Producto Online mercadeo - comunicaci?n - publiciada

  DERECHO DE AUTOR
MP3: fantasma musical

Los mecanismos tradicionales de promoción se han visto afectados por el formato MP3: ¿rentabilidad o competencia desleal?

 

La industria discográfica mundial ha debido pagar caro por un estado de cosas que no previó, entre otras porque el alcance de internet es imprevisible: nadie logró decirles a tiempo que el proceso de avance de la tecnología puede ser, en este tiempo, súbito y abrupto.

Con internet, la industria discográfica ha debido soportar una fea burla evolutiva: después de casi un siglo en decirle adiós al acetato para ceder al CD, de pronto ha dado un salto que –es preciso insistir en ello– ha dejado sin aliento a buena parte de quienes viven de la música. Usted abandona un renacuajo en el baño de su casa el día viernes; al regresar, después del fin de semana, encuentra a Ronaldo dándose una ducha: de ese tamaño es la sorpresa que MP3 le ha dado a las disqueras.

 

El sueño de los melómanos

El formato digital MP3 es capaz de comprimir un archivo sonoro en un espacio diez veces menor que el original. Así, si un CD convencional puede almacenar 12 piezas musicales de 4 minutos, el MP3 puede lograr reunir entre 120 y 140, y lo mejor –o lo peor–: con una calidad de registro idéntica a la de la grabación original. Cualquier usuario de internet puede "bajar" el programa de forma gratuita, con lo cual quedarán a su disposición cientos de miles de registros musicales.
La percepción cambia bruscamente cuando se está en el pellejo de los autores de esas obras musicales y de las productoras de discos.

La preocupación viene por dos flancos. El primero de ellos es el flanco legal y tiene que ver con los derechos de quien compuso la obra y de la disquera; el segundo es el comercial, el del negocio discográfico en sí: ¿puede la industria tradicional competir con internet? ¿Preferirá el usuario seguir comprando discos con 14 canciones, cuando puede obtener 160 gratis en su PC bajadas de la red?

 

La ley respetando

Según estimaciones, en todo el ciberespacio existen alrededor de 26.000 sitios web que ofrecen ese servicio, que, huelga decirlo, es ilegal. Las mismas estimaciones indican que la industria de la música deja de percibir anualmente alrededor de 70 millones de dólares por concepto de pérdida de derechos de autor.

José Rafael Fariñas, director general de la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela (Sacven), tiene claro que el formato atenta contra un sistema legal y, por lo tanto, es preciso acudir a las formas disponibles de control. "Como figura jurídica, el que haya obras musicales a disposición de cualquier usuario de PC con conexión a internet constituye una reproducción ilegal de las obras. La legislación venezolana en particular prevé que para reproducir ‘por cualquier medio o procedimiento’ se debe contar con una licencia del autor".

¿Cómo controlar en internet esas reproducciones? Fariñas invoca la experiencia de algunas sociedades de autores en Estados Unidos y en Europa para confirmar que es posible ese control, básicamente mediante el desarrollo de programas robot, detectores de registros sonoros que rastrean la red en busca de sites que utilicen ilegalmente obras protegidas por las sociedades.

Rafael Ortín Perozo, abogado especialista en producción intelectual, de Rodven, prefiere ver el aspecto legal sin demasiada veneración. "Es verdad que hay una legislación y que la misma es aplicable a MP3 y a internet en general. El problema es cómo controlar a internet, cómo enfrentarse al progreso. En una consulta a un motor de búsqueda como Lycos y se puede encontrar hasta 500 mil ficheros MP3, donde se puede bajar, descargar obras y reproducirlas, en disco duro y en otro soporte material que es parte de esta revolución: el Rio, un aparato capaz de reproducir directamente de MP3". Este controversial aparato cuesta en Estados Unidos menos de 200 dólares, es parecido a un reproductor portátil, no tiene partes móviles, contiene 32 MB de memoria electrónica, pesa menos que el ratón de la computadora (70 gramos), y funciona 12 horas continuas con una pila AA. Para ponerle música al aparato sólo se conecta a la computadora con el cable incluido, y en cinco minutos se transfieren los 32 MB (alrededor de 10 canciones) que llenan la memoria de este modelo.

Según estadísticas manejadas por Ortín, para este año en el mercado de la música reproducida en formato MP3 se manejan cifras de 385 millones de dólares, y en el 2004 puede ascender a 4.000 millones de dólares, lo que equivale a 8,5 por ciento de los ingresos de la industria fonográfica.

 

Un aliado necesario

¿Qué ha hecho al respecto la industria discográfica? Primero, intentar combatir hasta eliminar de la red esa tecnología. La primera forma de confrontación se dio por la vía de aquellos rastreadores de música: las compañías detectan los sites infractores, las disqueras acuden al proveedor de acceso y éstos por lo general sacan de circulación los sites. Otra opción ha sido emitirle una licencia a los propietarios de los sites y cobrarles los respectivos derechos; entonces son ellos quienes desaparecen por su cuenta. El procedimiento pudiera parecer funcional, pero, ¿qué sucede cuando las sociedades son, como las de la mayoría de Latinoamérica, muy pequeñas?

"Estamos conscientes de que es preciso invertir en esto", reflexiona Fariñas. Ninguna sociedad en América Latina está cobrando derechos por obras utilizadas en internet, y la inversión para lograr al menos darle carácter práctico a las reglas es bastante alta.

Sacven tiene previsto destinar por lo menos 5 por ciento en su próximo presupuesto –unos 50 millones de bolívares– al desarrollo de una estrategia de detección de sites de obras musicales y de licenciamiento.

Ortín asegura que la tendencia mundial apunta en otro sentido. "Tanto las grandes productoras de fonogramas como muchos autores se han dado cuenta de que, en lugar de combatir una situación que parece indetenible, es preferible unirse y entrar de lleno en ese mercado, adaptarse. David Bowie lo ilustró de esta manera: "Es como estar frente al océano y pedirle que no se mueva". No se puede luchar contra la tecnología, así que la industria ha creado asociaciones estratégicas. La primera fue Universal-BMG. Sony se acaba de asociar con Warner para adquirir una tienda virtual llamada CDNOW, la más férrea competidora de Amazon. Nadie quiere quedarse fuera de lo que es sin duda un gran negocio".

De regreso a la metáfora evolutiva (la del pez), podría calificarse al MP3 como la más alta expresión de la piratería; un competidor incómodo o un aliado un poco perverso pero necesario. Ortín no ve contradicciones entre esto y el respeto a las leyes de derechos de autor y de reproducción: "Ya aparecerán compañías que ofrezcan servicios de cobros de esos derechos. Lo importante no es enfrentarse a algo que está en marcha y que avanza con mucha fuerza".

Los logos y marcas aparecidos en este site son propiedad de las empresas que los registraron y se usan solo con fines demostrativos.

Site diseñado por Alcides León

 
PRODUCTO no se hace responsable por errores u omisiones que puedan existir en los datos por nosotros recopilados.

Visite PRODUCTO Online: http://www.producto.com.ve

¿Algún comentario?. Escribanos a producto@infoline.wtfe.com