Libros en pleno auge

 

Las ventas del sector editorial se ubican en alrededor de 25 millones de libros al año y vienen experimentando un crecimiento interanual entre 20 y 25 por ciento



La industria del libro está en su mejor momento, desde el año 2003 el sector se mueve vertiginosamente y se apunta un crecimiento aproximado entre 20 y 25 por ciento interanual, según la Cámara Venezolana del Libro (Cavelibro).

Diversas son las variables que vienen influyendo en este comportamiento, entre éstas el crecimiento económico que desde ese año registra el país a causa principalmente de los altos precios del barril de petróleo –al cierre de esta nota estaba en 87 dólares (Opep)-, la regulación de precios y el control de cambio.

Asimismo, el interés que sobre la situación política está manifestando el venezolano, que busca en los libros una explicación a los escenarios actuales, sobre todo si los textos están referidos a momentos históricos. Este fenómeno a su vez propicia la curiosidad hacia otras áreas de la lectura.  

De esta manera el sector editorial ha conseguido ubicar sus ventas en alrededor de 25 millones de libros al año y la publicación de títulos pasó de situarse cerca de 3 mil novedades en 2004 a 4 mil en 2006.

De hecho, en el Segundo Estudio del Sector del Libro en Venezuela 2007, en el que Cavelibro analiza las editoriales, distribuidores y librerías, 58 por ciento de las empresas encuestadas obtiene ingresos anuales de 2 mil millones de bolívares o menos; en otro 10 por ciento la facturación se ubica entre 2 mil y 4 mil millones de bolívares; un 8 por ciento está entre 4 mil y 6 mil millones de bolívares y el restante 10 por ciento percibe 6 mil millones de bolívares o más.

Según Katyna Henríquez, librera de oficio y dueña de la librería El Buscón, el negocio es rentable, a pesar de que aclara que en su caso la pauta se marca por la calidad y no por "la novedad impulsiva" o una "actitud del mercado".  Y es que en cualquier caso la realidad señala que el venezolano está leyendo más en la actualidad, primero porque cuenta con un mayor poder adquisitivo que le permite gastos fuera de las necesidades básicas, pero también por esa búsqueda de conocimiento. "La situación de hoy ha hecho que la gente quiera releerse a sí misma y a la sociedad, para eso el libro es el mejor instrumento", agrega Henríquez.  

Incluso, la investigación "Estudio sobre Comportamiento del Lector y Acceso al Libro en Venezuela 2006", desarrollado por el Centro Nacional del Libro (Cenal) –institución adscrita al ministerio de la Cultura–, refleja que 51,6 por ciento de la población encuestada invierte más de 400 mil bolívares al año en libros, sin contar los textos escolares.

Para Leonardo Ramos, presidente de Cavelibro, el crecimiento del sector editorial no es un hecho aislado, "además de la bonanza económica, hay un mayor nivel de conciencia para formarse y prepararse mejor. Por otro lado hay mucha gente que ha descubierto que la lectura es una opción de placer", comenta.

Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer. "El venezolano está leyendo más hoy, pero no es suficiente para alcanzar el grado de desarrollo que aspiramos los venezolanos", agrega. Recuerda que una medición hecha hace dos años reflejó que apenas 19 por ciento de hogares venezolanos tiene bibliotecas (más de 40 libros juntos en un lugar visible). En otros países como España, México, Colombia o Argentina el porcentaje es mucho mayor. "En un hogar donde un niño se cría y se desarrolla viendo libros, la propensión a ser lector en su vida de joven en adelante es mayor. Si no tiene libros el acceso es más difícil", dice Ramos.

Cultura en la mira

En Venezuela hay por lo menos 120 editoriales, alrededor de 300 librerías y no menos de 100 distribuidoras. Toda una industria que aprovecha el auge actual para seguir desarrollándose.

"Se ha creado un mercado y me cuesta creer que desaparecerá. La gente está interesada en leer, lo dicen los vendedores de las librerías. Entran a la tienda buscando la forma de entender lo que está pasando, antes no se demostraba ese interés.", asegura Sergio Dahbar, ex director adjunto del diario El Nacional, editor de la revista El Librero y también de la editorial Random House Mondadori.

No obstante, recalca que aún queda mucho por hacer para seguir incentivando la lectura en el país, "leer es una forma de aprender y debería inculcarse desde la cuna, la familia debería hacer de los libros algo apasionante para los niños", añade.

Efectivamente, los resultados de frecuencia lectora en el país no son tan positivos en el estudio de comportamiento del lector hecho por el Cenal, en donde apenas 4,9 por ciento de los encuestados de educación básica lee una vez a la semana, con esa misma periodicidad lo hace 7,4 por ciento de diversificado. En los profesionales el porcentaje que lee con esa asiduidad aumenta a 8,3 por ciento, pero otro 43 por ciento de esta última clasificación dice no leer nunca.    

Para Cavelibro la mejor vía para incentivar con más eficiencia la lectura en el país es que sector privado y público trabajen en conjunto y hagan un esfuerzo mancomunado.  "Al final todos queremos lo mismo, que el venezolano lea cada vez más y que desarrolle algo muy importante, pensamiento crítico", expresa Ramos.

Y es que desde ya ambos sectores tienen objetivos comunes: principalmente que hayan más libros en los diferentes hogares del país, apertura de más bibliotecas, mejor dotación de las mismas y que las librerías se hagan cada vez más atractivas para las comunidades.

"Las editoriales solas no pueden, el Estado solo no puede, es natural que busquemos alianzas para un fin tan loable. ¿Quién puede estar en contra de que a un niño le obsequien un libro? –se pregunta Ramos–. Los empresarios han entendido que no es del lado del Estado donde se resuelven todos los problemas de nuestras sociedades", agregó el presidente de Cavelibro.

En 2006, según el estudio que sobre el sector hizo la Cámara, la edición de ejemplares se situó en 16 millones de impresos, de estos 82 por ciento corresponde a editoriales y distribuidores, 10 por ciento al Estado, 4 por ciento a iniciativas religiosas, 3 por ciento a universidades y uno por ciento a asociaciones civiles.  

Por otra parte, el Cenal asegura en su estudio de comportamiento de lector de 2006, que por lo menos a 3,1 millones de personas el gobierno le ha regalado libros. De éstas 5,8 por ciento cree que se está motivando el hábito de la lectura y otro 7,6 dice que ayuda a la transformación sociocultural del pueblo. 

En todo caso, lo importante es que se extienda el acceso al libro, siempre y cuando la oferta sea lo suficientemente amplia como para que exista una diversidad de criterios y de ideologías. Según Cavelibro eso está pasando con los textos escolares, base de la educación estudiantil.    

"Hay una rica oferta editorial y eso garantiza que todas las formas de visualizar la educación estén presentes en una obra, que haya editoriales con diversas corrientes de pensamientos y libertad para ofrecerlos. En la medida en que maestros y profesores se formen mejor, continuarán exigiendo material de mejor calidad, precisamente por eso hay una oferta creciente de los materiales escolares que acompañan los procesos educativos", explica Ramos.

Tanto unos como otros están colocando su granito de arena en este mismo fin. Ramos considera que es necesario que la rentabilidad del negocio continúe crecimiendo, primero para que la industria se mantenga y se incremente, y segundo para que crear competencia. Sólo así es posible que el libro esté al alcance de todos y que la lectura se convierta en una positiva costumbre.

Carjuan Cruz



INICIATIVAS PÚBLICAS Y PRIVADAS

Tanto en el ámbito público como privado se desarrollan diversas iniciativas para fomentar la lectura y favorecer el desarrollo del libro. Monte Ávila Editores –en manos del Estado– es considerada como una de las más importantes editoriales de Venezuela y América Latina. Desde su fundación, en 1968, registra una obra de más de 2 mil títulos. Editorial El Perro y la Rana, también de carácter público tiene poco tiempo constituida y publica masivamente diversas colecciones con el fin de promover la lectura y la escritura. Se une a la ya tradicional Fundación Kuai-Mare del Libro Venezolano.

En el sector privado también destacan varios actores. El Banco del Libro, fundado en 1960, es una Asociación Civil sin fines de lucro que investiga y promueve acciones dirigidas a niños y jóvenes para su formación como lectores. Brenda Vellorí, gerente de investigación, documentación y estudios, indica que allí desarrollan diversas actividades con los niños, pero también orientan sus programas a los mediadores: padres, maestros, bibliotecarios, editores, libreros, entre otros.

Fundación Empresas Polar, creada hace más de 30 años, también ha cumplido con una importante labor en el área editorial. Una de sus publicaciones emblemáticas es el Diccionario de Historia de Venezuela. También Fundación Bigott ha emprendido diversos proyectos en el área editorial. En materia de publicaciones periódicas la revista Bigott alcanzó 62 números, mientras que los libros que pertenecen a este fondo editorial ya suman más de 85.  En promedio se editan unos 1.500 ejemplares de cada título y la propia fundación se encarga de la venta y distribución.

Por su parte, la Fundación para la Cultura Urbana –del Grupo de Empresas Econoinvest– ha tenido una notable actividad editorial desde su creación en abril de 2001. Según explica su propio presidente, Rafael Arráiz Lucca, el programa editorial que desarrollan en la fundación abarca tres capítulos. El primero es el proyecto de la serie Cenital, que son libros que muestran imágenes desde el cielo de diversas ciudades del país. Ya existen tres publicaciones: Caracas, Valencia y la más reciente, Maracaibo.

Otro capítulo son los denominados cuadernos, de los cuales ya se han publicado más de una docena y que compilan conferencias, entrevistas, testimonios y colecciones de fotografías. El tercer capítulo se orienta a la publicación de libros de variada temática (ya van 64 títulos). "Anualmente realizamos un concurso y de allí se publica el libro ganador y se eligen otros cinco o seis para incluir en nuestra programación de obras a publicar", comenta Arráiz Lucca.

Esta fundación cuenta con una distribuidora propia que coloca los libros en los puntos de venta. De cada nuevo título que se edita, se suelen sacar unos mil ejemplares y el dinero de la venta retorna a la Fundación para la publicación de nuevos libros. 

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