Ciento por ciento activados |
Creatividad política
Frases, consignas, símbolos y estrategias comunicacionales de gran originalidad han surgido de la mano del movimiento estudiantil venezolano Las manifestaciones estudiantiles han servido para hacer surgir una serie de símbolos. Las manos blancas y el signo de la paz han sido constates en el movimiento de jóvenes que se opusieron a la reforma. También colocaron lápidas en los jardines de las universidades y marcharon con ataúdes, como símbolo de todos los valores y derechos que desaparecían de aprobarse la reforma constitucional. Otro episodio puntual donde se utilizó alguna simbología fue cuando varios estudiantes apostaron un morrocoy sobre una mesa, con el que simbolizaban la lentitud del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) en torno a los recursos introducidos por el estudiantado. "La creatividad de los jóvenes es indudable. Han buscado impactar de forma ingeniosa, se han mostrado muy capaces y concientes de la realidad", opina Alexis Márquez, periodista, abogado y vicepresidente de la Academia Venezolana de la Lengua. Pero también "hay una preocupación ideológica, un razonamiento", acota Márquez, como se desprende de algunas frases pronunciadas por el estudiante Yon Goicochea en una entrevista publicada por el diario El Nacional (23 de octubre de 2007): "Los estudiantes solos no podemos". "Nosotros no estamos al frente de nadie, estamos al lado de la gente". "El movimiento estudiantil es otra cosa, es la juventud rebelada frente al poder arbitrario". "No nos amedrentarán, pero tampoco caeremos en su trampa violenta. Nosotros debatimos con ideas", o "nuestro papel es ayudar a la gente a entender el fondo de esta reforma". Cuando se dio el cierre de RCTV, las bocas tapadas con tirro representaron el acoso a la libertad de expresión. Así lo entendieron los jóvenes cuando el canal comenzó a hablarle a los jóvenes con su campaña "Alto pana", la cual logró vincular a este público con la realidad del país. Aquiles Esté, comunicador social, semiólogo y publicista, quien creó esa campaña para RCTV, piensa que "los estudiantes tienen su propio combustible", pero aún así existe el riesgo de que sean "atrapados" por los partidos políticos. Jóvenes al mandoLa protesta de los estudiantes de oposición ha sido la más llamativa y original. Los estudiantes que apoyan el proceso revolucionario se limitan a repetir frases que salen del aparato comunicacional y propagandístico oficial, y donde se sigue apelando a la emotividad que inspiraría su líder, "el comandante". "¡Uh! ¡ah! ¡Chávez no se va!", "patria, socialismo o muerte ¡venceremos!", "educación primero para el hijo del obrero, educación después para el burgués", son algunas de las frases que utilizan como bandera. "Se mueven en el terreno del culto a la personalidad, lo cual es algo impropio de una juventud que se caracteriza por ser rebelde. Han leído el proyecto de manera condicionada por su tendencia a apoyar al Gobierno y eluden el debate porque están concientes de su debilidad", indica Márquez. "Es como una especie de club con mucha organización y recursos ilustra Esté, donde los miembros están asociados a una iniciativa que creó Chávez y donde los liderazgos son elegidos por el Ejecutivo. Su futuro lo ven en manos de Chávez. Creen que cuando nazcan sus nietos, él va a seguir gobernando". El grupo que se opone a la reforma argumenta sus frases y emblemas en valores de lo cuales no se quiere desprender. Una frase parece resumir todo su discurso: "¿Quiénes somos?, ¡estudiantes!; ¿qué queremos?, ¡libertad!". Las voces juveniles también corean: "Autonomía universitaria", "democracia", "pluralismo", "no discriminación", "no a la violencia", "no nos quitarán el derecho a protestar". Actúan porque ven que van a perder la autonomía y ven amenazados los valores con los que se han formado: el mérito, la pluralidad, la democracia. "Enarbolan los valores cuando en el país hay una crisis y se necesita hablar de ello", resalta Esté. Hugo Chávez los ha llamado "cachorros del imperio", "hijitos de papá", frases de las que Esté comenta: "De esta manera se intenta caer en la segmentación de ricos y pobres, pero la gente está clara en que hoy las universidades son multiclasistas". Márquez, que fue también director de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela, dice: "El estudiantado siempre ha sido muy sensible con el tema de la autonomía, elemento indispensable en la universidad, donde se genera conocimiento". Señala Esté que los discursos han sido manejados con gran frescura y agilidad, y recomienda a los jóvenes orientar su mensaje a hablar sobre el futuro del país, contrario al mensaje político que surgió de la mano de Chávez y que está asociado al rechazo del pasado. Considera que "los estudiantes que se oponen a la reforma entienden que no son de la cuarta ni la quinta república, sino una vía independiente y que, igual que Chávez dividió al país en pobres y ricos, ellos deben hacer el cisma entre jóvenes y viejos". En estos últimos incluyen por igual a los de la cuarta y a los de la quinta república, y por supuesto, al propio Chávez. "Venezuela es un país donde se endiosa mucho a la juventud y donde está mal visto ser viejo. Esa es la clave", apunta.
Original espontaneidad Pupitres en la calle, cuerpos que se expresan en playas y avenidas para formar la palabra "libertad", grupos de jóvenes que toman las instalaciones del Metro, centros comerciales, conciertos y estadios de beisbol para expresar un sentimiento, pinturas blancas que dibujan las más variadas consignas en los automóviles, cadenas humanas, son sólo algunas de las creativas estrategias utilizadas por el movimiento estudiantil venezolano. "El movimiento estudiantil se ha presentado como algo inesperado, como una novedad. Hace años que el estudiantado no se manifestaba, pero ahora se activó este movimiento de gran pureza y muy comprometido, donde han surgido varios jóvenes dirigentes brillantes", expresa Márquez. Indica que otro de los nuevos fenómenos es que por primera vez participan las universidades privadas junto con las públicas. Esté añade que otro de los fenómenos de este movimiento es que no sólo se ha dado en la capital, sino que se ha extendido al interior del país. Definitivamente, el silencio que por muchos años mantuvieron los estudiantes universitarios se transformó en expresión, en ideas, en acciones, en frescura, en creatividad, pero sobre todo en mucha energía de esa gente joven que adquirió protagonismo por querer un país con futuro.
Verónica Rodríguez
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