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¿Consumidor o usuario? #opinión

El consumidor es todo aquel que concreta la compra de algo. El verbo consumir está asociado al uso de bienes y servicios para cubrir una necesidad o también al hecho de comer, ingerir o gastar en un alimento o servicio.

El concepto de consumidor es muy común en el campo de la economía y la sociología para nombrar a la persona que demanda productos o servicios que ofrece otra persona o una empresa; por tanto, el consumidor es realmente un actor económico que necesita cubrir necesidades, creadas o no, en el mercado.

Desde la psicología conductual podríamos decir que el consumidor gasta para cubrir necesidades reales o creadas, a fin de lograr una recompensa, es decir la obtención del placer como sentimiento positivo al acoplar la necesidad con el producto comprado o servicio contratado.

Usualmente, el consumidor no compra de una manera racional y tiene la tendencia a comprar más de lo que necesita, lo cual, en los actuales momentos, es peor por nuestra sensación de precariedad y desabastecimiento de los productos que necesitamos y las marcas que deseamos; éstos simplemente ya no están disponibles.  Ahora bien ¿somos consumidores o somos consumistas? Realmente no es una pregunta fácil de responder en un mercado tan complicado como el venezolano, sobre todo porque la línea que separa a ambos términos es muy difusa. Tenemos derecho a expresar y a tener nuestras preferencias, ¿no? ¿Qué hay de la disonancia de quienes critican el consumo de marcas costosas, pero luego sus atuendos y accesorios son de esas firmas que tanto critican como símbolo de estatus?

El término usuario, por su parte, refiere al uso de servicios como luz, agua, teléfono, telefonía celular, Internet, transporte, recreación o incluso educación y se atribuye a la ideología socialista, en tanto implica gastar en servicios que mejoran e incrementan nuestra calidad de vida y que son imprescindibles para la actividad productiva.

Pero estas diferencias no son tan taxativas. Por ejemplo, cuando alguien quería ser el primero en obtener un “Blackberry” ¿recuerda? No lo hacía por obtener un servicio de telefonía celular o por adquirir un equipo tecnológico en sí mismo, sino que lo compraba porque, al tener el producto, lograba la posibilidad de estar “en contacto con su red de amigos”… ¿Habrá algo más intangible que eso? La motivación era la de estar “en contacto” con otros. Incluso era un elemento de exclusión. Si no lo tenía, la gente le preguntaba: ¿Tú no tienes PIN? Con una mirada que quería decir: ¿qué estás esperando para comprarte uno?

El término consumo está económicamente ligado al capitalismo y por consiguiente trae consigo una carga ideológica que puede confundirse con “consumismo”, que significa comprar más allá de lo que necesitamos. De hecho, hay una frase muy famosa atribuida a una película llamada “El club de la pelea”: “Compramos cosas que no necesitamos, con dinero que no tenemos (o sea nos endeudamos) para impresionar a gente que no nos gusta”. Mientras continúe el desabastecimiento y compremos con ansiedad y no con racionalidad, seguiremos adquiriendo aquellos artículos que escasean, como harina, leche, pasta de dientes, etc. El término “usuario” parece proveer de una visión un poco más benevolente en su evaluación de la persona que usa un servicio.

Ahora bien como “consumidor” o como “usuario” ¿Considera usted que los administradores de bienes y/o servicios han podido generar cantidad y calidad de ellos para la población? Para pensarlo.

Nicole Vigouroux


PUBLICADO: 29 de septiembre de 2014