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A favor del talento nacional
El crecimiento de la industria del libro ha hecho que las editoriales apuesten más por Venezuela, no sólo están publicando y vendiendo mucho más en el país, sino que además están creyendo en escritores nacionales, quienes se han dado a conocer con más fuerza que nunca En las editoriales recae el mayor peso de responsabilidad de la industria, son ellas las que deben decidir qué publicar, sin más limitaciones o reglas que las determinadas por el conocimiento del negocio del libro, pues en el mundo de la literatura la creatividad no puede estar delimitada, como tampoco en el desarrollo de ensayos e investigaciones. "Si existieran parámetros no tendría ningún sentido, porque lo mejor es que haya la mayor amplitud posible y que se le dé toda la cabida a cualquier idea", afirma Leonardo Ramos, presidente de la Cámara del Libro y también director del grupo Santillana. En Venezuela, como en cualquier otro país, el autor que pretenda publicar su obra, presenta el manuscrito a una de estas empresas y espera normalmente por un comité evaluador que acuerda editarla o no. Actualmente alrededor de 70 por ciento de los libros que se ofrecen en el país son de escritores internacionales, el 30 por ciento restante corresponde a talento nacional. Aunque parezca desproporcionado, este porcentaje es positivo, tomando en cuenta que la producción de obras hechas por autores venezolanos era mucho menor antes y que aún hoy todavía no es tan copiosa. "Los lectores nos estaban diciendo que querían saber sobre sí mismos, que querían saber qué dicen autores venezolanos y así el mercado empezó a aceptar a estos escritores. Hoy sale un libro de Rayma (caricaturista) y se venden montones, uno de Manuel Caballero (historiador) y también se comercializa mucho", explica Leonardo Milla, presidente de Alfa. Y es que mientras esta editorial venezolana anteriormente imprimía entre 4 y 6 títulos nacionales anualmente, ahora publica 30 novedades al año y unas 15 reediciones. La producción por título de Alfa está en 2 mil ejemplares en promedio. Relata Milla que se están trayendo alrededor de 50 o 60 obras internacionales. Por su parte, la directora de Ediciones Generales del Grupo Santillana Venezuela, Mariana Marczuk, cree que existe hoy una revisión de país, la cual es una de las diferentes causas que se conjuga para minimizar un poco la diferencia exagerada en la inclinación de la balanza. "El venezolano necesita revisarse, conocerse, busca respuestas en los autores nacionales. Entre 2004 y 2005 hubo un auge por los libros políticos y periodísticos. Además necesita distraerse, se está buscando. También está descubriendo que la literatura venezolana no tiene nada que envidar a otras", afirma. Esta editorial trasnacional, con presencia en Venezuela, editó este año alrededor de 10 títulos venezolanos de sus diferentes sellos Alfaguara, Punto de encuentro, Suma, Taurus y Alamah, entre otros. Asimismo, trae otras 90 novedades de escritores extranjeros. La media de producción oscila los 3 mil ejemplares por título, pero Marczuk aclara que si el éxito es seguro se arriesgan hasta con 10 mil unidades. En el caso de Random House Mondadori la situación es similar. Su director, Diego Pampin, comenta que 30 por ciento de lo que publica esta editorial es propio de Venezuela, "no es un capricho editorial publicar más obras internacionales, lo que pasa es que todavía no son tantos los autores nacionales", aclara. Esta trasnacional publicó en el 2006 alrededor de 36 títulos de no ficción (ensayos e investigaciones) y otros 22 de literatura. En este año editó 40 títulos de no ficción y 18 de literatura. En producción el promedio ronda los 2 mil ejemplares por obra. "Se debe hacer un esfuerzo para ir descubriendo nuevos autores, están surgiendo y hay que atenderlos, difundirlos y darlos a conocer. Es una tarea de todos. Hay que darle espacio a nuevos escritores", agrega. En Venezuela, como en otros países, los derechos de autor están consagrados en la Constitución nacional, específicamente en el artículo 124 y las editoriales deben contribuir a resguardarlo. Y, aunque no esté especificado de forma legal, está estipulado implícitamente en la industria que al escritor se le destine 10 por ciento de la comercialización neta del libro, teniendo como base el precio de venta al público.
El proceso Después de tomada la decisión de publicar, la editorial asume todos los gastos de producción. El costo más alto, según estas empresas, es el de la impresión que se lleva por lo menos 50 por ciento de la inversión, el resto se destina a corrección, edición y diagramación. Según Milla, de Alfa, un libro de 128 páginas necesita una inversión estimada entre 12 y 14 millones de bolívares, "el libro está basado en una serie de costos que se han encarecido mucho, recuerdo que en los años 70 se vendían hasta por 4 bolívares", comenta y aprovecha para alertar sobre la situación actual del precio del papel. (Ver página 22 y 48). Otro desembolso que tienen que hacer las editoriales es el de mercadeo. Según el Segundo Estudio del Sector del Libro, desarrollado por Cavelibro, mientras que en el 2003 el 50 por ciento de las empresas encuestadas invertía menos de 10 millones de bolívares en publicidad, ahora 73 por ciento destina más de esa cantidad. Los medios más utilizados para esta función son los catálogos, con 20 por ciento; las muestras, con 19 por ciento; los periódicos, con 17 por ciento; las ferias de libros nacionales, con 16 por ciento y los regalos promocionales, con 10 por ciento. la televisión apenas ocupa uno por ciento. Es por eso que las diferentes editoriales balancean su producción entre libros cuyas ventas son seguras y otros con los cuales se asumen ciertos riesgos sobre su receptividad en el público. "Con algunos libros se gana, con otros se pierde, al final la ecuación nos lleva a que seamos rentables como organización", comenta Ramos. Esta estructura de costos lleva a que los libros en el país estén en un precio de venta al público promedio entre 20 mil y 40 mil bolívares, según el mismo estudio de la Cámara, situación que no de deja de preocupar a todos los involucrados y se convierte en uno de los muchos aspectos de los que todavía tiene que discutir el sector. Actualmente alrededor de 90 por ciento de los libros se rentabilizan con la venta. Hasta se comenzó a negociar a través de consignaciones, modelo que consiste en facturar al librero un mes después de entregada la mercancía, para que cancelen de acuerdo a lo que vendieron. "Antes se vendía en firme, al subir la producción apareció esta figura", explica Milla, de Alfa. En todo caso, el beneficio gira en círculos, la rentabilidad de las editoriales favorece a las librerías, lo que a su vez influye en que aumente el acceso al libro en el país. En cuanto a los precios aún queda mucha tela que cortar. Carjuan Cruz
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