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Más allá de la línea fronteriza Los lazos comerciales que se han desarrollado entre Venezuela y Colombia a lo largo de la historia son más fuertes que el ruido político generado entre ambos gobiernos
Las similitudes históricas y culturales, sumadas al extenso territorio limítrofe, han convertido a la frontera venezolano colombiana en una de las más activas de América Latina. La cotidianidad de más de un millón y medio de venezolanos y colombianos apostados en las zonas de Zulia, Táchira y norte de Santander, donde se calcula que transita 80 por ciento del comercio binacional, han propiciado un conjunto de condiciones favorables para el desarrollo de actividades económicas. El establecimiento de empresas en ambos lados de la línea que divide un país de otro ha contribuido a la consolidación de un vínculo comercial de tanta solidez, que podría superar los posibles impactos del deterioro de las relaciones diplomáticas, según explican los expertos consultados. De hecho, Venezuela es el segundo mercado de exportación de Colombia, relación que es recíproca. Aquí interviene un conjunto de factores, en la opinión del presidente de la junta directiva de la Cámara de Integración Económica Venezolano Colombiana (Cavecol), Daniel Montealegre. "El mercado entre ambos es ideal y confiable, debido a la cercanía, vías de comunicación, flujo de transporte y vida social en las regiones fronterizas. En fin, las facilidades son envidiables", comenta. Aunque esta relación es de vieja data, el intercambio se ha intensificado en los últimos años, sobre todo a partir del inicio del control de cambio que implicó el aumento de las importaciones. Así lo analiza el presidente ejecutivo de la Cavecol, Luis Alberto Rusián. "En Venezuela ha habido un progresivo desmantelamiento del sector industrial, lo que genera pérdida de competitividad. Cuando se deja un espacio vacío en el área de la producción, éste debe ser repuesto. Aquí ha sido a través de las importaciones. Y Colombia se presenta como el mejor suplidor", asegura. En 2004 las importaciones desde Colombia estuvieron valoradas en 1.563 millones de dólares; en 2005, en 2.397 millones de dólares; en 2006, unos 2.560 millones de dólares, y en 2007 alcanzó la cifra récord de 4.600 millones de dólares, de acuerdo con las cifras que maneja Comtrade de las Naciones Unidas y la Cámara Colombo Venezolana. Los rubros son de diversa índole. Mientras Venezuela envía materias primas del sector industrial (automotor y químicos, entre otros), de Colombia llegan bienes del área textil (ropa, telas, calzados y productos de cuero) por un valor estimado de 992 millones de dólares; productos primarios (agroindustriales, ganado y comestibles de origen agrícola) por 944 millones de dólares; sector automotriz (por 861 millones de dólares); cosméticos y jabones (más de 150 millones de dólares), y papel (más de 150 millones de dólares), entre otros.
Con calidad colombiana No es secreto que el conflicto político mantiene en vilo a muchos empresarios venezolanos y colombianos, debido a que la ruptura o interrupción del intercambio comercial podría afectar el empleo de miles, e incluso el abastecimiento de mercados enteros de interés binacional. De hecho, algunas corporaciones cuyos negocios (o al menos parte de ellos) dependen de la relación comercial que mantienen con sus socios o sedes en la hermana república, han adoptado la política del hermetismo y bajo perfil. Cavecol no esconde su preocupación ante la situación. "Pudiera haber posibilidades reales de que el conflicto se traslade al ámbito comercial, como por ejemplo, si se toman retaliaciones hacia los empresarios o se aumentan los controles y restricciones en materia de importación. Hasta ahora ha habido retención de vehículos, mayor presencia de autoridades del Seniat e Indecu, así como de efectivos de la Guardia Nacional, y se han denunciado supuesto contrabando de extracción de altos volúmenes", explica. Sin embargo, hay elementos que permiten visualizar un panorama optimista: las fronteras continúan abiertas, el intercambio comercial no ha parado. Actualmente son cientos las empresas venezolanas que se nutren de insumos colombianos. Sólo a Cavecol están afiliadas 150. Una de ellas es Alfonso Rivas & Cía. Desde hace unos años importa 50 por ciento de los envoltorios y materiales flexibles que son utilizados para recubrir los productos de las categorías cereales, té en polvo y repostería, que en total representan 11 por ciento de las ventas. Uno de sus proveedores es colombiano. El uso de este tipo de empaque constituye una de las ventajas competitivas de los productos comercializados en Venezuela, debido a que le otorgan mayor comodidad y practicidad al consumidor. Así lo explica el gerente general, Silio Romero. "Estos productos funcionan como una receta, en donde todos los ingredientes son indispensables para el sabor. Lo que traemos de Colombia es resultado de un desarrollo interesante en esa industria, pues allá el consumo masivo se ha movido mucho hacia este tipo de empaques. Por eso hay un sector altamente especializado que ha desarrollado competitividad y habilidad en el segmento, además de una trayectoria de muchos años dentro de la Comunidad Andina de Naciones, por los beneficios en los costos. Nuestra estrategia ha sido incentivar las compras locales, pero la capacidad de producción de los proveedores nacionales es limitada", comenta. El mercado de empaques flexibles no es exclusivo de Colombia, pues México, Perú y El Salvador desarrollan materias de igual calidad. Esto le permite a Romero asegurar que la cantidad de materia prima traída desde Colombia es sustituible. "En el caso negado de un conflicto repentino con ese país, el impacto no sería mayor en nuestro caso. Tendríamos que desarrollar rápidamente mercados alternos, y cerrar una operación con un proveedor y sustituirlos por otros, lo cual toma tiempo. Pero nada más", comenta. Romero asegura que Colombia es un mercado muy atractivo. "Es un país interesante, que cuenta con un población casi del doble de la nuestra y su evolución económica ha sido muy positiva en los últimos años. Además, es un mercado vecino que tiene ciertos elementos culturales similares y es nuestra fuente natural de abastecimiento, por la cercanía, lo cual permite una rápida reposición de los insumos", explica. Debido a que la ubicación geográfica de las capitales Caracas y Bogotá pueden ser consideradas como puntos estratégicos para atender mercados en Suramérica, Centroamérica y el Caribe, las casas matrices de algunas transnacionales se instalan en alguna de las dos. Tales son los casos de Unilever, que maneja productos en la categoría de cuidado personal; Kimberly Clark, que cuenta con pañales y papel higiénico, entre otros; Cadbury Adams, que maneja productos de confitería, todas éstas con casas principales en Colombia, y Mabe, que abastece sólo el mercado de neveras con su planta en la hermana república.
Más que productos No son sólo bienes y materia prima los elementos que se importan desde Colombia, pues existen empresas de servicios que decidieron exportar su modelo de negocios, como es el caso de Sanitas de Venezuela. Su casa matriz se encuentra en España, en donde tiene más de 30 años, y cuando decidió exportar el modelo a América Latina su primer candidato fue Colombia, en donde tiene ya unos 27 años. Luego de varios intentos fallidos por mercados suramericanos, como Ecuador, Chile y Argentina, decidió trasladarse a territorio venezolano, según comenta su presidente, Ignacio Correa. "Desplazar a los empleados desde Bogotá hasta Buenos Aires, y las otras ciudades, era muy complicado al igual que el seguimiento del negocio. Por esto y otros motivos, salimos de todos esos mercados y pensamos que el asunto tenía que ser por el Caribe. Y nos vinimos a Venezuela buscando más cercanía y similitud en la naturaleza de las personas con la casa matriz en Colombia", explica. A pesar de que no existen relaciones de importación de productos o insumos médicos, Sanitas de Venezuela es un reflejo de la apertura hacia la integración económica, comercial y de servicio que ha habido entre las dos naciones desde hace muchos años, en opinión de Rusián, de Cavecol. "Posee un importante capital colombiano, que ha hecho inversiones en el país para contribuir al crecimiento del mercado de empresas de servicios médicos". Actualmente Sanitas Venezuela cuenta con una clínica, ubicada en La Castellana, centro médico odontológico, una farmacia y la fundación. Se espera que en 2008 inauguren dos centros médicos más (en Valencia y La Trinidad, en Caracas), una clínica de oftalmología, un segundo centro odontológico, otra clínica y la Torre de Consultorios, proyectos en los que se invertirán unos 200 mil millones de bolívares fuertes.
De factura nacional De la misma forma que existen corporaciones que abastecen el mercado venezolano desde Colombia, también se encuentran las que exportan a ese país desde territorio nacional, como es el caso de Bridgestone Firestone. Desde su planta, ubicada en Valencia, estado Carabobo, la compañía fabrica un promedio de 10 mil cauchos, de los cuales 7 por ciento se envía a la hermana república, en donde se consumen aproximadamente 5 millones de cauchos al año. Hoy en día los productos venezolanos representan 68 por ciento del suministro neogranadino en los segmentos de auto, camioneta y camión convencional, mientras que el resto proviene de las filiales de Brasil, México, Japón, Costa Rica y Estados Unidos. "Colombia es el principal mercado de exportación de la compañía en Venezuela. Comenzamos a exportar en la década de los noventa a través de dos o tres distribuidores que comercializaban nuestras marcas, y hace unos 8 años fue el momento adecuado para crear la oficina comercial, desde donde se manejan básicamente las estrategias de comunicaciones, publicidad y mercadeo en lo que invertimos un millón de dólares al año, aproximadamente, y puntos de venta", explica el director de mercadeo y ventas, Julio Chirinos. El intercambio comercial con Colombia ha generado buenos resultados para la corporación. Chirinos explica: "Hemos alcanzado las metas y crecido en ventas; tenemos 82 puntos de venta. Cada día están mejor encaminadas las inversiones en Colombia". A pesar de que hasta el momento la compañía continúa sus vínculos comerciales con total normalidad, Chirinos explica que en caso de que la tensión en las relaciones políticas con Colombia se traslade al terrero de los negocios, Bridgestone Firestone no tendría mayores inconvenientes para surtir el mercado colombiano. "No hemos tenido ningún problema al momento de despachar nuestros productos. Sin embargo, el negocio es vulnerable, y en un supuesto de que se agudizara la problemática y llegara realmente a afectar nuestro negocio, no tendríamos problemas de disponibilidad. Nuestra estrategia estaría basada en aumentar el suministro desde las otras filiales, como Costa Rica que tiene una capacidad de producción de 14 mil cauchos, Brasil que es capaz de fabricar 58 mil unidades y otros, como México y Argentina. La única forma de que nos impacte el conflicto, cosa que pongo en duda, es que no podamos venderle a ese país la cantidad que nos exige. Hay medidas de neumáticos que sólo fabricamos nosotros, como el modelo 165/65/r13 (se producen 7 mil unidades y 1.500 van a Colombia), y el 195/60/r13 (del cual se producen 5 mil unidades y a la hermana república van 2 mil)", explica. Desde Venezuela se abastecen otros mercados como Ecuador, Aruba, Curazao, Surinam y Guyana, que representan 5 por ciento de la exportación de la compañía. La tendencia de estos mercados es hacia el crecimiento, y es por ello que la compañía ha invertido 50 millones de dólares para aumentar, de forma progresiva, la capacidad de producción de la planta de Valencia de 10 a 14 mil cauchos al año. Ileana García Mora
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