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Tenemos Patria, slogan binacional

Desde hace mucho el gobierno argentino hace espejo con la actual Venezuela. Quiere que la gestión del famoso modeloque pregona Cristina Fernández, se parezca lo más posible a la revolución bolivariana. Y practica con tanto entusiasmo que llegó al colmo: le copió el slogan. La publicidad oficial de Argentina remata ahora con “Tenemos Patria”, consigna cuya denominación de origen controlada (por Cuba) es chavista. 

Fue un giro violento, porque “Tenemos Patria” reemplazó otros dos potentes lemas muy abarcativos: “Argentina, un país con buena gente” y “Argentina nos incluye” ¿Qué provocó el cambio?  La radicalización populista por la derrota legal frente a los holdouts, que el gobierno llama “fondos buitre” y que generó otro grito de guerra: “Patria o buitres”.

Así, el venezolano “Tenemos Patria” es hoy también de Argentina. Un hallazgo en propaganda política: nunca un mismo sloganhabía sido usado por dos naciones. Y menos al unísono.

Lo más cercano fue la adaptación por Venezuela del histórico “Patria o Muerte” de la revolución cubana –de allí lo de la denominación de origen– mutado en el “Patria, Socialismo o Muerte” a la postre nefasto por razones conocidas, que quedó borrado incluso en los cuarteles, donde tenía su espacio vital. Su reemplazante, “Viviremos y Venceremos”, no logra igual trascendencia, quizá porque recuerda al original, que debe ser olvidado. Tremenda paradoja.

Volviendo a “Tenemos Patria”, es obvio que también está muy ligado al “Patria o Muerte” cubano, aunque evita la necrología, lo que no libera al mensaje de su concepto implícito: la idea de que hay dos patrias opuestas, en disputa, dentro de un mismo territorio.  Es así porque en el contexto de ambos países, “Tenemos Patria” no resalta la identidad cultural o étnica, sino que roza, peligrosamente, los límites del chauvinismo y el nacionalismo mal entendido.

“Tenemos Patria” en boca de ese poder político significa –o se entiende– como “la Patria nuestra, la que nosotros estamos construyendo”. Lo que no significa la Patria de todos, sino la de un grupo. Los demás no cuentan. Más bien sobran. Se los insulta como culpables de todo y el enemigo a destruir porque encarna el golpismo, la especulación, el neoliberalismo salvaje, la burguesía, el imperio, la derecha. El capitalismo al fin, que no en vano califican siempre de apátrida… salvo que se trate –claro está– del capitalismo de amigos:un invento kirchnerista que en Venezuela asoma en los llamados boliburgueses. Ellos también corean  “Tenemos Patria”, aunque sin altisonancias. 

Los gobiernos, en cambio, lo hacen a los cuatro vientos. Esgrimen el sloganhasta para desafiar el visible fracaso de sus políticas públicas. Venezuela y Argentina dicen “Tenemos Patria” pero devalúan muy fuerte (100 bolívares, el billete de más alta denominación, vale menos que un dólar) y su práctica predilecta es destruir valor, arremeter contra el capital privado y espantar inversiones. Son los únicos países con alta inflación (Venezuela va directo a la hiper) que retroceden en una región donde todos crecen y hasta Perú, Bolivia y Ecuador –socialistas bolivarianos– exhiben notables logros.

 Pretenden, además, tener un mismo enemigo, el imperio norteamericano –lo que a su inspirador, Fidel Castro, le dio siempre excelente resultado– y los mismos amigos: el imperio chino, la Rusia de Putin, Siria, Libia y hasta Irán, con el cual  Argentina lima ahora los enconos que el propio kirchnerismo levantó, al investigar los dos terribles atentados de los 90 en Buenos Aires y hallar culpables a diplomáticos persas.

Las pocas pero notables diferencias –en Argentina no abunda la escasez de casi todo, como en Venezuela; las divisas vienen de la empresa privada y aun funcionan las instituciones– no ocultan otras similitudes: el aumento del crimen, el feroz avance narco, los negociados de la corrupción donde comparten hitos memorables; y gestos mutuos de sincera complicidad política, donde ninguno esconde su ambición de poder perpetuo ¿Extraña entonces que hayan decidido enarbolar el mismo slogan, auto aplicándose la pregonada hegemonía comunicacional? Para nada. Era casi obligatorio. 

Raúl Lotitto


PUBLICADO: 12 de noviembre de 2014