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  Propiedad intelectual

P&G gana húmeda disputa

Fabricantes nacionales de pañales deberán cancelarle a la transnacional los derechos que corresponden a la explotación de tres patentes identificadas con los nombres de Buell, Lawson y Dragoo

El Servicio Autónomo de Propiedad Intelectual (SAPI) consideró "sin lugar" la solicitud de nulidad introducida por un grupo de fabricantes nacionales de pañales, en contra de tres patentes de invención registradas por la empresa norteamericana Procter&Gamble.

Las Resoluciones emanadas del organismo oficial, (identificadas con los números 00656, 00657 y 00658), parecen haberle puesto fin –si es que no surge otra impugnación– a una polémica que se inició el 20 de julio de 1999, cuando los representantes legales de la Fábrica Nacional de Pañales Desechables de Valencia (Fanapalde), Industrias Corpañal, Sanifarma Pañalex e Industrias Absorb de Venezuela (Absorven) se opusieron a la explotación "en exclusiva" por parte de P&G, de una tecnología utilizada en la elaboración de pañales, por considerar que la misma era del dominio público. (Ver PRODUCTO 214, pág. 118).

En el documento que acompaña las impugnaciones hechas por las empresas nacionales, se afirma que las patentes identificadas con los números 49.873, 48.890 y 50.662, constituyen "una versión mejorada o modificada de los pañales desechables, conocidos para ese entonces por los expertos en el área, sin que esas mejoras o modificaciones constituyan un esfuerzo inventivo tan alto o suficiente como para merecer la protección prevista para las invenciones".

Aunque la máxima autoridad nacional en materia de propiedad intelectual reconoció que algunas de las cualidades técnicas que exhibían los productos (reivindicaciones) ya eran conocidas en el mercado, consideró que en el caso de los patentes objetadas, el "aporte de ventajas técnicas respecto al arte previo" justificaba el otorgamiento de la categoría de invención.

Novedad entre piernas

Cuando Mariolga Quintero, Manuel Baumeister, María Alejandra Correa y Leonel Salazar asumieron la representación judicial de Fanalpe, Corpañal y otras compañías nacionales, lo hicieron pensando que en materia de pañales poco era lo que se podía inventar. Después del adelanto que supuso la incorporación de bandas contráctiles o elásticos para evitar los derrames, las muestras de creatividad –supusieron– habían quedado solo para la parte externa de las prácticas piezas.

De hecho, el más cercano antecedente que los denunciantes utilizaron para refutar el argumento de "novedad" mantenido por P&G databa de 1982 y se refería a un invento atribuido a Asís y Blaney (Solicitud de Patente Europea No. 822.008.017). El pañal en cuestión contaba con varias aletas que permitían una mejor adaptación a las extremidades del usuario. Un año antes, los norteamericanos Strickland y Visscher lograron registrar (bajo el No. 4.253.461) otro pañal con similares características de contención.

Tan abordado había sido el tema de los "lienzos desechables" a lo largo del tiempo que hasta un japonés en el año 1964, Tetsujiro Shikinami, había obtenido protección –bajo el concepto de Modelo de Utilidad– para un pañal que al igual que los anteriores, se había planteado como fin lograr un mejor ajuste a las piernas a través de bandas permeables al vapor.

Justamente como Modelo de Utilidad o como Modelo Industrial, era que los representantes legales de Fanapalde, Corpañal, Sanifarma y Absorbven, concebían los productos en disputa y no como patentes de invención. De hecho así se lo hicieron saber al SAPI, pero el organismo –legislación en mano– rechazó de plano la proposición.

Sobre la posibilidad de registrar las patentes conocidas como Buell (pañales desechables con bandas absorbentes); Lawson (artículo absorbente desechable integral) y Dragoo (pañal absorbente desechable integral), como modelo industrial, el SAPI explicó que tal figura no aplica porque según el artículo 24 de la Ley de Propiedad Industrial, "la protección que otorga el Estado para un dibujo o modelo industrial se refiere al aspecto exterior del dibujo o modelo y no se extiende al producto mismo ni a la utilidad del objeto fabricado".

En cuanto a la protección bajo el concepto de modelo de utilidad, el organismo a cargo de Taimy Márquez dejó en claro que en la Decisión 344 (artículo 54) solo se refiere a artefactos, herramientas, instrumentos, mecanismos u objetos que se utilizan con el fin de solucionar problemas industriales, y no son justamente ninguna de esas la finalidad de los pañales en disputa.

Cuestión de dobleces

Utilizando como defensa la estructura de los propios pañales, simples por fuera pero metódicamente diseñados por dentro, Ricardo Fischer, representante legal de P&G, optó por marcar distancia entre los productos fabricados por su representada y la media docena de antecedentes expuestos ante el SAPI.

Cuando le tocó defender a la patente No. 49.873, que identifica un Artículo Absorbente Desechable Integral y a la patente No. 50.662 que corresponde a un Pañal Absorbente Desechable Integral, el abogado expresó que "en ningún momento el arte previo o estado de la técnica describía un artículo absorbente que comprendía en cada borde longitudinal un doblez de empaquetadura y un doblez de barrera".

En la oportunidad de sacar la cara por la patente No. 48.890 que identifica a los Pañales Desechables con Bandas Transpirables, Fischer negó que en los documentos del arte previos existiese un artículo absorbente que tuviera bandas en los bordes permeables al vapor.

Como quedó plasmado en la tríada de Resoluciones emitidas por el SAPI, el abogado defensor de P&G buscó ahogar en detalles a las autoridades encargadas de dirimir los tres casos. La explicación dada por Fischer incluyó la demostración in situ de las escasas cualidades de un "calzoncillo" de origen nipón que los denunciantes aportaron como evidencia.

La táctica de exhibir las intimidades de un pañal caló con éxito en la audiencia, tanto que el mismo SAPI reconoció como "débiles e inexistentes" los argumentos expuestos por la contraparte. Las autoridades llegaron incluso a asomar la posibilidad de una confusión por parte de los representantes legales de Fanapalde, Corpañal, Sanifarma y Absorbven, con respecto a los conceptos de novedad, nivel inventivo, modalidades de protección (patentes de invención y modelo de utilidad) y requisitos de patentabilidad.

Después de la decisión emitida por el SAPI, a las fabricantes nacionales de pañales desechables no les quedará más remedio que aceptar la novedad foránea y con ello el pago de los derechos que corresponden a la explotación de las tres polémicas patentes.

Fallida táctica

En opinión de algunos especialistas consultados, la estrategia legal emprendida por los denunciantes no fue acertada, pues descartó la posibilidad de acudir directamente al SAPI para solicitar la nulidad de los cuestionados registros.

En efecto, Rafael Badell Madrid, Alvaro Badell Madrid y David Quiroz Rendón, miembros del primer equipo de abogados que asumió el caso en representación de las fabricantes nacionales de pañales, introdujeron a mediados del mes de mayo de 2001, un recurso de nulidad con amparo constitucional ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). La razón de la queja enarbolada en aquel entonces, fue la violación de libertades económicas garantizadas en la Constitución Nacional.

Aunque el magistrado, Levis Ignacio Zerpa, presidente de la Sala Político Administrativa del TSJ, concedió tal prerrogativa, los esfuerzos realizados por Fanapalde, Corpañal, Sanifarma y Absorven, resultaron vanos, pues a finales de julio del mismo año, el SAPI, decidió devolverle a Procter & Gable el derecho de explotar las tres patentes, tal como lo venía haciendo desde hace siete años.

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