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El bolívar podría recuperar los cinco ceros que le quitaron en junio de 2019

El economista Luis Oliveros proyecta que en junio de 2019 la hiperinflación habrá acabado con la reconversión monetaria, ya que lo que compraba BsS 1 en agosto pasado costará BsS 100.000 para ese momento si la inflación mantiene un aumento promedio de 4% diario, algo que el especialista cree altamente probable.

El economista especializado en materia petrolera señala que lo más probable es que antes de que termine el primer semestre del próximo sea necesario un nuevo cono monetario. "Esta va camino a ser la reconversión más efímera en la historia del país", apunta.

Venezuela acumula 11 meses de hiperinflación con números que hablan de un proceso sumamente agresivo. De acuerdo con los cálculos de Oliveros, con todo y el aumento del salario mínimo posterior a la reconversión, el poder adquisitivo del ingreso ha caído 63% desde diciembre de 2017.

"Para mantener el poder de compra del salario, el ingreso mínimo debería ser 5.288 bolívares para cubrir la cesta básica de diciembre de 2017. Si anualizamos a octubre, el salario mínimo debería establecerse en 17.000 bolívares", apuntó Oliveros.

Para el profesor de las universidades Central de Venezuela y Metropolitana, hay dos escenarios de inflación probables para el cierre de 2018. Uno optimista que supondría un promedio de inflación de 50% mensual, el cual se situaría en 328.000%. El pesimista parte del supuesto de que los precios aumenten 200% o más en octubre, noviembre y diciembre, y se ubicaría en 5.000.000%.

"No crean que 5.000.000% de inflación anualizada es un número imposible. Para este gobierno todo es posible en materia económica, y si uno mira la calidad de las políticas económicas, tiene que concluir que a esta hiperinflación le queda mucha tela por cortar", advirtió Luis Oliveros.

Y si no, lean lo que ha pasado hasta ahora: la inflación anualizada a septiembre pasado fue de 495.000%. "Esto es como una daga contra todos los que vivimos en Venezuela. Es sinónimo de destrucción y colapso", puntualiza el economista. La inflación promedio mensual de septiembre fue 233%, lo que significa un lapso de 60 días con un crecimiento de los precios superior a 200%. El país lleva cinco meses consecutivos con inflaciones mensuales por encima de 100%.

En los primeros nueve meses de 2018, la inflación acumulada es de 340.000% y el promedio mensual para lo corrido del año es 119%. Venezuela, según Oliveros tiene la hiperinflación más agresiva jamás vista en la historia de estos fenómenos.

En contexto

La definición académica de hiperinflación del economista estadounidense Philip D. Cagan, establecida en su libro La Dinámica Monetaria de la Hiperinflación, publicado en 1956, se ha hecho consensual. Según Cagan la hiperinflación se produce cuando un país registra más de 50% de inflación mensual y concluye a partir del primer mes en el que la variación baje de 50% y se mantenga así por al menos un año.

Venezuela entró en esta definición oficialmente en noviembre de 2017, cuando se registró una inflación mensual de 59%. El país es el caso número 57 registrado en el mundo. El caso anterior más reciente fue Zimbawe hace una década, donde el fenómeno duró 18 meses. En América Latina, la manifestación más reciente fue en Perú, durante 1990, donde se estableció el récord mensual de 397%, el cual, según Oliveros, la administración de Nicolás Maduro podría batir.

La situación venezolana es particular, porque no se origina en ninguna coyuntura de grave desestabilización, sino como resultado directo de malas políticas gubernamentales -dice Oliveros. las hiperinflaciones generalmente han estado precedidas de graves crisis políticas o de guerras, pero el caso de Venezuela se produce en un entorno internacional donde la inflación ha dejado de ser un problema.

El economista da evidencia comparativa. Para que Brasil alcance una inflación acumulada de 233% -que Venezuela padeció en septiembre- necesitaría 30 años con su tasa actual. Colombia y Bolivia tendrían que esperar 33 años; Ecuador tardaría 90 años y Argentina, el otro país más inlfacionario de América Latina requeriría cinco años para acumular la inflación mensual venezolana.

"La proyección para Argentina es 27% de inflación en 2018. Nosotros daríamos gracias a Dios por tener esa inflación", apunta Oliveros.

La hiperinflación se produce por una serie de causas. Las más comunes son elevados y persistentes déficit fiscales y desórdenes monetarios; sin embargo, los factores políticos no son ajenos al problema. Según Oliveros, en gobiernos democráticas estos brotes hiperinflaciones duran menos tiempo que en regímenes autoritarios.

"La mala calidad institucional tiene un peso enorme en la hiperinflación venezolana. En mi opinión, Venezuela corre el riesgo de ser un estado fallido", apunta el economista.

A pesar de que el presidente Nicolás Maduro parece consciente de las perjuicios que causa el déficit fiscal y la emisión de dinero inorgánico, la liquidez monetaria se ha expandido en 30.000% anualizada al cierre de septiembre, y el déficit no cede. "No es extraño que haya déficit fiscal. Aquí los equilibrios macroeconómicos no importan. Si en medio de la mayor bonanza petrolera, durante los gobiernos del ex presidente Hugo Chávez, se registraban déficit de dos dígitos, no se puede esperar otra cosa", sentencia Luis Oliveros.

"Lo único positivo que se puede decir es que, después de la reconversión, el ratio efectivo/liquidez ha venido aumentando y se ubica en alrededor de 7,5%. Esto explica que la gente consiga más efectivo en los bancos. Es posible que se llegue a los niveles históricos de 10%; pero la hiperinflación es tan voraz que aún este nivel de efectivo puede ser insuficiente", advierte el economista.

"Quevedo es la sanción"

El economista Luis Oliveros poner el foco en su especialidad, el petróleo. A su juicio, la hiperinflación no podrá ser superada sin que antes se recupere la producción de crudo, que sigue su tendencia bajista. "Es posible que para el primer trimestre de 2019, la producción sea de 1.000.000 de barriles diarios o menos. Mientras permanezca el general Quevedo pegando gritos a los yacimientos para que den más petróleo, no puede mejorar la situación", señala.

Y viene la ironía: "Cuando me dicen que Venezuela tiene que sufrir sanciones petroleras, mi respuesta es que la mejor sanción es la presencia de Manuel Quevedo en Pdvsa. Con él, Estados Unidos puede esperar tranquilamente el colapso de la economía".

Oliveros calcula que en cuatro años y nueve meses, la constante baja de la extracción de crudos ha significado una pérdida de USD 41.000 millones. "Si hubieran siquiera hecho lo necesario para mantener la producción de 2013 y destinado al menos la mitad de estos recursos a dinamizar la economía, hoy tendríamos menos escasez de alimentos y medicinas", lamenta el economista.

En términos históricos, la producción petrolera venezolana hoy es la misma que en 1945, un retroceso de 73 años. Pero, si se mide por la producción per cápita, que promedia 15 barriles diarios por habitante, la marcha forzada en reversa es de 90 años, hasta la década de los '20 del siglo pasado, en plena dictadura del general Juan Vicente Gómez.

EL DÓLAR PARALELO Y EL PETRO

El economista Luis Oliveros señala que el dólar paralelo es un precio más de la economía, y por lo tanto, la dinámica hiperinflacionaria también lo alcanza. Actualmente, está en un período alcista, por lo que el especialista estima que el cambio promedio podría ubicarse en BsS 300 tan pronto como en octubre.

"No tiene sentido ponerse en una carrera contra el dólar paralelo con medidas que no tiene efectividad algunja, así como no tiene sentido perseguir a la inflación con más aumentos del salario mínimo que, de paso, siguen destruyendo lo que queda de sector privado. La solución es ir a la raíz del problema y resolverlo con un plan de estabilización serio".

Para Oliveros, el plan presentado en agosto es una muy mala copia del Plan Real brasileño, como resultado de dos corrientes antagónicas de asesoría; los economistas que dolarizaron la economía ecuatoriana y los marxistas que están en la periferia del gobierno.

"No hicieron el ajuste fiscal y el gobierno no se comprometió con el costo, sino que quiere cargárselo al sector privado, y tampoco han podido renegociar la deuda. Se inventaron una unidad de cuenta fantasmagórica, el Petro, que en realidad no sirve para nada; pero es que tampoco han respetado su propia política de anclaje", señala el economista.

Según Oliveros, con el nuevo libro blanco del Petro (Ver PRODUCTO: Reservas de oro y diamantes se suman al petróleo como respaldo al Petro), el criptoactivo gubernamental se ha revaluado, hasta un precio estimado de USD 420, por lo que el salario mínimo debería ser equivalente a USD 210. Inmediatamente viene la pregunta: ¿Quíén soportaría ese nuevo incremento? Y habría que comenzar por el propio gobierno, ya que el sector público se ha convertido en el principal empleador del país.

 

 

 

 

 

 

 

 


PUBLICADO: 23 de octubre de 2018