Youtube

Papa Francisco denuncia la "coprofilia" y otros pecados de los medios

La Iglesia Católica no tiene, en este momento, una "buena prensa". Las denuncias sobre presuntos abusos sexuales cometidos por sacerdotes en diferentes diócesis del mundo se acumulan de manera interminable, por lo que no pocos fueron sorprendidos por el hecho de que el Papa Francisco se sometiera al escrutinio del periodista español -más precisamente catalán- Jordi Évole en su programa "Salvados".

En el peculiar espacio de entrevistas, Francisco denunció los cuatro vicios que, en su opinión destruyen al periodismo y, en general, a la comunicación: la desinformación, la calumnia, la difamación y la "coprofolia". En lenguaje litúrgico, al que no es muy dado el Pontífice argentino, el máximo prelado católico calificó estas fallas como "pecados" que ningún periodista o comunicador debería cometer.

El espacio, emitido por La Sexta -una de los canales del conglomerado Atrresmedia-, fue visto por más de 4.000.000 de espectadores y obtuvo un récord de sintonía con 21% de share en el horario de su emisión.

Francisco había pactado con Évole y sus productores -que negociaron durante meses esta conversación- hablar básicamente de asuntos europeos y muy especialmente de la migración, una de las mayores polémicas de divide al viejo continente; sin embargo, el periodista consiguió salirse del guión, con alguna incomodidad para el Papa, por lo que fueron tratados otros temas.

Francisco desató reacciones enconadas en las redes sociales. Cuando habló sobre economía, migración, e incluso sobre discriminación, el Pontífice logró reacciones muy positivas, especialmente en la comunidad de seguidores de Évole, pero cuando tuvo que hablar de los abusos y la pederastia en el seno de la Iglesia, o de la participación de las mujeres en los altos cargos y en la liturgia, el rechazo subió de manera exponencial. Es el signo de los tiempos en materia de comunicación.

Gusto por lo sucio

El Papa Francisco no se arredró para cuestionar los vicios del periodismo y habló de entonces de coprofilia, del "gusto por lo sucio, por la caca", quizás no sin intención, pues se refirió a casos en los cuales los medios tienen un marcado apetito por el escándalo, por remover los errores del pasado, por airear la basura de personas e instituciones.

El Pontífice católico hizo un discurso preciso y bien articulado, aunque predecible. Se puso elocuente en los temas cómodos, donde la Iglesia funciona, todavía, como referencia moral, como la migración, mientras que en otros guardó prudentes silencios y salió del paso con evasivas bien compuestas, como aquello de que los abusos sexuales de sacerdotes deben ser evaluados en su contexto histórico y la "cultura" de oscuridad que privaba en la institución.

Jordi Évole es un periodista referente para la izquierda española. Tiene un pasado como humorista y se ha convertido en uno de los más populares entrevistadores de la televisión española. Entre sus "logros" están sus dos entrevistas con Nicolás Maduro, muy diferentes entre sí. La segunda muy crítica, al tal punto que suftrió una de las interrupciones del ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez.

Évole ha conducido bajo el título de "Salvados" entrevistas a políticos, artistas y personajes de interés internacional. Ha presentado reportajes y debates sobre diversos temas. Uno de sus rasgos más característicos es abrir espacio a personas comunes. No es un entrevistador confrontacional. Lo suyo es más la ironía, el dardo certero y las preguntas que descolocan.

"Salvados" se anotó un hito con la entrevista al Papa Francisco. El Pontífice, sacerdote jesuita para más señas, hizo lo qiue siempre hace: un discurso muy reformista, pero con una difícil confrontación con lo posible.

 


PUBLICADO: 04 de abril de 2019