Breve crónica del Marketing: Adam Smith, Henry Ford y Deng Xiaoping
En mis memorias de publicista de más de medio siglo, aunque aún con oficio, sospecho que desde los tiempos de Adam Smith, fundador de la economía clásica en el siglo XVIII, también conocida como laissez faire, que sentó las bases fundamentales del trabajo como fuente de la riqueza, el valor basado en la oferta-demanda, el comercio exento de toda prohibición y la competencia como principio; así como de su eminente colega John Maynard Keynes, quien a mediados del siglo XX, planteó las bases de la macro economía moderna y el modelo para la creación del orden monetario internacional, concibieron, sin saberlo, las bases de la moderna herramienta del marketing.
La ciencia del marketing, en sus aspectos básicos de investigación, inversión, producción, mercados, distribución, comercialización y merchandising originada en la segunda Revolución Industrial, en los inicios del siglo XX, conjuntamente con la era de la comunicación, se debió al visionario industrial-empresario Henry Ford iniciador del prodigioso proceso de producción masiva automotriz, que estableció la regla de oro de la ciencia económica: “a mayor producción, menores costos, menores precios de venta y mayores beneficios para usuarios, consumidores, trabajadores, proveedores, accionistas y diversificación industrial y comercial”. La economía de libre mercado (ELM), significó desde entonces, fomento de fuentes de trabajo y capacitación, crecimiento económico, incremento impositivo, desarrollo tecnológico; en síntesis: progreso integral. Ningún otro sistema socio-económico ha logrado, hechos tangibles de semejantes proporciones, como lo demuestran las economías más grandes del planeta.
Para medir su influencia, bastaría señalar el impresionante crecimiento de los países asiáticos y de China, en particular, a partir del liderazgo de Deng Xiaoping, en los años 80, orientada a posicionarse, en la próxima década, como la primera potencia de la economía mundial. ¿Cómo ha sido posible engranar el maridaje de la filosofía política comunista, con el abrumador crecimiento socio-económico liberal? Basta con citar el conocido silogismo de un alto dirigente gubernamental del gigante asiático: “No importa el color del gato, con tal que case ratones”.
El marketing es así, herramienta sustantiva de la ELM. Imposible es ignorar alguno de los factores que lo integran sin que se produzca la inevitable agresión o el riesgo al fracaso del hecho mercadológico.
Aunque algunos actores y estudiosos, limitan su empleo a la canalización de productos y servicios en el eje fabricante-consumidor, los factores del marketing en sus variadas modalidades y empleos constituyen, a partir de su concepción originaria, un tejido integral, homogéneo, coherente e interdependiente, capaz de garantizar su cometido. De allí su jerarquía académica en los niveles de educación superior. Definitivamente en la ELM… “no importa el color del gato”.






