¡A leer se ha dicho!

 

Hay un auge por los libros de autoayuda, de salud, la novela histórica, el ensayo político y la novela policial. Además, los escritores venezolanos están de parabienes



Leer es un disfrute para muchos. Una vía de autoafirmación para otros. Y para una gran mayoría en la Venezuela de hoy, una forma de intentar comprender la realidad nacional y conseguir argumentos para debates cotidianos. Es así como los libros de política forman parte de los más vendidos en los top ten de preferencia, y a éstos se suman otros géneros, entre los que destacan –en lo que a ventas se refiere– los de autoayuda y salud.

Autores como marcas

En el género de autoayuda, la demanda se centra en autores como Deepak Chopra, y Paulo Coelho, quienes venden porque sus nombres se han convertido en verdaderas marcas. Sin duda, tienen "salida rápida" de los estantes de las librerías.

En Venezuela, César Landaeta es uno de los más requeridos, con títulos como Al infierno se va en pareja, de Alfadil (2006). Alfaguara es una de las tantas empresas líderes que incluye un sello dedicado exclusivamente a los libros de autoayuda, con excelentes ventas.

Si bien este género es considerado menor y es desestimado por intelectuales que prefieren  literaturas más profundas y elaboradas, el lector-medio insiste en recurrir a temas ligeros, que se pueden leer en el Metro o rápidamente en el hogar. La autoayuda responde a la necesidad del público de reforzar la autoestima y las potencialidades personales, ante el sufrimiento que origina la masificación y anomia de las sociedades hiperaceleradas de los últimos años. Al decir del historiador Simón Alberto Consalvi, "la gente necesita creer en fórmulas mágicas, en lo que viene en decálogos que ‘solucionan’ la vida; pero no debemos juzgar, ya que cada uno es libre de elegir lo que quiere leer, y además, ese tipo de lectura puede ser inductora de otras. Lo importante es que se disfrute la relación con el libro".

Los más leídos en todo el mundo, cuando llegan al país (con frecuencia no es fácil por los trámites y costos de importación), también lo son aquí. Sin embargo, los best sellers internacionales no aumentan las ganancias de las librerías como deberían, dado que la piratería actúa en contra (ver página 46). Los best sellers  son los materiales que más se copian, e incluso, llegan a manos de la economía informal bastante antes que al comercio formal.

En temáticas de salud, los libros de dietas destacan también entre los más vendidos. Ni una dieta más, de Salomón y Daniela Jakubowicz, publicado por editorial Planeta, es un mero ejemplo, con un lanzamiento de 20 mil libros, agotados en 2 meses. La original dieta de los puntos, de Carlos Lanz, editado por Los Libros de El Nacional y La dieta South Beach, de Arthur Agastston, editorial Grijalbo, no se quedan atrás. Todo parece indicar que "en el país de las misses", la apariencia es una prioridad que nadie quiere descuidar. A esto se le agregan intereses por libros de yoga, meditación Osho y pilates, que complementan la aspiración de alcanzar una mejor calidad de vida.

Los clásicos latinoamericanos de escritores renombrados, como Gabriel García Márquez o Isabel Allende, siempre son opciones seguras. En la esfera local llamó la atención dentro de la categoría de entretenimiento Ella era tan Bella que Levantaba Sospecha, de Iván Loscher, de editorial Planeta (2007) que, apenas terminado –más precisamente, a un mes y medio de su salida–, se agotó. Gran parte del éxito se debió al reconocimiento de Loscher como figura mediática de larga trayectoria y también por la difusión en los medios, sobre todo radiales, que el propio autor y también locutor le dio a su libro (el séptimo).

Nadie me quita lo bailao, de Oscar Yánez, editorial Planeta (2007), fue también muy bien recibido por los lectores en búsqueda de entretenimiento y anécdotas históricas. Dos casos, de entre muchos otros autores venezolanos, que están viviendo "su cuarto de hora" en material editorial.

Dentro de temas de interés general tienen mucha aceptación los temas de gastronomía, reforzado quizá por el auge que tiene este rubro en otros medios, en especial programas de televisión, lo que ha incentivado las ventas.

Inquietudes políticas

En Venezuela se lee más de lo que se cree, dicen muchos y con cierta razón. La prueba está en que los periódicos han visto la oportunidad de presentar libros junto a sus ediciones dominicales, tal como lo hace Libros de El Nacional, al interpretar una necesidad de mercado.

En 2003, Random House Mondadori le encargó a Debate la creación de una colección sobre los acontecimientos sociopolíticos nacionales y regionales. Luego se sumaron la Colección Otras Voces, la Colección Documentos y la Colección Actualidad.

"Libro que menciona Chávez, libro que se vende", repiten los libreros, quienes ya saben cómo abastecerse con sólo escuchar Aló, Presidente. De hecho, la Constitución aparece entre los libros más vendidos en los últimos tiempos.

Las tiendas de libros usados y antiguos le han sacado el polvo a las colecciones de ensayos sobre el siglo XIX venezolano, a la biografía de Francisco de Miranda, a la vida y obra de Simón Bolívar, entre tantos otros.

Los libros de la historiadora Inés Quintero de la Fundación Bigott han sido un éxito rotundo; también Leyendas Históricas de Venezuela, de Arístides Rojas, de El Nacional, y otras colecciones biográficas. "Los antagonismos han obligado a revisar la historia nacional. Existe una gran necesidad de lograr una mayor comprensión de los tiempos que vivimos", afirma acertadamente Consalvi.

Son muchos los analistas políticos venezolanos que han publicado libros con su visión de país, como nunca antes. Las editoriales también apuestan más a los autores nacionales y procuran extender sus canales de comercialización más allá de las librerías para alcanzar a los quioscos, cadenas de farmacias y otros puntos de venta alternativos. ¿Por qué limitarse a las librerías? Simplemente porque el nuevo lector no es sólo aquel que tiene el hábito de buscar un libro en un local tradicionalmente destinado para ello, sino quien "de pasada", mientras hace otras compras, se topa con un libro que le interesa y lo agrega a su cesta junto a los más variados artículos.

Se trata de un lector espontáneo, de distintas clases sociales, que se guía por un impulso de estar más informado, sobre todo para tener puntos de apoyo en sus charlas cotidianas sobre política nacional, que tanto caracterizan a la ciudadanía en este momento.

Policías e intrigas

Si bien el género policial y de intriga no se encuentra necesariamente entre el top de los más vendidos, registra un crecimiento importante y sube posiciones. Hace unos 4 años, Alfadil percibió esta tendencia y lanzó una colección de este género. Hoy día, vende un promedio de 1.200 ejemplares por novela, cifra relevante para el mercado local.

Este tipo de relato tiene la virtud de crear una situación que atrapa al lector y promete un desenlace definido, lo que facilita la continuación de la lectura, al tiempo que plantea personajes accesibles, con los que el lector se puede identificar con facilidad. Consalvi analiza el hecho: "La novela policial tiene un sesgo realista, sobre todo en una sociedad como la nuestra, en la que el delito es moneda corriente y, al mismo tiempo, permite la evasión, con suspenso que entretiene".

Fabiana Culshaw



NIÑOS Y NIÑAS EN LA MIRA

El mundo de la literatura infantil es más interesante y movido de lo que en general se supone. Constituye un verdadero nicho de mercado para los escritores dedicados a este género y para dibujantes, quienes saben hacer lucir imágenes con conceptos estéticos basados en colores vivos, tan atractivos como verdaderas obras de arte, en especial en las portadas. Venezuela se caracteriza por buenos dibujantes, muchos de los cuales han obtenido premios fuera de fronteras.

Planeta Junior (el Grupo Planeta tiene más de 20 líneas editoriales) es una de las empresas que edita libros de las licencias infantiles más destacadas nacionales e internacionales. Timun Más Narrativa es una editorial del grupo especializada en épica juvenil, y a finales de 2001 se incorporó Minotauro, volcada totalmente a la ficción y a la literatura fantástica. 

El boom de Harry Potter y el Señor de los Anillos, sumadas a otras mágicas historias llevadas a la pantalla grande, constituyó un imán por excelencia para niños, niñas y jóvenes que despertaron su interés por los libros de magias y otros mundos, convirtiéndose en grandes consumidores. El despliegue de estas series hizo sonar las registradoras, batiendo récords de ventas a lo largo y ancho del globo –Venezuela incluida–, creando precedentes comerciales más que interesantes en el rubro.

La comedia musical High School Music fue todo un furor preadolescente, que puso el libro del mismo nombre entre los más vendidos en su momento, junto a franelas, posters y CD.

Ediciones B cuenta con la Colección Iguana para público infantil y juvenil, con autores e ilustradores venezolanos, brasileños y colombianos. Ofrece libros de ficción y no ficción, títulos sobre la extinción de la fauna del mundo, informativos y de tradición oral. Anthony Browne y Ronald Dahl (con su famosa Matilda) son dos de los autores preferidos por los niños venezolanos. Armando José Sequera es uno de los autores venezolanos que más reconocimiento ha obtenido por sus libros para niños y niñas, crónicas y cuentos. Tiene más de 40 títulos publicados y 16 premios literarios.

El Banco del Libro, con su editorial Ekaré, destaca por impulsar colecciones clásicas y populares nacionales, además de organizar eventos de dinámica con niños para motivarlos en la lectura y que ésta se convierta en hábito.

Ante este mercado creciente, de pequeños ojos y manos, editoriales que no incluían títulos infantiles, ahora lo hacen. Magenta, Cyls y Camelia son algunas de las tantas editoriales que se suman con trabajos interesantes en libros infantiles, reuniendo talentos nacionales.

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