Imprentas no preferenciales

 

Superar la problemática del papel es uno de los retos más importantes que afrontará el sector de las artes gráficas en 2008



En la cadena industrial para la elaboración de un libro convergen muchos elementos: desde el árbol del cual se obtendrá la pulpa, el cartón y papel, que luego pasan a ser el principal insumo en el proceso de las artes gráficas, hasta llegar a las editoriales, que ofrecen el producto al consumidor final: los lectores. Y, porque el proceso es una cadena, cualquier alteración en alguno de ellos puede ocasionar obstáculos en las etapas siguientes. En 2007 uno de esos recursos presentó fallas, de acuerdo con algunos representantes del sector: el papel.

En Venezuela hay una importante producción gracias a Manpa y Venepal, empresas que se encargan de ofrecer algunos de los más usados como es el bond (utilizado como material de oficina y resmas, entre otros). Pero los tipos de papel de mayor demanda –y mejor calidad, en la opinión de muchos– son traídos del exterior. El segundo estudio sobre el mercado editorial en 2007 realizado por la Cámara del Libro apunta a algunos datos: la cantidad de papel –como el saima antique, satinado, bond, hansa mate y glasé– utilizada al año por el sector impresor para atender la demanda de las editoriales es de 281 millones de pliegos.

Emerge un problema como consecuencia de la lenta aprobación de las solicitudes de dólares por parte de la Comisión de Administración de Divisas para que las empresas puedan importar los recursos y cumplir los compromisos con sus proveedores.

El presidente de la Asociación de Industriales Gráficos de Venezuela, Carlos Vallo, explica que más de 50 por ciento de los insumos que requiere el sector viene del exterior. Desde los diferentes tipos de papel, pasando por las tintas, planchas, repuestos de maquinarias, hilos para coser, barniz ultravioleta para las portadas, material de plastificado y hasta los líquidos y alcohol son traídos de otros países, fundamentalmente de Alemania, Finlandia y Estados Unidos.

"No pudiéramos decir que ha habido un rechazo a nuestras solicitudes, pero lo cierto es que las aprobaciones de dólares se han dado con muchos retrasos, porque estamos sometidos a las restricciones del Estado por parte de Cadivi, del Ministerio de Industrias Ligeras y Comercio, y también a cierta inestabilidad política y económica. No estamos en las listas preferenciales", denuncia.

Para Vallo el área de las artes gráficas es una de las más importantes de la economía venezolana. "Pertenecemos a un sector que dinamiza el desarrollo de otros: si no hay un cuaderno o empaque será muy difícil que el resto de los sectores se puedan desenvolver", afirma.

Según sus estimaciones, el sector de las artes gráficas requiere unos 200 millones de dólares al año. De acuerdo con la información publicada en el portal oficial, Cadivi asignó 198,39 millones de dólares, de los cuales liquidó 193,43 millones de dólares, desde enero al 13 de diciembre de 2007, que fueron destinados (según la clasificación del organismo) a la compra de papeles, cartón y maderas. Y, otorgó 135,62 millones de dólares para la importación de material gráfico, de los cuales habría liquidado 134,08 para el cierre de 2007.

Una de las imprentas afectadas por esta situación es Grupo Intenso, que llevan meses esperando que sus solicitudes ya aprobadas sean tomadas en cuenta. Así lo refiere su directora, Déborah Guitard. "Nosotros hacemos libros blandos y de tapa dura, que requieren papel importado. Y nuestras asignaciones ya fueron autorizadas, sólo que no nos han liquidado las divisas. Mientras tanto, tenemos que lidiar con el proveedor extranjero, que no entiende estas situaciones", comenta.

La situación con los proveedores cada vez se hace más seria. Vallo apunta que "muchos han restringido a las empresas y exigido el pago de los compromisos para darle cabida a la demanda venezolana. Ellos quieren cobrar y, por los retrasos de divisas, estamos pagando fuera de los plazos acordados con ellos", asegura. Guitard agrega que en otros países existen beneficios por parte del Estado con relación a la elaboración de los libros, lo cual hace que los precios en Venezuela sean visiblemente superiores a otros mercados internacionales. "Nosotros siempre vemos cómo resolvemos. Pero si lo que se desea es tener buenos productos, hay que tener conciencia de que se requiere la materia prima de afuera. Si continúan poniendo trabas al negocio, no va a quedar más opción que vender muy caro, y ahí el afectado es el consumidor", puntualiza. Por su parte, Vallo aún mantiene una actitud optimista. "En 2007 el sector creció 13 por ciento. Tenemos la esperaza de continuar así".

Ileana García Mora



TENDENCIA CRECIENTE

Las editoras usan dos modalidades de impresión: a través de maquinaria propia y de terceros. Vale destacar que de las 88 empresas editoriales tomadas en cuenta para el estudio realizado por la Cámara del Libro, 27 por ciento manifestó poseer sus equipos, cifra que subió unos 14 puntos en los últimos tres años. El estudio indica un importante repunte en la tendencia a subcontratar los servicios de impresión a empresas especializadas en el área de las artes gráficas: en 2004, 25 por ciento de las editoriales buscó apoyo en terceros, y en 2007 la cifra aumentó a 79 por ciento. Mientas tanto, se observa que 8 por ciento prefiere mercados internacionales, especialmente Colombia, donde se han impreso unos 42 títulos con 26.600 ejemplares, por un valor que supera los 44 mil dólares.

PRODUCTO ONLINE es producido y mantenido por la
Unidad de Nuevos Medios del Grupo Editorial PRODUCTO y la redacción de la revista PRODUCTO.
Asesor de Nuevos Medios: Alcides León
Comercialización (212) 750.50.11 mcastillo@gep.com.ve