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Google suma 7.920 millones de dólares en sanciones de la UE en un año

La Unión Europea impuso a Google una multa histórica de 5.100 millones de dólares por presunto abuso de posición de dominio en el mercado, al forzar a los fabricantes de dispositivos inteligentes con Android a preinstalar sus herramientas de navegación y búsqueda.


Google recibió una multa histórica de 5.100 millones de dólares -4.340 millones de euros- por parte de la Unión Europea por el supuesto abuso de posición de dominio con el sistema operativo Android; sin embargo, los costos podrían ser mucho mayores si este precedente jurídico finalmente se consolida y obliga a hacer cambios en este popular desarrollo tecnológico.

La sanción penaliza a Google por presuntamente obligar a los fabricantes de dispositivos móviles, como smartphones y tabletas, a preinstalar su navegador Google Chrome o Google Search para que los usuarios puedan tener acceso a su tienda de aplicaciones Google Play, lo que en opinión de las autoridades reguladoras de la competencia en Europa configura una práctica con intención monopólica.

Junto con esta sanción, considerada histórica por su monto, pero que pudo llegar a ser de unos 12.000 millones de dólares, según las estimaciones previas, la firma acumula multas por 7.920 millones de dólares en solo un año, ya que, en junio pasado, la UE ya la había penalizado con 2.820 millones de dólares por forzar el uso de Google Shopping, mediante la instalación del navegador Chrome.

La idea de los reguladores europeos es que los usuarios no tengan límites para cargar en sus equipos otros navegadores y otras tiendas virtuales de aplicaciones. Si esta modificación se concreta, en este caso solo para dispositivos inteligentes vendidos en el viejo continente, Google podría dejar de percibir cerca de 6.000 millones anuales en ingresos, según un reporte de Sensor Tower.

Malas mañas

¿Qué hace Google para merecer la atención constante –por supuesto, no deseada- del organismo de regulador de la competencia de la Comisión Europea? Básicamente, el fallo de la UE sanciona a la tecnológica estadounidense por:

  • Obligar a los fabricantes de dispositivos con sistema operativo Android a preinstalar su navegador como preferente.
  • Obligar a preinstalar sus servicios de búsqueda, con el objetivo de que el tráfico vaya por defecto a su motor de búsqueda.
  • Pagar a grandes fabricantes, a través de contratos de exclusividad, para que instalen en sus dispositivos su buscador como servicio preferente.

El efecto concreto de estas prácticas es que más de 95% de las búsquedas en dispositivos con Android –el sistema operativo dominante en el mercado de dispositivos inteligentes- se realicen a través de Google Search, a pesar de que Android es un sistema de código abierto; es decir que desarrolladores independientes pueden crear aplicaciones propias para el sistema.

Sin embargo, en la práctica el dominio de Google impide este proceso y, además, también obstruye la instalación de otras tiendas virtuales. De hecho, la empresa filial de Alphabet Inc., tiene más de 90% del mercado de apps en dispositivos inteligentes dotados con Android.

La empresa ya anunció que recurrirá a esta última sanción para evitar verse obligada a modificar su modelo de negocio más que por el pago de la multa en sí. Los voceros de la compañía niegan la existencia de acuerdos para el uso preferente de sus herramientas y, además, insisten en que los fabricantes son libres de instalar otros programas y aplicaciones en sus versiones de Android.

¿Prejuicio antiestadounidense?

El mejor precedente para explicar la situación de Google en Europa es otra estadounidense; Microsoft.

Por años, la corporación fundada por Bill Gates enfrentó la persecución europea por impedir que su sistema operativo Windows –que a principio de este siglo llegó a tener un market share de 97%- permitiera la instalación de navegadores distintos a Internet Explorer.

Publicaciones como Business Week, ahora propiedad de Bloomberg, hablaban de cierto “prejuicio antiestadounidense” en el viejo continente, pero lo cierto es que la corporación enfrentó situaciones similares en otros mercados. Un espejo en el que los gerentes de Google deberían mirarse.

En todo caso, la Unión Europea dio 90 días de plazo a Google para modificar estas conductas y amenazó con imponerle nuevas sanciones que podrían ser equivalentes a no menos de 5% de los ingresos totales de Alphabet, su casa matriz. Con este criterio, una próxima sanción no bajaría de 7.000 millones de dólares.

ABC consultó al abogado experto en competencia Sergio Carrasco, quien dijo que la experiencia de Microsoft debe servir a Google para que piense en una manera eficiente y menos costosa de cambiar la manera en la que explota al sistema operativo Android.

La competencia

No es poca cosa lo que se juega Google en este proceso. Según el ya aludido reporte de Sensor Tower, citado en Ipadizate.es, los ingresos combinados de Google Play y App Store, al cierre del primer semestre de este año, fueron de 34.400 millones de dólares, un incremento de 9.632 millones en comparación con la primera mitad de 2017.

El tema es que App Store, la tienda de aplicaciones de Apple, duplicó los ingresos de Google en este mercado, con una tajada de 22.600 millones de dólares, lo que significa que la posición “ventajosa”, que la UE califica de monopólica, en el uso de Android resulta ser crítica para los resultados de Google, pues su competidor crece a mayor velocidad.

Sin embargo, hay que aclarar que la competencia entre estas herramientas es subsidiaria al desempeño de mercado que tengan los dispositivos inteligentes en general, pues las aplicaciones de Apple corren en su propio sistema operativo.

 


PUBLICADO: 18 de julio de 2018