La Ola de los malls
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Centros comerciales, premio o castigo... La aparición del centro comercial en nuestro país como tal data de los años sesenta, con el paradigmático centro comercial Las Mercedes, con el primer “supermercado” al estilo del american way of life y un cafetín abierto sobre un espejo de agua asomado sobre la avenida principal de la urbanización. Le siguió el centro comercial Chacaíto, rematando el boulevard de Sabana Grande. Tanto éste, como el centro comercial El Marqués obedecen a un esquema volumétrico de diálogo con el contexto, abrazándolo sin encerrarlo, con una expresión arquitectónica brutalista y moderna a la vez. Detalles en este centro, como el drugstore, copia fiel de las minitiendas existentes en Luego vinieron las innovaciones: romper los horarios de venta tradicionales, dar una altura adicional a los locales comerciales para alojar firmas internacionales, la aparición de franquicias globalizadas… todo ello y más, nos colocaron en la esfera de productos urbanos de consumo masivo, sin que por ello la calidad de la ciudad mejorara significativamente, por el contrario, un declive económico y social se vio reflejado en la aparición de esas “cajas cerradas” destinadas al comercio, pero controladas y seguras. Con el centro comercial San Ignacio, a través del diseño urbano, se ensayó lograr beneficios en ambos sentidos, tanto para la ciudad como para los inversionistas, con un esquema volumétrico que interactúa con el contexto y el paisaje caraqueño. Quizá uno de sus secretos radicó en el control del espacio público a partir de la creación de desniveles con respecto a las redes de circulación pública, colocando siempre al usuario en una posición de ventaja con visuales sobre el contexto. Chacao supo conjugar la presencia de los centros comerciales ejecutando mejoras de conectividad peatonal y vehicular desde las salidas del Metro hacia los centros comerciales y entre ellos, lo cual incrementó su calidad urbana visiblemente. Si bien el oeste de la ciudad acaparó la ubicación de la mayor cantidad de museos y centros culturales, el este por mucho tiempo concentró la gran mayoría de los centros comerciales. Una nueva ola de construcción de centros comerciales se plantea para otros usuarios y otras rutinas urbanas, ubicados en el oeste de la ciudad, en los Altos Mirandinos, hacia Guatire y Guarenas, haciéndonos concientes del crecimiento de Caracas fuera del valle principal, conformando un distrito metropolitano extendido. Las rutinas de tráfico durante los fines de semanas nos comprueban las dificultades de las movilizaciones masivas que suscita el tema comercial, y que se dejó atrás a la ciudad mixta, ideal tradicional, de referencia europea con comercios y peatones interactuando por las calles de una ciudad caminable. Los centros comerciales vistos como oasis artificiales de seguridad y consumo por algunos, pueden ser vistos a través de los anteojos del diseño urbano como oportunidades de construir ciudad y ciudadanía, así como también para abordar con mayor cautela el impacto que ellos ocasionan al entorno urbano y convertir el castigo en un premio. María Isabel Peña Arquitecta, diseñadora urbana Directora del Instituto de Urbanismo, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, UCV
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