Tela bajo control



Los compradores venezolanos se han convertido en el primer destino de productos colombianos del sector textil-confecciones, pero la nueva providencia para importaciones podría frenar ese impulso



El ambiente en Colombiatex 2008 fue animoso. Esta feria textil, la más importante en su género en América Latina, tuvo lugar en Medellín, como siempre en enero, con la presencia de 193 compradores venezolanos, la delegación más grande, de un total de 9 mil compradores de todo el mundo.

Venezuela cumplió su meta: fue el mayor comprador en Colombiatex, donde se concretaron negocios por 62 millones de dólares, de los cuales 32 millones lo aportaron los compradores venezolanos. ¿Cómo es posible? Simplemente porque el negocio debe continuar, dijeron los empresarios venezolanos consultados por PRODUCTO.

Las dificultades en la obtención de dólares preferenciales, los problemas en la frontera para pasar mercancía y las tensiones entre los gobiernos no los inhiben a la hora de concretar negocios; no se pueden dar ese lujo. De hecho, Venezuela pasó de ser el segundo mercado, a liderar los destinos de los productos textiles colombianos. De 2006 a 2007 el incremento de las importaciones en este rubro desde Colombia al país fue de 194 por ciento. Hoy día, el sector textil colombiano le vende a Venezuela unos 117 millones de dólares anuales. Pero la historia no es sencilla.

Advertencias en Colombia

El periodista Francisco Javiar Arias, en su espacio habitual de El Colombiano de Medellín, comienza su relato del miércoles 23 de enero con una frase de los empresarios colombianos, que bien merece citarla: "A Venezuela no le vendo ni un dólar, a no ser que me paguen de contado".

Bancoldex tuvo una particular participación en Colombiatex: se dedicó a explicarle a los exportadores colombianos las formas más seguras de garantizar el pago de las ventas a Venezuela. Según su asesoramiento, el sistema más convincente son (o eran, porque las normativas están cambiando) las cartas de crédito confirmadas y respaldadas en el Acuerdo de Pagos de Aladi; esto es, un acuerdo entre los bancos centrales de ambos países, que ofician como garantes del pago.

Lo cierto es que, en la práctica, muchos textileros colombianos esperan por sus pagos retardados o toman la precaución de no hacer embarques de mercancía hasta que los venezolanos tengan las divisas aprobadas; no obstante, los negocios se hacen.

Optimistas… por ahora

"Se hacen exportaciones a través de Cadivi y por el convenio Aladi", explica Andrés Restrepo, director de mercadeo del Instituto para la Exportación y la Moda de Colombia (Inexmoda), quien aprovecha la oportunidad para señalar la importancia que tiene el mercado venezolano para su país. "Esperamos que las relaciones binacionales sean buenas, ya que es muy importante para nosotros ese destino", puntualiza.

El director de Jeantex (Telares Maracay), Thomás Zarikian, parece compartir esa visión esperanzadora: "Siempre hay algún tipo de problema, ya es casi de rutina. Un año trancan el peaje, en otro los presidentes se enfrentan de palabra… pero hemos visto al presidente Chávez tener impasses similares con Bush, y Estados Unidos sigue comprando casi todo el petróleo a Venezuela, y nuestro país sigue importando de allí".

La realidad es que Jeantex no ha podido superar algunos "problemas de rutina": sus directivos congelaron los planes de montar una fábrica en Río Negro, Medellín. "Todo dependía de la aprobación del TLC entre Estados Unidos y Colombia (que sigue pendiente). Además, el peso se ha revaluado contra el dólar, en una situación desfavorable para invertir en Colombia", confiesa Zarikian.

"Nuestra idea es exportar a Perú y Ecuador, desde Colombia. Nos gustaría abrir también más mercado colombiano, pero es difícil, porque existen otras tendencias de gusto, y tendríamos que producir una gama de productos más específicos para ese target, además de conseguir un distribuidor", adelanta.

En 2007, 50 por ciento de la producción de Jeantex (que asciende a un millón de metros mensuales) se volcó a la exportación. Mientras tanto, Zarikian espera que "se aclare la relación colombo-venezolana y la situación de la moneda, para ver qué hacemos con el proyecto de Río Negro".

Luis Mariano Sanín, presidente de Fabricato Tejicóndor, una de las principales productoras en su rubro en Colombia, explica que en 2007 su textil exportó 30 millones de dólares a Venezuela, donde además tiene una sede desde hace 25 años, con bodegas y vendedores. "Hasta ahora los despachos han sido normales, o incluso mejores, porque registramos un incremento de más de 60 por ciento de nuestras exportaciones al país vecino, por el orden de los 500 millones de dólares entre textiles y confecciones. Estamos esperanzados en que la parte política no afecte la comercial", dice Sanín.

El sector industrial textil colombiano ha sufrido un duro revés con la reevaluación del peso, por lo que recibe menos ganancias por las exportaciones, y por el mercado interno, el que ha recibido muchas importaciones textiles de México, Brasil y Asia, producto de un dólar barato. "Queremos que existan condiciones justas para competir", reclama Sanín, que –a pesar de una coyuntura en la que las ventas de textiles y confecciones colombianas cayeron entre 25 y 30 por ciento– acaba de inaugurar en Antioquia una nueva planta de índigo (tela para jeans), la más moderna en su área en América Latina, con una inversión de 40 millones de dólares.

Con esta nueva planta, Fabricato tendrá una capacidad de producción de 37 millones de metros anuales, que equivalen a 50 por ciento de la producción nacional colombiana. Las expectativas son seguir con paso firme las exportaciones a Venezuela, su principal comprador.

Revés por decreto

El otorgamiento de divisas para las empresas textiles venezolanas ha sido lento, pero existe. Hoy día, no se sabe qué efectos tendrá la nueva resolución gubernamental, que establece que –a partir del pasado 6 de febrero– los importadores de productos procedentes de los países miembros de Aladi deben formar parte de la lista de artículos de primera necesidad, destinados fundamentalmente a alimentos y medicinas, para obtener divisas.

La providencia se cita en la Gaceta Oficial Nº 38.862, cuyo artículo 7 dice que las tramitaciones de Aladi se ejecutarían "en atención a la política comercial establecida por el Ejecutivo nacional". Esto significa un aumento de los requisitos para las importaciones en los más diversos rubros considerados "no prioritarios", y mayor discrecionalidad en la aprobación de solicitudes de Cadivi, terreno fértil para que disminuyan las entregas.

Fabiana Culshaw



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