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Maduro cede más poder económico a China a cambio de ayuda financiera

¿Serán suficientes las medidas económicas del gobierno de Nicolás Maduro para ablandar los corazones de los mandarines chinos? Precedido por una delegación de ministros y altos funcionarios, encabezada por la vicepresidenta Delcy Rodríguez, el propio presidente fue a comprobarlo.

¿Y qué es lo que quiere Venezuela? Según Ecoanalítica, son tres cosas: un nuevo préstamo por USD 5.000 millones; la extensión del período de gracia por seis meses para los compromisos de pago pendientes; y un nuevo acuerdo de protección de inversiones para las empresas y el gobierno del gigante asiático.

Algunos economistas han señalado que una de las razones por las cuales Maduro se vio en la obligación de tomar decisiones económicas que desentrabaran en algo el mercado cambiario fue, precisamente, la presión del gobierno del todopoderoso -las comillas son inncesarias- Xi Jinping.

A pesar de la amistad y las afinidades ideológicas, las empresas chinas no quieren exponerse más allá de lo sensato al riesgo Venezuela.

Según reportes de la agencia Reuters, el período de gracia de dos años para el pago de una línea de crédito de USD 19.000 millones, que se debe servir con provisión de crudo, venció en abril pasado y, desde entonces, la administración Maduro ha pretendido una extensión, inicialmente de un año.

La deuda total de Venezuela con China asciende a aproximadamente USD 50.000 millones, lo que convierte al país asiático en el principal acreedor del país, por lo que analistas financieros consultados indicaron a PRODUCTO que el costo de cualquier acuerdo será muy elevado, en términos de incremento del poder de China sobre recursos naturales valiosos en Venezuela.

"No existe otro incentivo para que China desembolse ahora más dinero, después de que había cerrado el grifo desde hace por lo menos dos años", indica una de las fuentes financieras locales consultadas.

Xi Jiping y Vladimir Putin, presidente de Rusia, son los dos aliados internacionales más importantes que le quedan al gobierno de Nicolás Maduro, en un momento de duras presiones internacionales, tanto políticas como financieras; sin embargo, han dejado de ser generosos.

Mientras Xi y Putin tomaban vodka y compartían canapés de caviar -como lo evidencia la gráfica ampliamente difundida que se publica sobre estas líneas-, Delcy Rodríguez y el ministro de Finanzas, Simón Zerpa, intentaban convencer a los directivos del Banco de Desarrollo de China de que las expectativas económicas de Venezuela pueden cambiar, a raíz de la nueva estrategia.

Los analistas financieros consultados creen que se debió conseguir algún acuerdo, lo que justificaría el viaje de Maduro a China. Posiblemente, se suscriba un financiamiento y nuevos acuerdos de negocios para empresas del país asiático. El viaje presidencial no estaba anunciado, pero ello no significa que no estuviera previsto, ya que los movimientos del presidente no siempre son revelados con mucha anticipación.

El crédito de USD 5.000 es crítico para la administración Maduro, porque la brecha fiscal del país se estima en unos USD 15.000 millones y, según el economista Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, con el nuevo plan de "recuperación económica" solo se podrían ahorrar, en el mejor escenario, unos USD 1.000 millones.

LA AGENDA CHINA

Mientras la vicepresidenta Delcy Rodríguez habla de que los acuerdos con China van a traer "más felicidad a nuestro pueblo" y contribuirán con la construcción de un mundo "multipolar y multicéntrico", los funcionarios y empresarios -no pocas veces estas condiciones coinciden- del país asiático tienen las cuentas claras.

Hubo reunión con la gigante petrolera Corporación Nacional de Petróleo de China (CNPC), que ya tiene negocios en Venezuela, pero podría estar interesada en participar más activamente en el rescate de la producción de crudos livianos que la administración Maduro necesita desesperadamente. 

Tan desesperadamente que el Ejecutivo ha recurrido al mismo modelo de contratos de servicio con empresas transnacionales que utilizó el muy cuestionado ex presidente de Pdvsa, Luis Giusti, en los años '90. Así es la vida...

Por la vía petrolera puede venir el financiamiento por USD 5.000 millones.

También la delegación venezolana sostuvo encuentros con directivos de las empresas mineras chinas CREC 10 y Yankuang, en función de conseguir nuevos acuerdos para dinamizar la producción de oro y otros minerales, como hierro en el sur del país. 

Fuentes enteradas señalaron a PRODUCTO que el gobierno busca inversiones superiores a USD 1.000 millones en minería durante los próximos años.

Mientras esto pasaba en Pekín, en Venezuela el diputado Ángel Alvarado advertía al gobierno chino que ninguno de esos acuerdos es válido si no cuenta con la aprobación de la Asamblea Nacional.

 

 


PUBLICADO: 13 de septiembre de 2018