25 destacadas
Siembra capital
En cuatro décadas, y al cierre de 2007, Banco de Venezuela Grupo Santander plantó -con su programa estrella de RSE, Juntos sembramos un mejor país- un total de 250 mil árboles, es decir, el equivalente a 226 hectáreas de áreas verdes, aproximadamente. El ano pasado la inversión social del ente alcanzó la cifra de Bs.F 45 millones
Bióxido de carbono (Co2). Tan sencillo. El calentamiento global se produce cuando aumenta la concentración atmosférica de ciertos gases, entre ellos el bióxido de carbono. Los incendios forestales y la deforestación -unto con el uso de carbón, petróleo y gas-, son una de las principales causas del aumento de este gas en la atmósfera. He ahí el porqué de la militancia -hoy tan singularmente activa- de algunas ONG a favor del tema verde.
El ser humano está acabando con su propio espacio vital. Eso es seguro. Y aunque parezca mentira, la siembra más modesta, esa que apenas aporta unos pocos árboles, tiene -al final del día- parte y arte en el alcance de una posible solución. El Banco de Venezuela Grupo Santander siembra un promedio de 10 mil árboles por ano, y ha tocado 80 por ciento del territorio nacional, hasta ahora, con su proyecto de responsabilidad social Juntos sembramos un mejor país.
Para desplegar su gestión en el área de responsabilidad social empresarial (RSE) el Banco de Venezuela Grupo Santander cuenta con tres brazos ejecutores: la Fundación Banco de Venezuela, que se utiliza -en términos generales- para programas externos; el voluntariado, y finalmente, el área de responsabilidad social interna.
Evelyn Rodríguez, directora de la Fundación Banco de Venezuela y vicepresidenta de la División Marca Corporativa, explica: "La labor social (del ente) empieza desde que se crea el banco; la fundación ya tiene más de 70 anos y ha ido evolucionando en función de cómo ha ido evolucionando este concepto (el de RSE) en el mundo entero. Ahora estamos buscando programas que tengan el enfoque de nosotros, para darle apoyo en una cogestión, de manera que después vayan a la autogestión. Ese es el enfoque que tiene ahora la fundación en todos sus programas".
La gerente puntualiza -sin ambages- que el Banco de Venezuela tiene "una inversión en responsabilidad social -interna y externa- que suma 45 millones de bolívares fuertes, al cierre de 2007". Esto representa 6,4 por ciento de la utilidad neta para ese mismo ejercicio. "Estamos impactando (la realidad del país, en el tema ecológico). Sin embargo, obviamente hay muchísimo espacio para cualquier otra organización que quiera entrar en (el tema de) ambiente. Aquí hay cuencas que sembrar, zonas inmensas que se han quemado, los presupuestos son finitos", analiza la ejecutiva.
Pero, ?qué programa tiene en conjunto el Banco de Venezuela? Primero que nada, hay que decir que su gestión en el ámbito de la RSE tiene como eje central la educación. El ente concibe su actuación en RSE como una optimización del entorno a futuro, digamos, que atraviesa de manera transversal a la corporación, desde los accionistas hasta las comunidades, pasando por empleados y proveedores, a través -esencialmente- de la formación.
Lo anterior está asentado en cinco pilares fundamentales: los programas orientados hacia ninos y ninas en situación de riesgo; el tema educativo en sí, que pone el acento en el sector universitario. Con el programa Universidades el banco crea productos y servicios que se adaptan a la necesidad del colectivo universitario, así como el portal web Universia, un canal de información "potente en el mundo, que está en 11 países, y que ya tiene 10 millones de estudiantes conectados a través de esta red". Luego está el área ambiental, "un programa que nace dentro de la Fundación Banco de Venezuela, hace más de 70 anos, con varias aristas, siempre bajo el paraguas educativo"; el área cultural, con una importante colección de artistas plásticos venezolanos y latinoamericanos, más una serie de publicaciones, y Bancrecer, una iniciativa de la Fundación Banco de Venezuela, la cual nace como un banco de desarrollo independiente.
Concretamente, los planes son nueve: Juntos sembramos un mejor país, Palmas por la vida, Juntos salvamos el bosque, La Aventura del papel, Programa Universidades, Universia, Sembrando Sonrisitas, Padrino Corporativo y la campana del cajero a la escuela, en alianza con Unicef.
Tronco de inversión
Pero pongamos la lupa sobre el proyecto bandera en RSE del Banco de Venezuela: Juntos sembramos un mejor país. "Banco de Venezuela siempre se ha enfocado en la importancia que tiene el medio ambiente dentro del desarrollo integral del ser humano", pone la primera semilla Evelyn Rodríguez.
Juntos sembramos un mejor país, según una medición encargada por el ente, es el programa que goza de mayor recall entre la población. "Es uno de los programas que mayor inversión tiene, y dentro del área ambiental es el de mayor inversión y mayor impacto", dimensiona la gerente.
A decir de la ejecutiva, es precisamente en este programa donde mejor se pone en evidencia cómo la gestión de RSE del Banco de Venezuela transversaliza a todos los stakeholders, al menos los que la institución contempla: accionistas, empleados, proveedores y comunidades.
Banco de Venezuela ha desplegado este programa durante 37 anos, en el convencimiento de que "la protección y la siembra de nuevos árboles, así como la promoción de la educación ambiental, contribuyen a generar la sostenibilidad del ecosistema mediante la protección de los nichos naturales, de la biodiversidad, de los suelos y de la conservación del agua, además de resguardar los nacimientos y cauces de los ríos y la inestimable contribución al secuestro de carbono para reducir el efecto invernadero, uno de los mayores retos del siglo", según se lee en un documento remitido por la Vicepresidencia de Comunicaciones Corporativas de la entidad.
La meta es recuperar los espacios urbanos o naturales necesarios para la recreación, el ejercicio y la convivencia familiar, "que, a fin de cuentas, es una forma de mejorar la calidad de vida presente y futura de los venezolanos".
Una temática por ano
En palabras de Evelyn Rodríguez, se trata de atacar zonas verdes a ser recuperadas, o espacios con alguna debilidad ecológica. Todos los anos se hace algún tipo de siembra en el cerro El ávila. "Tenemos geólogos de la Universidad Central de Venezuela que nos asesoran en el tipo de tierra que debemos escoger", entre otros aspectos. "Venezuela, como cualquier país en el mundo en el cual se están desarrollando ciudades, si no va acompanado con un desarrollo de arborizaciones y de recuperación de zonas que han sido devastadas por la mano del ser humano, va a llegar a romper el ecosistema", dando así cuenta la ejecutiva del porqué de la escogencia de la siembra de árboles como programa bandera de RSE.
Comenta que a menudo se acercan al banco entidades gubernamentales u ONG, en el entendido de que aquél se ocupa de cumplir con este tipo de misión. Cada ano se traza un tema o una visión estratégica. "El ano antepasado (2006), el tema fue universidades, públicas y privadas. Reestablecer zonas verdes dentro de las universidades", precisa la vicepresidenta.
"El ano pasado trabajamos muchísimo de la mano de gobernaciones y alcaldías. Qué hicimos en 2007: teníamos una serie de solicitudes de entes gubernamentales, entonces se hicieron los estudios de zonas, qué era lo que requería cada uno de los estados, se eligieron en conjunto con las autoridades gubernamentales las zonas que ellos querían y fueron los estados Táchira, Anzoátegui, Monagas, Mérida, Carabobo, Bolívar, Barinas, Portuguesa y el gran cierre de Caracas", reitera Rodríguez.
En 2007, el Grupo Santander cumplió 150 anos de existencia, y se celebraron 10 anos desde que compró Banco de Venezuela. Por eso, la meta fue sembrar 10 mil árboles y contar con la participación de 150 escuelas.
Las siembras se hacen echando mano de un cuantioso voluntariado, entre cuyos integrantes hay un porcentaje interesante de estudiantes universitarios. "Hemos sembrado con ninos con discapacidad, con ninos que tienen Síndrome de Down", complementa. Por lo general, "arrancamos en mayo y terminamos de sembrar en agosto", quizá octubre o incluso noviembre, dependiendo de cuánto dure la temporada de lluvias.
Más ambiente
Pero en el área ambiental, Banco de Venezuela también desarrolla otros programas, como, por ejemplo, Juntos salvamos el bosque. "Es el programa que se crea dentro de la organización, y la idea es el reciclaje, reducción en el uso y reuso de papel", explica Rodríguez.
Ese papel, que es reciclado, economizado o reutilizado, se calcula en toneladas, "pero a la misma vez lo calculas en número de árboles salvados; en la medida que ahorres en papel, es un árbol menos que estás talando". Se recoge el papel por cada piso de la sede y se vende a una companía. El dinero recaudado se utiliza en un fondo de emergencias médicas especiales de los hijos de los trabajadores.
Asimismo, dentro de la institución el tema verde contempla el programa Palmas por la vida. En Caracas proliferó un gusano que devora las palmas -las del Jardín Botánico, por ejemplo- y cuya acción antes era compensada por los tordos estas aves negras tan comunes en la ciudad se alimentan del gusano voraz. Sin embargo, el equilibrio se rompió con las fumigaciones de DDT que fueron letales para los tordos.
El programa se despliega únicamente en la zona metropolitana y consiste en fumigar para eliminar al gusano, y financiar un estudio para restaurar la cadena ecológica, mediante la creación de un depredador natural.También figura un programa llamado La Aventura del Papel, en un convenio con el diario El Tiempo, de Puerto La Cruz. Llevan tres anos y hay otras empresas involucradas. "Nosotros los apoyamos en una iniciativa de recolección de papel para reciclaje, donde participan 15 escuelas públicas y 20 mil ninos. Todos los ninos y ninas llevan a su colegio papel de reciclaje", y luego el mismo se vende a una empresa interesada.
Resalta al apoyo a la organización ambientalista Provita. "Ellos tienen un programa de investigación de especies amenazadas. Nosotros firmamos con ellos un convenio para darle una beca universitaria a varios investigadores.
Las cuentas del cuento
En cuatro décadas -y hasta el cierre de 2007- Banco de Venezuela ha sembrado 250.000 árboles, lo cual representa 226 hectáreas de áreas verdes, aproximadamente. Durante 2007 Juntos sembramos un mejor país contó con la participación de 2.000 empleados voluntarios del Banco de Venezuela Grupo Santander, 3.000 voluntarios de la comunidad, 20 universidades, 150 escuelas y 1.200 ninos y ninas, más una serie de entes de diversa naturaleza.
En cuanto al programa Juntos salvamos el bosque, hay que decir que se han recuperado y reciclado 57.837 kg de papel, 2.718 kg de papel periódico, y 1.010 kg de cartón, lo cual se traduce en 1.029 árboles que se han dejado de talar, 0,94 hectáreas de áreas verdes protegidas (el equivalente a 1,6 campos de fútbol y 25.591 resmas de papel tamano carta).
La entidad ha ahorrado Bs.F 7.135.364 para la naturaleza en agua y energía, 26.643.980 litros de agua, y 448.103 kw/h de energía, es decir, 12,1 piscinas olímpicas y 53,3 anos de consumo de energía para una familia de cuatro personas. Han dejado de emitir 1.393 kg de Co2 al ano, lo cual -en términos tan pragmáticos como humanos- representa 21 días de oxígeno en botella para un adulto.
Tener un hijo, escribir un libro, sembrar un árbol
Yazenia Frontado sazona de cuando en cuando su declaración con una simpática risa nerviosa. Es asistente técnica del Proyecto ávila, perteneciente a Vitalis -una ONG que se encarga de sembrar conductas razonables hacia el medio ambiente- y que también coordina las reforestaciones.
Da cuenta de sus dos anos de participación en el programa Juntos sembramos un mejor país: "Cuando el Banco de Venezuela contacta a Vitalis, hacemos un inventario de cuántos árboles tenemos en el vivero, que tengan los metros de altura indicados y que sean aptos para plantar donde se va a hacer la reforestación". El Proyecto ávila cuenta con un vivero en el cual se atesoran todas las especies que abriga el cerro ávila.
Cuando se va a hacer la siembra, "se llega muy temprano al sitio, ya los árboles están allí, y los huecos están abiertos. Tienes un tutor (especie de vara de madera, puede ser de bambú, que mantiene recto el nuevo árbol) y cada persona siembra cerca de veinte árboles por día, incluso pueden ser más".
Abordada acerca del retorno emocional que deja una de estas jornadas, la entrevistada responde con una mezcla de cálida sencillez y sabiduría popular: "Satisfacción, porque una de las cosas que hay que hacer en la vida es sembrar un árbol", dice, en alusión a la sentencia que recomienda -antes de morir- "tener un hijo, escribir un libro y sembrar un árbol".
Alejandro Ramírez Morón
Edición Actual
Suscripción Producto Express
El canal rápido a la información de negocios en Venezuela.
Suscríbase ya haciendo click aquí










