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Cables sueltos

Pérdidas millonarias por concepto de piratería tiene la industria de televisión por cable en Venezuela

 

Pocos lo saben, pero difundir señales de televisión privada vía antena parabólica hacia un condominio residencial es infringir el derecho de autor de estos medios de comunicación.

También son ilegales las empresas que ofertan servicios de suscripción a televisión por cable y para ello se valen de los mencionados equipos, o de otros de decodificación.

Aquí, el procedimiento es simple. El oferente adquiere sus aparatos con alguna dirección utilitaria dentro de los Estados Unidos (lo cual le permite optar sin problemas a la programación paga del país) y decodifica aquí las señales, para transmitirlas a una cartera de incautos suscriptores.

Claro, los infractores son aquellos que viven de instalar y mantener las parabólicas, u ofertan el servicio con la ilegalidad como fondo. Los dueños de los condominios implicados son sorprendidos en su buena fe.

Dos casos importantes se escriben en la historia venezolana, según indicó a PRODUCTO el abogado Ricardo Antequera Hernández, especialista en la materia. En Maracaibo, un particular distribuyó la programación de Omnivisión con el mismo jugueteo de decodificadores. El caso está en tribunal superior, pero ya la acción está calificada de ilícita, tal como explicó el entrevistado.

Otro episodio se vive en Puerto La Cruz. Allí se desmanteló un centro de distribución de señales por parte del Comando Antipiratería del Cuerpo Técnico de Policía Judicial, Comanpi, organismo que recibe y tramita denuncias al respecto.

Se decomisaron parabólicas, decodificadores, amplificadores de audio y video y moduladores de sonido. El expediente está en el Juzgado Tercero de Primera Instancia en lo Penal.

Estos son sólo dos –más el de la compañía Satelivisión (propiedad del empresario Eduardo Benahím, ver recuadro)– de una considerable cantidad de casos que las autoridades esperan resolver en el corto plazo, en aras de optimizar la protección a la propiedad intelectual en el país.

De Venezuela contra el mundo

Pocos lo saben, pero difundir señales de televisión privada vía antena parabólica hacia un condominio residencial es infringir el derecho de autor de estos medios de comunicación.

También son ilegales las empresas que ofertan servicios de suscripción a televisión por cable y para ello se valen de los mencionados equipos, o de otros de decodificación.

Aquí, el procedimiento es simple. El oferente adquiere sus aparatos con alguna dirección utilitaria dentro de los Estados Unidos (lo cual le permite optar sin problemas a la programación paga del país) y decodifica aquí las señales, para transmitirlas a una cartera de incautos suscriptores.

Claro, los infractores son aquellos que viven de instalar y mantener las parabólicas, u ofertan el servicio con la ilegalidad como fondo. Los dueños de los condominios implicados son sorprendidos en su buena fe.

Dos casos importantes se escriben en la historia venezolana, según indicó a PRODUCTO el abogado Ricardo Antequera Hernández, especialista en la materia. En Maracaibo, un particular distribuyó la programación de Omnivisión con el mismo jugueteo de decodificadores. El caso está en tribunal superior, pero ya la acción está calificada de ilícita, tal como explicó el entrevistado.

Otro episodio se vive en Puerto La Cruz. Allí se desmanteló un centro de distribución de señales por parte del Comando Antipiratería del Cuerpo Técnico de Policía Judicial, Comanpi, organismo que recibe y tramita denuncias al respecto.

Se decomisaron parabólicas, decodificadores, amplificadores de audio y video y moduladores de sonido. El expediente está en el Juzgado Tercero de Primera Instancia en lo Penal.

Estos son sólo dos –más el de la compañía Satelivisión (propiedad del empresario Eduardo Benahím, ver recuadro)– de una considerable cantidad de casos que las autoridades esperan resolver en el corto plazo, en aras de optimizar la protección a la propiedad intelectual en el país.


No sea usted cómplice

Varias son las medidas que puede tomar un usuario para evitar ser partícipe del negocio de la piratería:

-Verificar el nombre de la empresa oferente del servicio y su reputación. Mientras menos conocida sea, mayor cuidado se debe tener.

-Exigir y detallar el documento de contratación. Los piratas suelen pasar facturas poco explícitas.

-Desconfiar de las caídas repentinas de señales. Éstas pueden ser recodificadas desde su lugar de origen. Los piratas tardan días en adoptar la nueva versión.

-Recordar, por sobre todas las cosas, que el delito consiste del uso no particular de un decodificador para difundir señales privadas.

Los logos y marcas aparecidos en este site son propiedad de las empresas que los registraron y se usan solo con fines demostrativos.

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