Un paso al frente

 

La participación de la juventud en la política nacional no se decreta; siempre surge de una forma casi espontánea, como ocurrió ahora, afirma el historiador Manuel Caballero



La distancia que por más de dos décadas mantuvieron los estudiantes venezolanos de la situación política, económica y social del país se terminó y dio entrada a la madurez y sensibilidad que hoy los empuja, a dar un paso al frente para exigir y reclamar, expresar y proponer ideas.

Así, como en otros momentos determinantes de la historia de Venezuela, los jóvenes están dejando de lado intereses individuales para discutir sobre el futuro de su patria, dando ejemplos de participación activa, de capacidad, de acuerdo y de nuevos liderazgos con los que el estudiantado vuelve a decir "presente" después de varios años de ausencia en la política nacional.

Aunque cada momento es distinto, el análisis de las épocas ya vividas puede dar luz sobre las circunstancias actuales y sus posibles desenlaces. Según Manuel Caballero, investigador constante del pasado y testigo activo de mitad del siglo XX, el factor común entre los estudiantes de ahora y los de antes es que su intervención siempre representa el elemento detonante de las crisis.

—¿Qué representa el movimiento estudiantil para el Gobierno?

—Por lo general los estudiantes son siempre una minoría en todas partes del mundo, son elemento detonante de las crisis. Cualquier gobierno que se diga revolucionario suele ser consecuente con una presencia estudiantil, y pretende ser apoyo del estudiante. De no ser así, se convierte en un gigante con pies de barro. En este momento esa es la situación.

—¿Siempre los movimientos estudiantiles se dan en oposición a los gobiernos de turno?

—La oposición estudiantil siempre está en contra de los malos gobiernos. Critica, y si el gobierno se opone, pues se le confronta; ahora, si el gobierno cede, no tiene por qué hacerlo.

—¿Cuáles han sido los momentos en la historia de Venezuela en los que los estudiantes han tenido una categórica participación?

—Hay tres momentos determinantes en la historia de Venezuela del siglo XX en los cuales los estudiantes juegan un papel estelar. Uno, en 1928, cuando se comienza a cuestionar, ya no solamente a la dictadura de Gómez personalizada, sino al sistema gomecista. Entonces el movimiento estudiantil no está alrededor de una persona, es un colectivo, se llama "generación", con lo que se desarrolla la base o el embrión de lo que van a ser más adelante los grandes movimientos colectivos, partidos, sindicatos y gremios.

Igual el 14 de diciembre de 1936, cuando se llegó a decir que en Venezuela había dos gobiernos, uno en Miraflores y otro en la esquina Miracielos, que era la sede de la Federación de Estudiantes de Venezuela. El pueblo se echó a la calle en búsqueda de un rumbo democrático. El tercer momento es en 1958. Los estudiantes son de nuevo vanguardias, pequeños esta vez, muy aislados en principio, hasta el momento en que logran comunicar esos sentimientos al resto del país, y ahí viene el derrocamiento de la dictadura de Pérez Jiménez.

—Entonces, ¿históricamente los estudiantes esperan el momento más adecuado?

—No diría que esperan, el momento se produce, la idea es que los estudiantes estén, como de hecho lo están, madurando su participación, a veces activamente, otras pasivamente. Aquí daba la impresión de que los estudiantes estaban dormidos y de repente vemos este inmenso movimiento estudiantil que otras veces se confinan en pequeñas victorias hasta llegar al gran combate.

—¿Quiénes fueron los líderes estudiantiles de aquellas épocas?

—En 1928 los líderes más destacados fueron Rómulo Betancourt y Jóvito Villalba. No existía en absoluto libertad de prensa, los estudiantes actuaban en la clandestinidad. Estalla el movimiento y aparentemente es reprimido hasta 1936, cuando la situación no fue más que un estallido abierto. Ya se había conquistado la posibilidad de mayor información y estos estudiantes mantenían su reputación intacta, ya que se mantuvieron en el exilio. En diciembre del año 1957, Pérez Jiménez triunfa en el plebiscito, y dos meses después está fuera del gobierno. Ese año destacan líderes como Américo Martín, Teodoro Petkoff, Freddy Muñoz, Jesús Carmona, Hilarión Cardozo, Héctor Rodríguez Bauza, José de La Cruz, José Vicente Rangel, Luis Hererra Campins.

—¿El movimiento actual se parece a alguno anterior?

—Ninguno de estos movimientos es parecido, porque ninguna crisis es igual a otra. Lo que sí tiene el de ahora es que es mucho más numeroso, pero eso es por una razón muy sencilla: el país tienen más habitantes.

—¿Qué fue lo que pasó en las décadas de los años 80 y 90, cuando no hubo participación alguna de los estudiantes?

—Eso pasa en todas partes. Es un subibaja, hay momentos en que no se interesan en la política. En todo caso no había condiciones para que lo hicieran. Eso no se puede decretar, surge de una forma casi espontánea, como sucedió ahora. Posiblemente todos los sucesos que ocurrieron en esos años forman parte de la reflexión de los estudiantes de ahora.

—¿Era la llamada generación boba?

—El que la denominó como generación boba fue Edmundo Chirinos, uno de los tipos más bobos que conozco.

—¿Los liderazgos que han surgido hoy pudieran ser políticos más adelante?

—Eso no lo puedo saber. Anteriormente, se convirtieron en líderes políticos importantes. A mí me llama mucho la atención la claridad de su lenguaje en comparación con la pobreza del utilizado por el Gobierno y sus partidarios.

—¿Fue la no renovación de la concesión a RCTV lo que desató la participación de los estudiantes?

—Eso fue un momento especial, se presentó la coyuntura, se dio ese pretexto, esa justificación, pero pudo ser otro. En 1936 sí hubo un elemento muy importante relacionado, que fue el establecimiento de la censura de prensa. Eso desencadenó una manifestación, un estallido popular en contra; igual sucedió con el cierre de RCTV.

—¿Cree que este movimiento seguirá en forma constante?

—Ningún movimiento de éstos es perdurable, por eso es que se habla de crisis. Tal como se está haciendo ahora no puede perdurar, porque es una lucha contra un poder personal. No olvidemos que los estudiantes se están renovando constantemente, no son los mismos que hace unos cinco años.

—¿Qué está logrando esta movilización estudiantil?

—Lo que se puede derrotar es el propósito del presidente Chávez. Las constituciones se hacen para reducir la discrecionalidad del poder, controlar la acción del Poder Ejecutivo. Sería la primera vez en el mundo donde una constitución se hace para apartar todo control y hacer que el Presidente haga lo que le dé la gana. Contra esa paradoja, esa bestialidad histórica, es que se está alzando el estudiantado.

—¿Serán efectivas las estrategias utilizadas por los estudiantes?

—Por lo menos la estrategia de la no violencia le quitó un arma al Gobierno; andaba buscando la polarización y el enfrentamiento, y los estudiantes le han sacado el cuerpo. Cualquier táctica, y en eso soy muy maquiavélico, es buena si es exitosa.

—Hay dos movimiento, ¿además del que está en contra de las medidas del Gobierno actual?

—La inmensa mayoría del estudiantado, expresada en elecciones (en la UCV), está en contra del Gobierno. El otro grupo es una minoría pequeña y generalmente, o en buena parte, infiltrada.

—¿Hay posibilidad de que se minimice la presencia del movimiento estudiantil?

—No creo, porque están pensando en diversas situaciones del país, más allá del referendum. El empuje y la claridad de los estudiantes no se va a detener fácilmente.

Carjuan Cruz

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