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ENTREVISTA César Miguel Rondón dijo cosas así Después de 30 años y de varias ediciones piratas, el Libro de la Salsa, escrito por César Miguel Rondón, periodista y conductor del programa 30 Minutos, que transmite Televen, vuelve a las librerías con una edición de lujo que circulará en España y Colombia. Pareciera algo fortuito, pero el proyecto sale a la luz pública justo en un momento en que el círculo de una carrera polifacética se cierra "donde tenía que culminar": una intensa actividad periodística que reseña un proceso político y comunicacional "pervertido y perturbado", tras la irrupción en el poder del presidente Hugo Chávez. Existe una guerra mediática, una política, y otras tantas que se agregan, como categorías de marca, bajo el paraguas de la crisis. Y para Rondón "no hay posibilidad de regresar al pasado; de aquí en adelante todos tendremos que avanzar por esta selva veracruzana, pero se tiene que recoger el agua derramada". Ibsen Martínez dijo en uno de sus artículos que habías escrito un sólo libro, el de la salsa. ¿Tienes pendiente un proyecto similar? Hay otras cosas que se han publicado; cuando arrancó el boom de la literatura política gracias a Chávez yo estuve entre los primeros y El Nacional me publicó un libro. Claro, uno nunca asume que un libro de entrevistas es una obra real. Hay otros 2 que se quedaron en la gaveta, porque estamos ante un personaje que todos los días inventa un nuevo disparate o una nueva aventura. Muy pronto se va a reeditar el Libro de la Salsa, con ediciones de lujo en Madrid y Bogotá. Es un libro muy mimado, tanto por la academia la Universidad de Carolina del Norte lo editará en inglés, como por la piratería. Las ediciones que se conocen son todas piratas y les ha ido muy bien. Es hora de corregir eso. Después está tu faceta en la televisión, donde formaste equipos de guionistas y escribiste varias telenovelas. Escribí muchas y de eso también es responsable Ibsen, quien me metió en ese pugilato. Realmente no tenía intenciones de hacer televisión. Finalmente desembocaste en periodista y como un rostro de la publicidad. ¿Cómo fue ese tránsito? Para mí la política es algo natural. De hecho nací en el exilio. Pertenezco a una generación de venezolanos que entra muy rápido a la política, gracias al nacimiento del MAS, que a todos nos cautivó. Mis primeros trabajos fueron en el periodismo, en el diario Punto, con Manuel Felipe Sierra, Eduardo Orozco y Eleazar Díaz Rangel, que eran como los maestros. No es que hice una cosa y luego otra, y que ahora, después de viejo, estoy haciendo esto. Digamos que el círculo se cerró donde tenía que terminar. No se trata de hacer una cosa y luego otra. Lo que ocurre es que César Miguel Rondón aparece, visiblemente, en numerosos escenarios. Exacto, y sin tener, lamentablemente, el don de la ubicuidad. Por esa razón uno se queda calvo muy rápido. ¿Qué adviertes en la comunicación y en la política actual? Un proceso pervertido y perturbado. Chávez llega en tierra arrasada. Cuando su popularidad era de 82 por ciento, su palabra era la única y no había partidos políticos, los medios empezaron a hacer lo que siempre han hecho en todos los gobiernos. Pero el Presidente, un hombre sin talante democrático, que viene de un cuartel, acostumbrado a mandar y recibir órdenes y que, a su vez, se siente como una especie de ungido de los héroes del siglo XIX, se preguntó: ¿cómo es eso que un periodista va a opinar? En un primer momento, los periodistas empezaron a reaccionar, pero el proceso se fue acentuando y se produjo la perturbación de hoy, en la que, ¿cómo negarlo?, muchos periodistas son virtuales dirigentes políticos y muchos medios son virtuales partidos políticos. ¿Crees que los medios van a regresar al pasado?, ¿al llamado periodismo de equilibrio e imparcialidad? En Venezuela nada va a regresar al pasado. Creo que ni siquiera AD volverá a su propio pasado. Aquí le quemaron las naves a todo el mundo y, a partir de este momento, todos tendremos que caminar en la selva veracruzana. Pero se tiene que recoger el agua derramada. Así como uno insiste en que los militares tienen que volver a los cuarteles, los medios tienen que retomar su papel, que es un papel fundamental, crítico y contralor de la cotidianidad. Yo siento que el país tiene que volver a la normalidad. ¿Tu reflexión cobra vigencia antes o después del referéndum revocatorio? Es un proceso, porque no se llegó acá de un día para otro.
En Venezuela hay una guerra mediática. Basta ver el canal 8 y Globovisión. Hay varias guerras y varios incendios, y hay que empezar a recoger baldes de agua para apagarlos. En la medida en que se consolide una nueva convivencia política, será posible. Los medios que han saboreado el poder; ¿no se habrán convertido en adictos que no pueden renunciar a las cuotas de participación? Ese es un riesgo. Ahora, la consolidación de un proceso político distinto, lo más democrático posible, hará volver cada cosa a su lugar. No será fácil, pero creo que si en esta turbulencia ha habido personajes que han tenido éxito en la política, sean empresarios, militares, sacerdotes o periodistas, no veo por qué no puedan dedicarse de lleno a la política; pero eso lo va a determinar la inercia de la dinámica política. La observación internacional OEA y Centro Carter, ¿se reúne con dueños de medios para que se modere el debate, o porque los reconocen como factores políticos con liderazgo? No sé si lo hacen porque le reconozcan algún liderazgo político, pero es evidente que la salida y el devenir de este proceso no se puede hacer sin los medios. Pero hay un contrasentido: uno podría pensar que en circunstancias normales, César Gaviria podría reunirse con los medios; pero en circunstancias normales, ¿habría sido necesario que Gaviria viniera al país? No se sabe qué se dijo a puertas cerradas, pero hacia fuera se señaló que pidieron ponderación y equilibrio; pero quienes estuvieron en la reunión, ¿qué dicen? Que el loco no me haga cadenas a cada rato. Es en ese escenario donde está planteada la guerra. No es gratuito el anuncio que hizo Chávez cuando comenzó la campaña: que si no había imparcialidad, iba a lanzar una cadena diaria. ¿Qué papel debería jugar un periodista en este momento? No me atrevo a dar sugerencias... ¿Por qué estás involucrado en el asunto? Todos estamos involucrados. No soy imparcial. Este es un régimen nefasto para el país. A mí no me gustaban los últimos gobiernos, pero había la posibilidad de salir de ellos. Pero, ¿qué ocurre cuando un régimen afirma que va a perdurar una eternidad? Nadie es objetivo, y aún así tienes que proceder con la mayor ecuanimidad posible, porque hay una realidad que merece ser respetada, porque es tan deleznable la posición de Vladimir Villegas como la de otros periodistas opositores. En medio de esa convulsión, estás obligado a tener una voz de alerta y la alarma encendida. Si el objetivo primario del periodismo es contar una historia, ¿por qué a los periodistas venezolanos les cuesta tanto ese papel? Quizá porque al ser las primeras víctimas de la perturbación de la vida política, fueron los primeros en contaminarse. Hay una gama que va desde Marta Colomina hasta Maripili Hernández, dos ejemplos emblemáticos de la radio donde trabajo. Son dos periodistas militantes de causas. ¿Pero entre un extremo y otro no parece haber una gama muy amplia? No. La gama no es tan amplia. Lo que hay son dos o tres creyones de un caricaturista. Hugo Prieto
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