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La cerveza artesanal como negocio

@perlaccs

La crisis en la que estamos inmersos ha dado para todo. Pero centrados en lo positivo, PRODUCTO dio con los emprendedores de Cervezarte quienes con mucho esfuerzo, pasión y planificación se han convertido alquimistas del lúpulo con reconocimientos internacionales. Militantes de la cultura cervecera no solo la venden, sino que dictan talleres sobre su elaboración y hasta el primer Beertruck han creado. ¿Locos o visionarios? Léalo todo y decida usted mismo.

La diosa Ceres* seguramente se sentiría muy satisfecha por el gusto que tienen los venezolanos por la cerveza y el entusiasmo que han desarrollado por hacerla. Y más que nada estaría feliz porque la elaboración de la bebida nombrada en su honor ha unido a familias como pasó en el caso de la empresa Artesanales Cervezarte.

Tal vez rindiendo culto -sin saberlo, claro- a la diosa romana de la fertilidad y los cereales, Iliana Chávez de Jiménez, directora de Cervezarte, toma la batuta y cuenta a PRODUCTO los pormenores de un emprendimiento que comenzó por el gusto por la cerveza. “A mi esposo (Alexander Jiménez) y a mí nos gusta y cuando viajábamos tratábamos de probar estilos diferentes. Él, en particular, empezó a investigar, y finalmente nos decidimos a hacer un curso para adentrarnos de lleno en el tema. Así fue como el hobby se convirtió en nuestro estilo de vida, nuestro proyecto familiar y personal”. 

Con la cerveza en la venas

Este barco de burbujas y sabores lo abordaron también Gabriel Albahaca y Gustavo Jiménez, quienes junto a sus capitanes Iliana y Alexander, decidieron convertirse en los maestros cerveceros de su propio producto: Cerveza Norte del Sur.  A este respecto comenta la directora de Cervezarte que detrás de este sueño ha habido mucho de planificación, organización y formación. Y lo que comenzó como un proyecto de hacer cerveza artesanal se terminó convirtiendo en un conglomerado cervecero que asesora, milita, enseña y hace. “Así que nuestro emprendimiento  no solo se pasea por la degustación y el disfrute de una buena cerveza, sino que invita a la gente a que conozca y se adentre en el proceso de su fabricación”.

Tras aproximadamente 7 años de trabajo continuo, mucho esfuerzo e inversión Cervezarte tiene en la actualidad varias líneas de acción: la cerveza Norte del Sur (y sus más 26 subproductos); el evento Beervana y  la más nueva es la Rolling Hops Kombi, el primer Beertruck del país.

A todo lo anterior se le suman, los talleres y las asesorías. Sacando cuentas así, por encima, Iliana Chávez de Jiménez dice que los 50 talleres que han dictado, han salido unas 30 marcas de cervezas, algunas de las cuales han salido del mercado, mientras que otras han logrado mantenerse. “El tema de los costos hace cuesta arriba este oficio”, asegura.

Pero la cuenta no para allí. Por si fuera poco Cervezarte presta asesoría para montar microcervecerías, y ya en su haber tienen una en pleno funcionamiento y dos próximas a abrir.

Pero más allá de los frutos cosechados por su militancia por la cerveza, sus procesos y disfrute, Cervezarte ha gozado del reconocimiento a su trabajo. “En 2015 mandamos por primera vez una de nuestras cervezas a la competencia de Cervezas de América, en Chile. Allí ganamos con una medalla de bronce con una Stout llamada Terminator. Posteriormente, en 2017, ganamos 2 medallas de plata en la Commonwealth CUP que se celebra en Lexintghon, Kentucky con una estilo Hefeweizen (Satisfation) y una IPA (Message in the bottle)”.

Cerveza de diseño

Un punto interesante sobre Cervezarte es que no tienen celo con sus recetas. “Nuestras recetas no son secretas, evidentemente cada cerveza se diseña según lo que se quiere conseguir con ella. En nuestros talleres de hecho las damos, y evidentemente cada quien le pone su personalidad, su estilo”. 

Los grados alcohólicos, la drinkability, y el estilo son –según explica la directora de Cervezarte- algunas de las variables que hacen única una cerveza, y todo sin contar que para copiar una fórmula se debe contar con los mismos equipos. En pocas palabras el proceso de elaboración de esta bebida es tan altamente sofisticado que sus hacedores son una suerte de alquimistas modernos.

Apostando al hedonismo venezolano

“A los venezolanos les encanta la cerveza de refrescancia, nosotros hacemos cervezas de deleite, tipo Ale”, explica la directora de Cervezarte. Sin embargo, si algo tiene este gentilicio es la curiosidad por lo potencialmente placentero, por lo cual a esta empresa le va venido como anillo al dedo. “Nos encanta innovar, experimentar, de hecho hemos creado experiencias de cervezas y postres que son geniales y que rompen con escepticismo y los dogmas que hay al respecto. Y con ello hemos impulsamos con éxito a la gente a que disfrute de esta bebida de una manera diferente”.

La más reciente adición al engranaje de Cervezarte es el Rolling Hops, es el cual se convirtió en el primer Beertruck de Venezuela. “Nosotros acondicionamos la combi con 6 picos y servimos estilos distintos cada vez que estamos en algún evento. Esto ha sido bien satisfactorio, pues una forma innovadora y llamativa de crear cultura cervecera. Generalmente 3 de los picos son para nuestras cervezas, y los otros 3 para cervezas que quieran darse a conocer.  En los eventos les explicamos a la gente lo que van a tomar, qué estilo es, por qué se llama así y cómo fue elaborado. Así además le damos un espaldarazo a quienes empiezan en este mundo”.

Pero la empresa sigue en crecimiento, y por ello han invertido en nueva maquinaria que les permitirá ampliar su producción y llegar a más gente. “Actualmente nuestra capacidad es muy pequeña. A penas 150 litros cada vez que cocinamos, lo que quiere decir que hacemos en promedio 650 litros al mes. Por eso estamos haciendo ciertos cambios para crecer. Estamos invirtiendo en equipos nuevos para llegar a más y más gente. Obviamente estos cambios no significan que vayamos a poder convertirnos en otra cosa. Seguiremos siendo una cervecería artesanal, un poco más grande”. Si se toma en cuenta que cada botella tiene 620 ml, se hace evidente que es una producción mínima la que hacen, lo que la convierte además es una cerveza exclusiva. 

Aunque cada día hay más emprendedores que ponen a la cerveza como bandera de sus emprendimientos, lo cierto es que el mercado de la cerveza artesanal en Venezuela y la región, es bastante pequeño. A este respecto, explica Iliana Chávez de Jiménez que tendría que haber unas 40 cervecerías del tamaño y la producción de Tovar y Destilo (las más grandes en este nicho), para alcanzar a llegar al 1% del mercado.

A lo anterior se le suma el delicado  tema del costo. Una botella de 620 ml puede costar 1 millón 500 bolívares, algo que evidentemente la convierten en una bebida elitista, pero si se toman en cuenta que en el exterior una botella igual puede costar entre 3 y 5 dólares, el tema del costo se convierte en simplemente algo relativo. En esto influye que los insumos necesarios para la realización de las cervezas, sean importados. “Todo la materia prima es importada. Lo que conseguimos aquí son las botellas, que nos las provee Venvidrios (los únicos que hacen botellas en el país).”

Al no tener dólares preferenciales la importación de la materia prima necesaria se hace más complicada. No obstante, el entusiasmo puede más. “Por fortuna hemos logrado hacer alianzas que nos permiten traer lo que necesitamos. Y es que creemos que este es un mercado para seguir creciendo, hay espacio para mucha gente y por eso parte de nuestro proyecto es impulsar a otros a unirse a construir juntos una real cultura cervecera. Porque a pesar del momento país en el que nos encontramos, creemos que hay arriesgar y aguantar para crecer”.

(*)Ceres. En la mitología romana es la diosa de la fecundidad, la fertilidad, la agricultura y las cosechas. A Ceres se le debe la palabra “cereal” y según algunas fuentes también la palabra “cerveza”. De hecho, el término cerveza proviene del latín “cerevisia”, que significa “la fuerza de Ceres”.


PUBLICADO: 23 de abril de 2018