo de la adaptación de sus sistemas, por lo que tuvieron que desviar esos recursos para cumplir con las exigencias de la reconversión y muchos de los proyectos de productividad quedaron suspendidos. Este es otro impacto en materia de negocios que descolocó a más de uno.
Redondos como sea El tema que más inquieta a la gente es, sin duda, el redondeo. Useche alerta que "un redondeo siempre genera diferencias y, ya sean positivas o negativas, hay que aclarar a dónde van. Además, todos debemos saber la lógica del redondeo, la cual debe ser única". Por lo pronto, según la resolución del 22 de junio, existen dos tipos de redondeo. Cuando se trata de ventas de: 1. Combustible y uso automotor; 2. Gas licuado, servicio de agua, electricidad, gas metano; 3. Telefonía e internet; 4. Acciones del mercado bursátil; 5. Tipos de cambio, y 6. Unidad tributaria, la forma de hacer el cálculo es tomar el precio unitario (por ejemplo, del combustible), dividirlo entre mil, conservar los tres primeros dígitos decimales, multiplicar la cifra por el número de litros (o unidad de medida en cuestión) y sólo al final se hace el redondeo. Exceptuando los servicios mencionados, para todo lo demás, el cálculo debe ser el siguiente: se redondea el precio unitario y se multiplica por el número de unidades que se va a vender, lo que da el precio final. Useche opina que "la diferencia entre las formas de redondeo es que en los primeros casos mencionados no hay inflación, o ésta es mínima, mientras que para el resto de los artículos (el resto del comercio), la inflación implícita es grande". El tablero de este ajedrez parece mostrar que habrá doble inflación: la implícita (propia de todo proceso de reconversión) y la que los comerciantes están haciendo desde ahora, para no perder con el "redondeo hacia abajo". El factor regulador sobre esta última variable sería la competencia del libre mercado, pero la presencia de otras tantas distorsiones, como el desabastecimiento de muchos productos, lo hace impredecible.
El peso de la ley El BCV declaró públicamente su satisfacción días después del 1º de octubre, cuando los comerciantes debían comenzar a exhibir el doble precio en sus vidrieras. La medida fue acatada por el comercio formal, aunque se vieron equivalencias mal calculadas. Todo indica que a partir del mes de enero los controles por parte de las autoridades serán más estrictos en todos los órdenes. Seniat, Indecu, Superintendencia de Bancos y BCV son las principales instituciones que deberán velar por el cumplimiento de los decretos. "Las sanciones recaerán en aquellas empresas que, a partir del 1º de enero, no acepten ambas monedas. Si las empresas no adoptan la normativa del Bs.F (esto es, si no manejan la nueva denominación en los tarifarios o no expresan sus balances con el nuevo cono monetario, etcétera) tendrán sanciones de 10 a 10.000 unidades tributarias. Y si los comercios, por ejemplo, rechazan billetes o monedas del bolívar fuerte de los clientes, las sanciones ascienden a 400 por ciento del valor rechazado del bien o servicio en cuestión, denuncia mediante", explica Useche. Si bien estos casos están previstos en la ley, es poco probable que se den en la práctica. "Lo que sí puede haber es desorden y confusión", aclara. Hacia el cambio cultural El BCV, a través de su campaña, parece haber convencido a gran parte de la población sobre el efecto de simplificación que tendrá --a mediano y largo plazo la nueva moneda. Pero no son todos, ni mucho menos, los convencidos. "Lo que se gana en simplificación al eliminarse los ceros, se pierde con las comas, los decimales y tantas monedas", acusa un comerciante que prefiere no ser identificado.Y al menos en algo, da en la tecla. El venezolano no está acostumbrado a manejar muchas monedas, no les atribuye el valor que tendrán en el nuevo cono y les molesta en sus bolsillos. Esto significará un cambio cultural en la ciudadanía, en usos y costumbres, que le llevará tiempo asimilar, sobre todo considerando que la circulación de los dos tipos de monedas sumará 23 denominaciones en total (11 de bolívares y 13 de bolívares fuerte). "El 50 por ciento de las personas que trabaja en la informalidad no está pensando en los bolívares fuerte ni les interesa, muchos ni siquiera se han percatado del tema, aunque sí lo harán a medida que llegue el problema", comenta Useche. "Es muy importante que se profundice la cultura del nuevo cono monetario y que los sistemas de administración y simulacros estén bien probados. De lo contrario, el 1º de enero puede convertirse en una continua aparición de errores, que hará ruido en la población", alerta. La gran pregunta es: ¿qué opinará la gente que siente que pagará menos al ver los nuevos letreros en los comercios, cuando reciba el sueldo sin sus cotizados ceros? Algunos responden de plano: "Con la doble inflación y la confusión, sólo sabrán que la quincena que antes alcanzaba hasta el día 13, ahora sólo da hasta el 9". Más allá del análisis de los pros y los contras de la reconversión, una realidad se impone: a lo largo de la historia, muchos países han atravesado por procesos de reconversión monetaria y, tarde o temprano, con o sin confusión o fraude mediante, la población se adapta. Lo que acá ocurre es que mientras muchos se dejan distraer con los numeritos y los ceros, el Gobierno se adelanta con la jugada mortal de la reforma constitucional, la que "casualmente" coincide con esto. Fabiana Culshaw
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