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Masisa responsabilidad

La mayor empresa maderera privada en el país aplica los más estrictos estándares internacionales a sus procesos productivos. Ha desarrollado un conjunto de actividades con las comunidades asociadas directa o indirectamente con la madera, que refuerzan su sello como una marca verde, efectivamente comprometida con el ambiente

Madera fina. Dícese de aquella de la que está hecho el venezolano. Y la que Masisa se ufana de producir en una basta porción -100 mil hectáreas- de bosques de pino cultivado en Uverito, estado Anzoátegui. De esta enorme plantación -una quinta parte del total del bosque- obtienen 650 mil metros cúbicos de madera en rolas por ano. Trabajar con recursos extraídos de la naturaleza es una responsabilidad de alto calibre, que no puede ser abordada a la ligera. A sabiendas de que tiene los ojos de gobiernos, comunidades y organizaciones defensoras del ambiente encima, esta maderera de alcance mundial aplica rigurosos estándares, tanto en su operación global, como en la local.

Este grupo fue fundado en Chile en 1956 y es parte de una corporación mayor, cuyo socio principal es el reconocido filántropo suizo Stephen Smithhainer. La mayor inversión de Masisa fuera de Chile está en Venezuela. Enrique Carrera, supervisor de responsabilidad social, explica que "Masisa busca ser reconocido como un agregado empresarial líder, conformado por empresas que crean valor económico, operando dentro de un marco de ética, ecoeficiencia y responsabilidad social, con la vista puesta en hacer una contribución para elevar la calidad de vida de la gente".

Este ingeniero forestal que ha hecho carrera en la companía chilena desde que se estableció en Venezuela en 1997, asegura que su empresa está seriamente en el negocio de buscar valor en la producción y comercialización de productos de madera por medio de la innovación, el servicio y la eficiencia de sus acciones. Sus metas están enfocadas en una cultura corporativa que busca metas de triple resultado: económico, social y ambiental.

La filial venezolana de esta relevante maderera posee -en el ámbito de la RSE- seis líneas de acción muy específicas, a saber: fortalecer las capacidades en comunidades vecinas, fortalecer institucionalmente a municipios y consejos comunales, implementar proyectos ambientales, promocionar el voluntariado, fomentar la mano de obra y compras locales, y, finalmente, comunicar a públicos interesados sus acciones. Veamos cada una de estas aristas, más o menos a trazos gruesos.

En la base de la pirámide

En lo tocante a fortalecer las capacidades en comunidades vecinas, Masisa despliega una acción de desarrollo en la base de la pirámide mediante el Programa de Formación y Actualización para Carpinteros, con el Centro de Adiestramiento de Carpintería Industrial en Magdaleno, estado Aragua (Cacima), lo mismo en Chaguaramas, estado Monagas (Cacicha), así como en Palital, estado Anzoátegui (Cacipa).

Por otra parte, en esta área figuran el Taller de Inducción Artesanal para Preescolares (realización de piezas lúdicas); el Taller de Educación Laboral en Carpintería para Discapacitados Oscar Murga, en Ciudad Bolívar, Estado Bolívar, así como el Programa Agua Segura, el Centro de Servicios Industriales en Macapaima y las labores de Acompanamiento a la etnia Karina del Municipio Independencia.

La segunda faceta de la RSE de Masisa consiste en fortalecer a municipios y consejos comunales. Para ello despliegan lo que llaman planes de desarrollo municipales, concretamente el Plan de Desarrollo Municipio Independencia, Estado Anzoátegui, y, además, los planes de desarrollo comunales, como el Plan de Desarrollo Comunal, etnia Karina Macapaima, al sur de Anzoátegui.

Con el ambiente

Los procesos de Masisa se cinen a los estándares de gestión ambiental de la ISO 14000, y están inscritos dentro de la iniciativa mundial que les fija como meta reducir sus emisiones de carbono en 6% para el ano 2010. Para ello han logrado reducir 50% del consumo de energía en el manejo de la biomasa. Está claro que una de las metas fundamentales de una empresa que trata con recursos naturales es la puesta en práctica de proyectos ambientales, que Masisa recoge en las siguientes acciones específicas: Proyecto para manejo integral de desechos domésticos, Programa de reforestación de cuencas y la Promoción e instalación de mesas ambientales.

La maderera aúna a todo lo anterior el propósito de promocionar el voluntariado, mediante el apoyo académico a las escuelas técnicas ambientales con personal forestal, jornadas de salud en comunidades y promoción de Charlas de salud, higiene y seguridad, y, por último, el mejoramiento en la dotación, infraestructura y condiciones educativas en escuelas.

Finalmente, además de fomentar la mano de obra y compras locales, se encuentra lo que ellos clasifican como comunicación vs. consulta. Esto es, desarrollar y mantener una estrategia comunicacional, que incluye jornadas de difusión del programa de responsabilidad social y ambiental a grupos de trabajo y un programa de visitas guiadas a las áreas operacionales, aparte de las labores de promoción, intercambio y participación.

El caso Karina

Una de las labores más interesantes de Masisa es en la comunidad Karina asentada en Macapaima (Municipio Independencia, Anzoátegui), con el inicio de un proceso de capacitación y formación para la elaboración del Plan de Desarrollo Comunal de esta población.

Enrique Carrera explicó que el Plan de Desarrollo Comunal es un instrumento de gestión que consta de varias etapas, entre ellas un diagnóstico comunitario muy sencillo de aplicar, que a través de un sistema de criterios múltiples prioriza las necesidades que luego se convertirán en alternativas de solución, bajo el desarrollo de la herramienta de marco lógico. "Lo importante es que la comunidad empieza a definir responsables y actores para cada proyecto, lo que le permitirá orientar sus decisiones, ayudando a que este plan no quede en un simple documento, sino que se convierta en un banco de proyectos por ser llevado a cabo", agregó el vocero. Con iniciativas como ésta, Masisa busca consolidar una plataforma planificada para articular acciones y elaborar proyectos, optimizando el tiempo y los recursos. La maderera, en convenio con la empresa KT Consultores, ha venido desarrollando este proceso educativo, atendiendo aspectos teóricos y prácticos, a través de talleres y jornadas con facilitadores especializados.

"Creemos que Macapaima puede constituirse en una comunidad modelo que demuestre cómo la implementación de herramientas metodológicas y el uso adecuado de instrumentos legales, contribuyen al mejoramiento de la calidad de vida y permiten el acceso a recursos para la ejecución de nuevos proyectos", comenta Carrera.

En la actualidad, tanto los consejos comunales como la asociación civil Karina están integrando esfuerzos para formular su Plan de Desarrollo Comunal, en concordancia con lo establecido en el Plan de Desarrollo Local del Municipio Independencia y el Plan Rector de la Nación. Durante esta primera etapa se enlistaron al menos 14 problemas que presenta la comunidad Karina.

Masisa aspira a que en 2008 esta experiencia se repita en otras localidades como Palital y Chaguaramas, a través de alianzas estratégicas que permitan seguir innovando en la formación de planificadores comunales.

Juegos ecológicos

El Chucuto, pueblo olvidado al sur del estado Anzoátegui. Es una zona humilde y caliente. Conducidos por el personal de Masisa, llegamos a una pequena escuela rural bendecida por la sombra de un tamarindo. Unos 30 ninos y ninas de 4 a 6 anos, nos esperan allí sentados, ansiosos de empezar la actividad divertida y provechosa que le han prometido. Un par de muchachos, enérgicos animadores del campamento Iguanas, inician una serie de juegos para romper el hielo. Cantan, saltan, hacen adivinanzas, escuchan cuentos y aprenden sobre los hábitos de los animalitos que -allí, a orillas del Orinoco- no son para ellos sólo referencias de los libros o videos de Animal Planet, sino parte de la cotidianidad. "?Qué hacen ninos y ninas cuando ven una lapa?" "!Mi papá las caza!", responde uno entusiasta para sorpresa de todos. Allí empieza la tarea educativa, ensenar a cuidar la fauna, convertir a los pequenos en "guardianes ecológicos" necesariamente pasa por hacerles ver cosas que ni sus padres saben, como el significado de "animales en peligro de extinción".

La tarea de formación de valores, buenas conductas y conciencia sobre la conservación del medio ambiente continúa con el trabajo de los artesanos de la cooperativa Terepakupay Meru. La cooperativa es hoy una de las principales fabricantes de juguetes artesanales del país. Moi encontró una oportunidad para abastecerse de manera segura con materia prima para su taller en los desechos del proceso industrial de Masisa: "Claro, que no todo es gratis, acá hay un arduo proceso de selección de madera y luego el flete desde la planta hasta nuestro taller es alto, pero el hecho de aprovechar partes de árboles que de otro modo se perderían es una satisfacción, y el pino caribe nos da un sello distintivo". La maderera y los artesanos encontraron otro punto en común en el interés en invertir en la educación de los ninos y ninas de las zonas cercanas al bosque y a la planta.

La actividad se llama Taller de Inducción Artesanal Juegos Lúdicos. En la sesión, ninas y ninos asistidos por la artesana Moi Rondón, participan en la fabricación de juguetes de madera pino caribe. Cada juguete es una representación de una especie de la fauna silvestre local: dantas, chachicamos, liebres, osos hormigueros, iguanas. Cada animalito de madera es cortado en tres o cuatro piezas que forman un sencillo rompecabezas. Los pequenos lijan y tinen cada una de las piezas de colores, las ensamblan y se llevan su creación a su casa.

Pero la jornada no termina allí. Empleados de la empresa forestal entran en escena cargados con retonos de pino y enlistan a los pequenos en la labor de plantarlos alrededor de su escuela. Luego cada nino y nina será responsable de regarlos a diario y velar por su crecimiento.

Buena honda

Bajo el lema "Masisa y Honda juntos por una energía limpia", ambas empresas suscribieron un convenio que busca contribuir con la disminución de los índices contaminantes que promueven el calentamiento global. A través de este convenio Masisa Corporativo adquirió cinco autos Honda, modelo Civic Híbrido elegido en 2007 como el auto "más verde" en el Salón de Nueva York y el "más ecológico" por la lista Ambiental Automovilística Verkehrsclub (VCD), el cual combina un motor de gasolina y otro eléctrico, logrando el máximo de eficiencia y rendimiento de combustible.


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